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Creación de la experiencia: física cuántica y chamanismo mexicano

Publicado por @Shinji_Harper el miércoles, 8 mayo 2013
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Lorenzo León Diez*

El enigma cuántico

Bruce Rosenblum  y Fred Kuttner

Metatemas

Tusquets

2011

Oaxaca, México.- Bruce Rosenblum y Fred Kuttner son dos físicos que se dirigen a estudiantes de humanidades y no sólo a estudiantes graduados y no graduados de física. Su libro es el resultado de su experiencia en la comunicación de cuestiones tan abstractas como la física cuántica, la materia y la energía oscura y otros conceptos que se relacionan con la vida biológica y la conciencia humana.

Son difusores eficaces de temas de la revolución que nos espera: el hombre no es solamente un “centro cósmico” simbólico o figurado según afirma el saber tradicional de casi todas las culturas, sino centro real, energético. El hombre es una excepcionalidad según consideraciones donde las probabilidades de que existieran en la tierra las comunidades humanas y la vida, en general, eran, según algunos cosmólogos, en una posibilidad de 10 /123 (un uno seguido de 123 ceros).

Es innegable que la física se ha encontrado con la conciencia, dicen en un anuncio que tiene la dimensión de los descubrimientos del pasado: encontrar un nuevo continente, demostrar que el origen de las especies sitúa al hombre como continuación del mono, percatarse que existe un subconsciente, descubrir y manipular las partículas atómicas, etc.

Lo nuestro sería hoy enterarnos en este orden de sorpresas que es el continuun humano  que la propia observación crea la realidad física observada.

Cuando ambos comenzamos a explorar la frontera donde la física se encuentra con la filosofía especulativa e incluso, según algunos, con el misticismo, nuestros colegas se mostraron sorprendidos, escriben los científicos en su ágil estilo a dúo.

Este libro narra por qué los físicos se vieron forzados a adoptar la teoría cuántica a pesar de las cosas tan raras que dice sobre el mundo.

Física y mente

¿Qué nos dice la física cuántica? que la observación de un objeto puede influir instantáneamente en el comportamiento de otro objeto muy distante, sin que estén conectados por ninguna fuerza física.También nos dice que la observación misma de la posición de un objeto causa su presencia ahí.

Esta teoría, que  se concibió a principios del siglo XX para explicar la “mecánica” –el mecanismo- que rige el comportamiento de los átomos, señala que la mecánica cuántica incluye influencias intastáneas que violan la separabilidad. De ahí esa unidad entre física y mente de la que hay gran cantidad de experiencias y que caen en el ámbito de lo sobrenatural y milagroso.

Pisando a saltos algunas nociones de las que plantea este denso y transparente  libro, por su cantidad de información, pero a tiempo ágil por la concepción didáctica con la que la propone, nos percatamos que fue a propósito de la luz como surgió por primera vez el enigma cuántico. La luz es un campo eléctrico vibrante, una onda, por lo que  luz más luz puede dar oscuridad y los procesos cerebrales son electroquímicos y, por ende, en última instancia eléctricos.

La energía de la física y la energía psíquica no están separadas, esto  es una consecuencia lógica de los planteamientos teóricos de lo cuántico, por ello si uno intenta resumir las implicaciones de la teoría cuántica, lo que se obtiene suena a misticismo. La teoría nos dice que la realidad del mundo físico depende de nuestra observación del mismo. Esto resulta ciertamente difícil de creer. Sin embargo esta teoría ha sido sometida a rigurosas pruebas durante ocho décadas. Ninguna de sus predicciones se ha demostrado errónea. Es la teoría más comprobada de toda la ciencia: no tiene rivales. No obstante, si tomamos en consideración sus implicaciones, nos encontramos con un enigma.

Sostiene esta teoría que un objeto físico está en dos sitios al mismo tiempo. La expresión mecanocuántica para esta situación es que el átomo se encuentra en un “estado de superposición”.

El físico Jonh Bell sostiene que la mecánica cuántica revela la falta de compleción de nuestra visión del mundo y que “la nueva manera de ver las cosas implicará un salto imaginativo que nos asombrará”.

Pascual Jordan, uno de los fundadores de la mecánica cuántica: señala que  “Las observaciones no sólo perturban lo que se va a medir, sino que lo producen . Esto quiere decir que la percepción consciente humana podría “extenderse” –de alguna manera no explicada- y cambiar el estado físico de un sistema. La teoría cuántica dice que nuestra elección observacional posterior crea la historia previa del átomo: en otras palabras, que creamos algo hacia atrás en el tiempo.

Estamos como se ve, ante planteamientos fascinantes y que están presentados en una reflexión que es rigurosa y abierta, pues los autores documentan con puntualidad los aportes que en su cúmulo han creado la nueva teoría física y aceptan lo que a la mayoría de los físicos  sofoca cuando su disciplina se asocia a temas “blandos” como el de la conciencia que tiene un papel central en el enigma cuántico.

