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Arte pictórico de Miguel Cabrera, legado a la cultura de Oaxaca

Publicado por @Shinji_Harper el martes, 15 mayo 2012
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Oaxaca, México.- Miguel Cabrera, de raíces indígenas zapotecas, el máximo representante de la pintura Barroca Novohispana durante el siglo XVIII, cumple este miércoles 16 de mayo, un aniversario luctuoso más.

 

En 1763, representó el mestizaje, en una pintura que retrata a un español, casado con una indígena y su hijo.

Miguel Mateo Maldonado y Cabrera nació en 1695 en la población de Tlalixtac hoy de Cabrera en su honor.

 

Fue el primer pintor oaxaqueño que destacó a nivel internacional como lo hicieran tiempo después Rodolfo Nieto, Rufino Tamayo y Francisco Toledo.

 

Sin embargo en Oaxaca se desconoce su trabajo aunque se sabe de la existencia de algunos cuadros que pudieron haber sido suyos y que se encuentran en la Catedral del Estado y en la Iglesia de Santo Domingo de Guzmán, consignó el cronista de la Ciudad, Rubén Vasconcelos Beltrán.

 

De padres desconocidos, fue cobijado por la orden franciscana en un ambiente religioso que influyó en su vocación, y lo llevó a crear más de 300 obras de arte básicamente sacras y retratos por encargo de las familias españolas llegadas a México.

 

Entre sus pinturas destacó el dedicado a la imagen de Sor Juana Inés De la Cruz que se encuentra en el Museo Nacional de Historia del Castillo de Chapultepec, y que fue reproducida en los libros de texto gratuito, y una copia de la imagen de la Virgen de Guadalupe que le encargó el Papa Benedicto XIV y que le fue enviada a Roma.

 

Actualmente sus obras se exponen en museos, templos, conventos y  galerías prestigiadas en todo el mundo y se cotizan en varios miles de euros. En el año 2004, en Madrid, una de sus obras se vendió en  150 mil euros.

 

Asimismo, se sabe de otras obras que alcanzaron cifras superiores como un cuadro que perteneció a una serie de dieciséis pinturas realizadas sobre cobre, de las cuales se conocen 12:  ocho están en el Museo de América en Madrid; tres en Monterrey y otro en Estados Unidos.

 

FORMACIÓN ARTÍSTICA

 

La vida de Miguel Cabrera estuvo rodeada de muchos mitos. De sus primeros años de vida se sabe poco y se desconoce el nombre de sus padres. Su padrino Gregorio Cabrera era de origen mulato, razón por la que se llegó a creer que fue discriminado.

 

Sobre su formación académica, se dice que probablemente fue alumno del antiguo Colegio de los Naturales, que posteriormente se convirtió en convento franciscano.

 

Fue uno de los precursores de la enseñanza formal de la pintura en nuestro país, fundó junto con 24 artistas de la época la primera Sociedad de Pintura en México, legando su conocimiento a sus discípulos, quienes se encargaron de reproducir su técnica, en el continente americano.

 

Alcanzó la fama por el colorido y la viveza de sus imágenes, en pinturas relativas a la vida  de santos. Su popularidad incrementó en 1751, cuando realizó una copia de la imagen de la Virgen de Guadalupe y fue de tal calidad que posteriormente el Papa Clemente XIII le solicitó una igual, refirió el cronista de la Ciudad de Oaxaca.

 

Para poder realizar aquellas copias, Cabrera analizó a detalle la imagen Guadalupana y quedó impresionado, pues decía que no era una pintura ordinaria. En ella no encontraba trazos de pinceladas, observaciones que detalló en un escrito que elaboró en 1756, bajo el título “Maravilla Americana y Conjunto de Raras Maravillas Observadas con las Reglas de Arte de la Pintura en la Prodigiosa Imagen de Nuestra Señora de Guadalupe en México”.

 

SU LEGADO ARTÍSTICO

 

Cuatro de sus principales obras se encuentran ubicadas en los extremos del crucero de la catedral de México; varios santos  en la Academia de San Carlos; 30 lienzos con escenas de vidas de San Ignacio y de Santo Domingo; un vía crucis en la catedral de Puebla; seis cuadros de la vida de San Antonio y dos de Santa Clara en la Iglesia de San Francisco en San Luis Potosí

 

Así también dos murales en la escalera del Convento de Guadalupe en Zacatecas; los martirios de Santa Prisca y San Sebastián en la Iglesia Parroquial de Taxco; los retratos de Sor Juana Inés De la Cruz y del Virrey Francisco de Güemes y Horcacitas en el Museo Nacional de Historia, en Chapultepec.

 

Miguel  Mateo  Maldonado y Cabrera, era un hombre al que poco le importaba el dinero, al momento de su muerte su fortuna era escasa. Murió el 16 de mayo de 1768, en la Capital de la Nueva España. Le  sobrevivieron  tres hijos, cinco hijas, y su esposa, Ana Solano y Herrera, con quien compartió su pasión por la Virgen María, ya que  el primer nombre de sus hijas fue María.

 

En cumplimiento a una de sus últimas voluntades, fue amortajado con el hábito de la orden franciscana, quien lo acunó y protegió durante toda su vida.

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