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Oralidad, guardiana de los relatos sobrenaturales en México:Esquinca

Publicado por @Shinji_Harper el martes, 5 marzo 2013
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Oaxaca, México.- La manera como abuelos, padres, amigos de la infancia nos han contado historias de espantos han hecho de la oralidad la gran guardiana del género de terror a lo largo de la historia de México, aseguró el escritor Bernardo Esquinca, quien está convencido de que nuestra ciudad ha sido por tradición, el gran imán de fantasmas de la cultura latinoamericana.

El escritor realizó junto con Vicente Quirarte, la antología Ciudad fantasma. Relato de la Ciudad de México, que en su primer tomo reúne los textos de 15 autores que alguna vez han cultivado el género  fantástico y de terror como: Artemio del Valle-Arizpe, Alfonso Reyes, Salvador Elizondo, José Emilio Pacheco, Sergio González Rodríguez, Ignacio Padilla y Alberto Chimal, entre otros.

El proyecto en dos tomos, editado por Almadía, es en opinión de Esquinca un importante atisbo a las referencias de un género que en nuestro país tiene profundas raíces prehispánicas, si se toman en cuenta relatos como el de “La Llorona”, pasando por toda la tradición de ánimas, aparecidos y espantos surgidos en la Nueva España.

“Cuando comencé junto con Vicente Quirarte el proyecto, la idea era reflejar un canon de la literatura fantástica y llevarla a su máxima expresión, tratando de romper con esa idea, que por mucho tiempo se ha tenido en México, de que todo lo referente al terror  es literatura de segunda división”.

Dijo que cuando se profundiza en las raíces que han enriquecido ese género literario a lo largo de las décadas, se encuentran referencias obligadas y fundacionales como la de Artemio del Valle-Arizpe en el siglo XIX, quien en el libro describe el ánimo causado, en el México conquistado, por la aparición de “La Llorona”:

Hasta los viejos soldados conquistadores que demostraban bien su valor en la guerra, no trasponían el umbral de su morada al llegar esa hora temible… Los hombres se hallaban cobardes y temerosos; a las mujeres les temblaban las carnes… Los corazones se vestían de temor al oír aquel lamento largo, agudo, que venía de muy lejos e íbase acercando poco a poco cargado de dolor.

Esquinca se sorprende de que en México, a lo largo de los siglos, hayan sido relativamente pocos los autores que han abordado la literatura fantástica, aun cuando en todas las comunidades del país existen historias de corte sobrenatural, mismas que hablan de las tradiciones y la identidad de los mexicanos.

“Me parece que puede ser muy gozoso para el lector el encontrar esta gran variedad de estilos, donde no obstante hallarán las dos premisas que tratamos de mostrar como hilo conductor: que las historias hablaran de la Ciudad de México y que lo sobrenatural fuera la principal esencia del relato”.

Explicó que en los 15 relatos que abarcan el primer volumen y los 14 que conformarán el segundo, se podrán encontrar en las historias ciertas imágenes recurrentes, como la figura del vampiro, las situaciones sobrenaturales en el metro capitalino y los aparecidos en calles antiguas.

“Lo cierto es que la Ciudad de México es la gran homenajeada en este libro, con sus callejones, sus territorios oscuros y sus fantasmas sobrenaturales. Siempre nos quejamos de nuestra urbe por sus problemáticas de todo tipo, pero lo cierto es que en el fondo siempre seguimos abrazando sus historias y haciéndolas parte de nosotros”.

Esquinca, quien pertenece al Sistema Nacional de Creadores de Arte, ha sido un constante visitador del género de terror, contando entre sus novelas Belleza roja, Los escritores invisibles, La octava plaga, así como de los volúmenes de cuentos Los niños de paja y Demonia.

Explicó que la presente antología es una invitación a internarse en los más nuevos misterios de México, esos que desde el pretérito más remoto o bajo la luz del sol en tiempo actual, constituyen alteraciones radicales de la normalidad, más que un escenario.

“La capital mexicana es un personaje que actúa con vida propia o es determinante en las acciones de quienes constituyen su sangre, de la cual ella, supremo vampiro, igualmente se alimenta”.

Finalmente, dijo que ya no se debe llamar subgénero a lo fantástico y al terror, pues son historias con un rigor literario hecho y derecho a las que se les debe dar la importancia que merecen, tanto en el lado académico, como en la labor de autores y editores.

“Siempre ha estado presente lo sobrenatural en el mexicano, somos supersticiosos por naturaleza y sorprendentemente  mantenemos en nuestros ser muchos resquicios inexplicables con respecto al pensamiento mágico, lo cual es algo fascinante”.

Añadió que hay muchos elementos en la idiosincrasia de nuestros compatriotas que crean un vínculo muy característico con el terror, con la sangre: “No hay ninguna nota roja como la que se da en México, con una mezcla de crudeza e ironía. Nuestra relación histórica con la muerte también es única, así como nuestra manera de honrar a lo sobrenatural. Todo ello es parte inherente en nosotros, y de ahí la importancia de que editores y escritores comiencen a apostar por obras que retraten esa realidad”.

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