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Clausuran el Festival Internacional de Poesía y Prosa

Publicado por @Shinji_Harper el sábado, 28 abril 2012
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Oaxaca, México.- Con la lectura de fragmentos de sus obras, concluyeron su participación en el Festival Internacional de Poesía y Prosa los 13 autores nacionales e internacionales que mostraron a lo largo de cinco días sus universos personales en la literatura.

La actriz Angélica Aragón dijo al abrir la ceremonia de clausura, realizada la noche del 27 de abril, que este festival mostró las diferencias entre la invención lírica y la construcción narrativa, influyen en la creación del mundo contemporáneo.

En orden alfabético, los autores fueron pasando al estrado, siendo el primer turno para el poeta sirio Adonis, quien leyó de su libro El teatro y los espejos, el poema El color del agua, donde afirma que hay palabras que tienen piernas y otras que nacen preñadas, descubriendo la llama oculta de la creación.

“Hay palabras que mueren abrazadas a su silencio y entre la escritura y su ritmo hemos degollado sueños como si fueran corderos… Palabras como naves en el mar… eres del color del agua, cuerpo de las palabras”.

A continuación, el autor mexicano Luis Miguel Aguilar leyó el texto La cama angosta, seguido por Ana Clavel, quien dio lectura a Boceto para después del paraíso, en el que describe a su primo catador de sangres.

“Yo lo amaba en cada una de sus facetas, me maravillaban sus artes metamórficas… Deseaba apresarlo, proclamar que ese hombre múltiple era solo mío… tuve un sueño raro, eras una mujer de agua que dormía en el lecho de un valle”.

Luis García Montero leyó el poema Morelia, que escribió la primera vez que viajó a esa ciudad en 2005, recordando la solidaridad de México al recibir a los niños del exilio español.

“Me levanté muy de mañana a caminar por una ciudad que es el recuerdo de donde nunca estuve… Tampoco estuve en el Madrid bombardeado… El sol abre los ojos y puede ver la infancia de un país que huye de la guerra… Valladolid-Morelia suave patria”.

Entre ovaciones y aplausos subió al estrado Juan Gelman, quien leyó Confianzas, poema en el que habla de un poemas con cuyos versos no se hará la revolución, ni servirá para enamorar ni para conseguir tabaco y vino.

Gelman leyó también el poema Baile, en la que describe la impaciencia del amor, y esa pasión en la que se afirma “amarte es preciso, vivir, no”.

Eduardo Lizalde dedicó su texto a las palabras, afirmando que la roca ya existía antes del castellano. “Y su nombre, roca, no detiene su música, pero hay palabras con estrías de diamante que se clavan en la roca, ella permanece bajo el río de esas palabras”.

A continuación, Héctor Manjarrez leyó de El bosque en la ciudad un texto dedicado a la Semana Santa, en el que describe como los capitalinos se quedan con el sosiego y buen humor de los niños que se quedan con los juguetes de sus compañeros”.

El escritor holandés, Cees Noteboom leyó en español un texto llamado La primera foto de Dios, inspirado por un viaje que hizo a las Islas Canarias, donde se encontraron a un vagabundo misterioso, cuyo rostro imponente los convenció de que era Dios.

En seguida DBC Pierre, leyó un texto donde describe la ocasión que fue a buscar al hospital a un compañero en Puerto España.

Enrique Serna leyó por su parte un texto sobre Santana, quien en primera persona describe su celda, sus grilletes, su disentería y sus visiones de suicidio ante las visitas de su carcelero Samuel Huston, en la cárcel de Texas.

Gillian Slovo dio lectura a un texto de su libro Memoria familiar, donde describe cómo un día antes de morir, el 17 de agosto de 1982, su madre fue de compras por las calles de Mozambique. “Hay una fotografía de ese día, yo la evoco como debió estar durante esas horas en su pequeño Renault 16”.

José Javier Villarreal leyó un texto en el que describe un día gris y con lluvia, reflexionando sobre la paradoja que afirma que un día es igual en cualquier parte, aunque “cualquier parte” no exista.

Eraclio Zepeda cerró la noche y fue también recibido con grandes aplausos, leyendo de su novela Tocar el fuego un texto dedicado al personaje de la Martinica, una bella francesa que fundo un burdel en territorio mexicano.

Un gran aplauso por parte de los numerosos asistentes celebró la clausura del Festival y la presencia de los autores, quienes devolvieron de pie una reverencia a sus escuchas.

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