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El CCC cumple 37 años como semillero de talento fílmico

Publicado por @Shinji_Harper el domingo, 15 julio 2012
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Oaxaca, México.- Del Centro de Capacitación Cinematográfica del Conaculta se puede decir de que en sus aulas se formaron quienes han obtenido dos Palmas de Oro para México en el prestigiado Festival de Cannes: Carlos Carrera con El Héroe en 1994 y Elisa Miller  con Ver llover en 2007. El dato da fe de que a 37 años de existencia, el CCC ha sido generador de creadores hoy fundamentales en la industria cinematográfica del país.

Fundado el 15 de julio de 1975, el CCC es una de las escuelas cinematográficas más activas de México, misma que fue creada con la finalidad de formar profesionales del cine, tomando en cuenta las diferentes disciplinas que se requieren para la realización de una película y el manejo de elementos teóricos y prácticos respecto a las distintas especialidades que conforman la realización cinematográfica: guión, dirección, fotografía, sonido, edición y postproducción. Entre sus egresados destacan Rodrigo Prieto, Francisco Vargas, Francisco Athié, Beatriz Novaro y Tatiana Huezo.

“El cine es un lenguaje y como lenguaje es sujeto a un proceso de enseñanza aprendizaje, por ello la importancia de el CCC, pues lo más importante para alguien que estudia cine es aprenderlo, después salir con una película bajo el brazo ya sea un largometraje, corto, o mediometraje participando como director, productor, guionista, cinefotógrafo o sonidista que son las áreas fundamentales en los que descansa la enseñanza que tiene la escuela”, explica en entrevista Ignacio Ortiz Cruz, coordinador de dirección del CCC.

Actualmente el plan de estudios de la Licenciatura en Cinematografía, promovida por Conaculta, es un reconocimiento otorgado por la Secretaría de Educación Pública (SEP) en el 2011. Comprende nueve semestres (cuatro años y medio), consta de un tronco común de tres semestres, que contempla materias destinadas a la enseñanza del lenguaje cinematográfico, la expresión escénica y narrativa, y el documental. A partir del cuarto semestre, el alumno puede optar por cursar las especialidades en Dirección o Cinefotografía.

El guionista del filme La mujer de Benjamín, indicó que en el transcurso de la Licenciatura en Cinematografía  los alumnos realizan cuatro ejercicios fundamentales: la realización de películas, una que se hace al terminar el primer año y segundo año escolar; un documental en el tercer año, “donde los chicos ya están bastantes preparados, pues varios alumnos con dicho trabajo han ganado Arieles y premios en el mundo”. Y como tesis, la realización de un filme que es con el que los alumnos se expresan.

“Creo que hay muy pocos festivales en el mundo en donde no participe una película mexicana, muchas de las que asisten son las tesis de los egresados del CCC. A partir de esta producción, el alumno egresa con esa tesis para después levantar su proyecto”, explicó el también egresado de la escuela fundada por Carlos Velo y Luis Buñuel.

Para Ortiz, el CCC es uno de los centros de enseñanza más importantes de América Latina. Y agrega que por eso el interés de que los chicos salgan bien preparados, bien formados, porque ellos pueden ser maestros en alguna otra escuela de cine. Entonces también se trata de formar gente que tenga incidencia en otros chicos.

El perfil del alumno

Para Ignacio Ortiz el alumno interesado en estudiar cine debe presentar tres características fundamentales: interés por la vida, el interés por el otro y el interés por contar algo. “Aquí hacemos un trabajo para el otro, para el espectador y el querer narrar una ficción no sólo implica tener talento determinado, sino la responsabilidad de contar historias a partir del lenguaje cinematográfico”, apuntó.

Los alumnos deben aprender del mundo y conocerlo para tener historias que contar, leer un periódico, ver lo que ocurre en su entorno, conocer al señor bolero de la esquina, saber que está pasando en su país, platicar con sus hermanos, padres, tíos, abuelos e interesarse en escuchar en la gente. “Para mí eso es interés en la vida y es lo primero que se necesita, eso es un requisito del CCC, instituto que les da las herramientas para organizar todo ese material para contar una historia”.

En opinión de Ortiz Cruz, los alumnos salen “muy bien” preparados para abordar un proyecto y realizar cualquiera actividad relacionada con la técnica cinematográfica, “tan es así que un 90% de los egresados tienen trabajo ya sea creando sus propios proyectos, en comerciales de televisión,  directores de fotografía, directores, sonidistas, postproductores de sonido o editores.

Apuntó que para la realización de una ficción o documental se requiere primordialmente de un guión, que en el CCC se aborda en cinco semestres. “Al alumno se le enseña la técnica para escribir un guión de ahí a que sea interesante depende absolutamente del talento personal, no hay manera de que éste te lo enseñen en la escuela, el egresado tiene la responsabilidad de saber utilizar el lenguaje cinematográfico, pero no precisamente de hacer una obra maestra”.

Actualización académica
La escuela, apuntó, tiene que estar en constante cambio a partir de una base fundamental que es la enseñanza- aprendizaje del lenguaje cinematográfico, mismo que está en un proceso constante de evolución. El instituto acerca a los alumnos con las nuevas tecnologías y los últimos avances en materia cinematográfica. “Para la actualización de las técnicas y para la apreciación del lenguaje tenemos una de las pocas salas en el país con sonido 5.1”, compartió.

“El cine es un proceso que para su creación es importantísima la tecnología misma que incide de manera directa e indirecta en la realización cinematográfica, entonces también nos traen en constante actualización a través de una apertura de lo que está ocurriendo en otros países a través de maestros internacionales que dan cursos, clases, talleres, para que de esa manera los muchachos estén actualizados”.

La importancia de la escuela tras casi cuatro décadas
El CCC, escuela que ha cimentado su presencia en los principales festivales del mundo, es importantísimo porque es una tarjeta de presentación de lo que es el país, pues como alguna vez dijo Arturo Ripstein, “un país sin cine es un país sin rostro” y ese rostro tan importante tiene que ver directa e indirectamente con la escuela que le da solidez a la educación en México y es la principal institución en la educación del lenguaje cinematográfico.

“Un país en el que sus instituciones producen seres humanos calificados en una determinada área que van a incidir en el rostro del país y en la industria  de la televisión o el mismo cine, es algo que tiene un valor fundamental que debe ser cuidado hoy más que nunca.

“Es mucho lo que da el CCC, hay egresados dándole la vuelta al mundo, viendo los mercados de trabajo para los que siguen. Por ello deseamos que además de estos 37 años cumpla muchos años más siempre vivo, retroalimentándose, dirigido a jóvenes, lo que es una retribución fundamental a la sociedad mexicana”.

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