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El arte de Rufino Tamayo vigente a 21 años de su fallecimiento

Publicado por @Shinji_Harper el sábado, 23 junio 2012
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Oaxaca, México.- “Es más pictórico extraer de un color todas sus posibilidades que emplear una variedad de pigmentos”, expresó alguna vez Rufino Tamayo, uno de los expositores más sobresalientes de la pintura del siglo XX, quien murió el 24 de junio de 1991.

Hombre de pocas palabras en su vida cotidiana, pues consideraba que el pintor debe manifestarse con sus pinceles y que la única razón de una obra es la propia obra, Rufino Tamayo sorprendió al plasmar con ayuda de su paleta de colores todas las calidades e intensidad de los azules nocturnos, la palidez de los malvas, el impacto de los púrpura, y un espectro de naranjas, rosados y verdes.

Creador de pintura de caballete, cuadros y murales, el autor de numerosas obras como Hippy en blanco (1972), y Dos mujeres (1981), decoró diversos lugares como el edificio de la Unesco en París, fue nacionalista. La mexicanidad formó parte de su desarrollo creativo y de su propuesta estética en las décadas de los veinte y treinta, así como de sus reflexiones en torno a la identidad cultural, para expresarlas utilizó los colores y la experimentación formal como recursos simbólicos.

El pintor trabajó con energía sus investigaciones sobre el color, nuevos materiales y técnicas. Octavio Paz en su texto Tamayo en la pintura mexicana, plateó que Tamayo no es solamente un colorista y lírico al presentar sus pinturas, sino también filosófico.

La característica del color en sus cuadros, fue el encargado de crear distancias, texturas, efectos que permiten entrar en esa realidad que Tamayo quería mostrar. Un pintor que descubrió que por medio de la simplificidad formal y la experimentación pictórica lograba evocar mundos subjetivos y podía expresar emoción en sus imágenes.

Xavier Villaurrutia, al estudiar la obra de Rufino Tamayo, escribió que “No encuentra en la pintura mexicana contemporánea un colorista de la fuerza ni de la valentía de Rufino Tamayo”.

En sus primeras obras, que corresponden a los años de 1926 a 1929, en su paleta aparecen únicamente los grises, blancos y sepias, con esta disciplinada restricción se definió al artista pictórico.

A partir de 1930 hacen acto de presencia los rojos y un tono azul que parece provenir del arte popular. En 1938 maneja una variedad de colores, sin embargo, lo más significativo, escribió Xavier Moyssen en un texto dedicado al pintor, fue la aparición de una tonalidad cálida proveniente de un rojo que calificó como Tamayesco y que imprimiría un carácter muy peculiar a su posterior obra.

En los años cuarenta, introdujo nuevos valores pictóricos  en su paleta de colores. Los rojos y los azules hicieron posible la creación de cuadros como Perro aullando (1942) y Acróbatas (1947). Durante dicho periodo aparecen también por primera vez los grises en una serie sorprendente de tonalidades que se mezclan con la presencia de otros colores para su obra que en esos años, ya es de carácter universal.

Todas las posibilidades de un solo color y los tonos del mismo aparecieron en el arte de Tamayo a partir de esta década, luego tendría introducción el color violeta, el cual es aplicado en distintas  y delicadas tonalidades, combinado con rojos, grises, naranjas, verdes y azules.

Moyssen señala en su texto Rufino Tamayo de la publicación “Cinco grandes de la pintura mexicana”, que para conseguir ciertas calidades y efectos en sus cuadros, Tamayo recurrió a las posibilidades que le proporcionaron los materiales que empleó, estuvo atento a aportaciones de otros maestros como mezclar los colores con arena fina de mármol, pero se mostró renuente a emplear elementos no pictóricos, como recortes de papel.

Apuntó que sacó el máximo partido a acrílicos y vinilitas y que tenía una especial preferencia por trabajar con pintura de aceite. “La facultad de Tamayo para obtener del color cuanto es posible  le ha llevado en algún momento a ejecutar obras que pueden ser consideradas como abstractas”.

Las temáticas que Rufino Tamayo plasmaba en sus obras pictóricas  fueron sobre naturaleza muerta, erotismo, aspectos relacionados con el cosmos, se interesó por el carácter simbólico y expresivo de los elementos formales, presentó tehuanas, indios, magueyes, sombreros, pirámides, sandías, vírgenes de Guadalupe, máscaras y animales.

La obra de Tamayo goza de gran reconocimiento internacional y ha sido expuesto prácticamente en todo el orbe, incluyéndose en colecciones de museos con prestigio internacional.

Uno de los recintos que alberga obra del pintor quien falleciera a los 92 años de edad, es el museo que lleva su nombre ubicado en el Bosque de Chapultepec e inaugurado el 29 de mayo de 1981.

En aquel año, Tamayo proporcionó al recinto 300 piezas entre pinturas, dibujos, gráficas y tapices de 168 artistas internacionales. Actualmente dicho museo resguarda alrededor de diez de sus obras mismas que son prestadas a otros recintos culturales para su exhibición.

La obra de Rufino Tamayo está en distintas galerías y museos del país y el mundo como Nueva York, Texas, Ohio, Washington, Madrid, Oslo, Sache, París, California, Monterrey, N.L, la Ciudad de México y Japón.

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