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La poesía ofrece una pintura del alma: Martin Mosebach

Publicado por @Shinji_Harper el martes, 23 octubre 2012
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Oaxaca, México.- A pesar de haber viajado por otros países como India o China, Martin Mosebach, una de las plumas alemanas más versátiles de la actualidad, no estaba preparado para lo que halló en su primer día en la Ciudad de México. “No estaba listo”, dice todavía con asombro, “estoy muy impresionado por los rostros indígenas, no me imaginaba encontrar en una ciudad como la de México una mayoría de gente indígena”. Esos rostros originarios de nuestro pueblo que también maravillaron a artistas como Sergei Eisenstein, cautivaron al autor alemán; caras completamente diferentes, rostros en “forma de dura piedra”, dice, “como la obsidiana”.

El ganador en 2007 del Premio Büchner, el más importante de Alemania, está en nuestro país para participar en el Segundo Festival Internacional de Poesía y Prosa organizado por el Conaculta y cuya sede será, desde esta noche y hasta el 26 de octubre, La Ciudadela: La Ciudad de los Libros y la Imagen.

Mosebach nació en Frankfurt, en 1951, e importa poco que se haya formado como abogado para que hoy día sea un autor que ha experimentado casi todo en la escritura. Su obra contiene poesía, novelas, ensayos, artículos, libretos para ópera, guiones para radio y cine… Es mucha variedad para alguien que confiesa haberse iniciado muy tarde en la escritura: “En los inicios de mis treinta comencé a escribir”. Y admite que, en su momento, cuando estudiaba leyes, no se sintió listo para hacerlo. “Era algo muy lejano para mí, muy lejano. Me parecía imposible”.

Para su participación en este encuentro de poetas y prosistas, Mosebach compartirá algunas líneas de sus novelas El temblor, Westend y What happened before. Reconoce que conoce poco de la poesía y la literatura mexicanas, y asegura que es un pendiente que ahora tiene para sí.

El también merecedor del Gran Premio de Literatura de la Academia Bávara de Bellas Artes menciona diferencias radicales entre poesía y prosa: “La poesía da la posibilidad de un fuerte subjetividad. Ofrece una pintura del alma”. Mientras que a la prosa la encuentra como un campo en el que el lenguaje debe ser transparente. “Debe ser perfecto, pero no es la regla principal. Tiene que ver con cierta invisibilidad. Tú no recuerdas los verbos o las frases si lees una novela, pero ves seres humanos, ves situaciones, tienes que quedar involucrado en otro mundo”. En cambio en la poesía, asegura, el lector recibe verbos como objetos.

Para Mosebach, la poesía hace de las palabras incorpóreas algo material, pues “la sustancia de la incorporeidad suena”; la prosa nunca tiene esta característica. La poesía está muy lejos de transportar información, dice, “no es un medio para la narración”. La poesía muestra el carácter de los verbos, y los verbos tienen la característica de decir algo. En medio de su reflexión, el poeta alemán observa un salero sobre la mesa donde se realiza la entrevista: “Esto es sal, pero el sonido de ‘sal’ es más que la simple sal. El sonido de la palabra es más de lo que se ve. Tiene más significado. La palabra no es idéntica a la cosa, es más que la cosa y que otras cosas. Y esto revela el real significado y reales posibilidades del lenguaje”.

Martin Rosebach ha trabajado con la artista visual y del performance Rebecca Horn en proyectos para video, cine y performance; prácticamente para servir a las ideas y el arte de la artista también alemana. En experiencias como éstas, el autor recuerda que entran en juego muchos más elementos además de la palabra. “En el cine tienes los rostros de los actores, luego tienes todo el set, y luego la luz, que es muy importante para la narrativa del filme, y algo menos importante son las palabras”.

En su escrito titulado Mein Frankfurt, Rosebach menciona que las ciudades son maravillas que se desarrollan continuamente, no importando el sistema político que las gobierne. Ahora durante su breve estancia en la capital mexicana, una urbe descomunal, entre las más grandes del mundo, está consciente de que su conocimiento de la Ciudad de México le ha dejado una experiencia realmente impresionante a sólo unas horas de haber llegado.

“Primero que nada busco el corazón de la ciudad […] se trata de una ciudad hermosa, muy imperial. La parte moderna es caótica, muy particular como Shanghái o una ciudad estadounidense. Este es uno de los grandes problemas de nuestro tiempo, crear nuevas ciudades dignas y bellas”.

El autor teutón asegura que tenemos el ejemplo de civilizaciones del pasado. Sin embargo, hoy día no somos capaces de crear una forma urbana, una urbanización segura. “Creo que es una crisis de las ciudades en todos los países, en China, en Siberia, en África está el mismo problema”.

Al reconocer una metrópolis como México, Mosebach observa la dificultad para habitar las grandes ciudades. “Estos árboles, corredores, habitaciones, salones… es algo que no puedes habitar, la ciudad. Cuando dejas tu casa, siempre permaneces en habitaciones […] La planeación moderna de las ciudades no es capaz de crear habitaciones urbanas. Tienes grandes edificios y alrededor, nada. No hay nada que ayude a que la gente desarrolle un sentimiento de pertenencia”.

Martin Mosebach se presenta este miércoles 24 de octubre a partir de las 19:00 horas, dentro de las sesiones de lectura del Segundo Festival Internacional Poesía y Prosa, en La Ciudadela: La Ciudad de los Libros y la Imagen, ubicada en Plaza de La Ciudadela 4, Centro Histórico, muy cerca de la estación del metro Balderas. La entrada es libre.

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