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Juventud de México sin interés en conocer su pasado: Josefina Zoraida Vázquez

Publicado por @Shinji_Harper el martes, 21 agosto 2012
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Oaxaca, México.- Contrario al cliché de que en México la historia tiende a repetirse, la académica Josefina Zoraida Vázquez está convencida de que en realidad es nuestra visión de la historia la que se transforma constantemente; sin embargo, aunque en ese cambio de anteojos se descubran coincidencias, nunca hay dos momentos iguales.

“No pueden compararse los acontecimientos, por ejemplo, del siglo XVIII, cuando en nuestro país existían 10 millones de habitantes, con los actuales, cuando somos casi 110 millones de mexicanos y existen condiciones de vida muy distintas. La historia es algo que debemos descubrir siempre desde diversos ángulos”.

Considerada una de las historiadoras más importantes de nuestro país, Josefina Zoraida Vázquez ha seguido las enseñanzas de su gran maestro, Edmundo O’Gorman, y ha dedicado su vida a transmitir sus conocimientos y hallazgos a través de la docencia, sin descuidar la investigación que le ha permitido aportar capítulos importantes alrededor de personajes y acontecimientos de nuestra nación.

La decana  será  homenajeada el próximo jueves 23 de agosto, evento titulado “Su generación, su obra y sus discípulos”, en la Librería Rosario Castellanos del Fondo de Cultura Económica. Durante la  charla estará acompañada por sus colegas  Álvaro Matute, Aurelio de los Reyes y José Antonio Serrano Ortega.

Experta en figuras y sucesos claves de nuestra historia, como la presidencia de Juárez y de Antonio López de Santa Anna, acerca de la guerra de México con los Estados Unidos, la instauración del federalismo, así como de la consolidación de nuestra nación como República, Josefina Zoraida Vázquez confiesa que a sus ocho décadas de vida su pasión por desentrañar esos pasajes que profundizan en nuestro pasado, se mantiene intacta.

Enemiga de esa historia contada a cuenta gotas, la que incluso fue plasmada en los libros de texto, obedeciendo a visiones arcaicas e intereses políticos, la historiadora está convencida de que aún hace falta arrojar mucha luz sobre capítulos de nuestro pasado que se han mantenido en la oscuridad.

“El solo ocuparse del presente, el ‘presentismo’, es el mayor obstáculo en la enseñanza de la historia. Me preocupa que los jóvenes ya no se interesan en conocer su propio pasado, de dónde vienen, cuales fueron los acontecimientos que marcaron los rumbos que vive su nación, pareciera que sólo están metidos en la tecnología”.

Confesó que Benito Juárez es uno de los personajes que más sigue admirando de la historia mexicana, tanto por lo que significa, como por todos los legados que dejó y que continúan vigentes.

“Me enojan mucho las opiniones fáciles en torno a él, decir que si era traidor, que si era dictador, creo que los que afirman tales cosas ni siquiera se ocupan del contexto histórico por el que atravesaba la nación. Estamos hablando de un tiempo donde legalmente ni siquiera había problema para que se religieran los presidentes”.

Esta misma visión abierta, alejada de las opiniones de la mayoría, es la que Josefina Zoraida Vázquez mantiene también en torno a la figura de Santa Anna.

“No hay duda de que Santa Anna fue cobarde e irresponsable, además de alguien a quien le gustaba mucho el dinero, no por nada le llamaban el quince uñas. Pero al mismo tiempo, si uno profundiza en la historia de 1847 cuando México está invadido por todos lados y todos los miembros del Congreso se fueron a sus estados y se queda sin autoridad, sin dinero y solo, no es posible acusarlo tan fácilmente de traidor, pues estaba inmerso en una guerra que estaba perdida desde el principio”.

Sobre la famosa frase que se ha acuñado en México: “que lo juzgue la historia”, la investigadora está convencida de que sigue siendo aún muy relativa en el contexto de nuestra idiosincrasia.

“Los mexicanos estamos acostumbrados a ver la historia con los anteojos al revés, ha persistido una gran miopía a lo largo de las décadas, y por ello a menudo yo le digo a mis alumnos que he tenido que desaprender lo que aprendí en la escuela con respecto a México”.

Confesó que en sus investigaciones se ha encontrado a menudo con pruebas y documentos que contradicen por completo las versiones oficiales, y eso, además de causarle constantes sorpresas, la han motivado a seguir atando cabos como una detective del pasado.

“Teníamos una historia donde todo era bueno o todo era malo, creo que se han corregido muchas cosas, pero aún hay un largo camino para entenderla del todo, por eso me ha interesado siempre contribuir con mi grano de arena para los libros de texto”.

Mencionó que en sus indagaciones ha descubierto también a personajes clave de la historia de México que a menudo pasan desapercibidos.

“Me he encontrado a verdaderos traidores como Paredes y Arriaga, quien estaba a cargo del ejército creado en reserva para apoyar a las fuerzas del norte, justo cuando estaba avanzando hacia nosotros Estados Unidos. Y este hombre, en lugar de marchar hacia el norte, marcha hacia el centro del país y toma el poder, ese es un verdadero traidor”.

En este sentido, afirmó que la gran labor de los historiadores de la nueva generación será desenterrar a personajes que han quedado olvidados a lo largo de las décadas, y que de forma positiva o negativa marcaron ejemplos trascendentes.

“No hay que olvidar al pobre de Juárez, a quien el romanticismo de la enseñanza de la época lo pintó como un pastor, para acercarlo a los niños, y le inventaron que cómo se le había perdido un borrego, el fue a buscarlo y así fue como llegó a la ciudad donde se decidió a estudiar”.

La académica esta convencida de que mientras se siga mirando a los héroes patrios, no como seres humanos, sino como estatuas esculpidas con leyendas, la enseñanza de la historia se encontrará con grandes dificultades.

“Nuestros personajes eran seres humanos que respondieron en su tiempo a los escenarios políticos y sociales que se les presentaban, tenemos grandes omisiones como la de Manuel Mier y Terán, quien además de haber servido en la insurgencia era un gran sabio, y que hubiera sido un gran candidato a la presidencia,  liberal y muy consciente”.

Y agregó: “Debemos llegar a una concepción de historia que acepte todo el pasado, sin filtros ni conveniencias. Mi maestro Edmundo O’Gorman estaba convencido de que el verdadero historiador debe asumir todas las etapas que a fin de cuentas conformaron a este país, eso es lo que debemos de subrayar, porque ahí está la clave para saber quién es cada uno de nosotros”, concluyó Josefina Zoraida Vázquez.

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