Un mexicano precusor

Una teoría de la conciencia debería tomar la experiencia como entidad primaria, nos dicen los físicos Rosenblum  y Kuttner y no podemos sino recordar la teoría de la sintergía del mexicano Jacobo Grinberg-Zyberbaun que en la ya lejana fecha de 1984 publicaba un libro donde la teoría cuántica encontraba una serie de eventos en que sostenerse y donde el concepto central  es “la creación de la experiencia”. Se trata de Pachita, “un testimonio veraz  del poder de la mente sobre la materia”.(Heptada Ediciones 1987. La primera edición de 1984 es del INPEC).

A la  unidad entre materia y conciencia, Grinberg la llamaba “conciencia de unidad” y nace este concepto  alrededor de 1980, cuando Grinberg había participado en “creación de la experiencia” chamánica, con la curandera Pachita. El libro de Grinberg sobre Pachita es la demostración de su teoría sintérgica que “sostiene que la experiencia es la interacción del campo neuronal con la lattice”.

La lattice es un concepto que “considera que la estructura fundamental del espacio es una red o matriz energética hipercompleja de absoluta coherencia y total simetría que permanece totalmente invisible hasta que alguna de sus porciones (por cualquier causa) altera su estado de coherencia”.

El “campo neuronal “ del cerebro humano es la conformación más compleja conocida de la estructura de la lattice. Cada una de los doce mil millones de neuronas del cerebro humano junto con todas sus conexiones anatómicas son otras tantas alteraciones de la estructura fundamental de la laticce, nos explica el psicofisiologo mexicano que escribió más de 50 libros explicando su experiencia en la investigación del cerebro en su laboratorio de la facultad de Psicología de la UNAM y sus experiencias en la vida chamánica mesoamericana y de otras latitudes, como la de sus antepasados judíos, la Cábala y también la propiamente cristiana, así como la hinduista, donde buscó a los gurues importantes. También convivió con el círculo de Carlos Castaneda,  que hoy se conoce como el “linaje de California”.

Grinberg escribe  en otros términos sobre lo mismo que los físicos norteamericanos. Aunque hay una diferencia, pues mientras Rosenblum y Kuttner son profesores,  Grinberg es un hombre al centro de lo cuántico cuando participa en el círculo de Pachita, donde vive la interacción entre el campo neuronal y la lattice.

Oscuridad y física

La “materia oscura” o las “artes negras” son conceptos con los que los alquimistas se referían al trabajo que se oponía  en lo religioso a la modalidad devocional cristiana, inclinada a lo celeste, nos dice Carl Jung en su Libro Rojo (Bernardo Nante, el Libro Rojo de Jung. Siruela 2010). También los chamanes mexicanos trabajan con esta “materia oscura” (y por lo tanto con esta energía que conecta la conciencia y la materia, por lo que la metáfora encaja asombrosamente con la definición de la física cuántica de la “energía oscura” ).

Quien más se ha acercado a definir la acción chamánica es Gutierre Tibón, cuando nos dice: Estos hombres y mujeres “se acercaban a lo sobrenatural, es decir, se evadían de la realidad, por dos caminos: los procedimientos mediumnícos y la ingestión de substancias psicotrópicas, capaces de provocar las más portentosas alucinaciones. En ambos casos, la sensación de realidad es absoluta; en el primero las ideoplastías (materializaciones de pensamientos) se ven y se palpan, porque son realidades físicas; también en el segundo está uno perfectamente despierto, y, en plena luz del día, desfilan ante sus ojos espectáculos que pertenecen al mundo onírico y que, de éste, tienen la peculiar coherencia. Ellos sabían cómo combinar alucinaciones y mediumnidad y lograr fenómenos metasíquicos de difícil explicación en el estado actual de la ciencia. Hablamos de un mundo en que la magia,  la adivinación, las prácticas religiosas y mediumnímicas convivían, en indisoluble unión, con la vida real. Nigromantes, magos, hechiceros, nahuales, astrólogos, hombres-búhos, chupa gente son algunos de los malos nombres de los hombres malos, que Sahagún atribuye a individuos dotados de lo que actualmente llamamos percepción extrasensorial, algunos de los cuales se llamarían, en lenguaje moderno, médiumns de efectos físicos”. (en Historia del nombre y la fundación de México, FCE. 1975).

 

 

La teoría de las supercuerdas

La lattice posee congruencia solamente con ciertas bandas o niveles mientras que otras no, nos dice el mexicano para explicar los sucesos que tienen lugar en la sala de operaciones de Pachita, donde se realizan prodigios que están documentados también por otros autores:  Alejandro Jodorowsky, Maurice Cocagnac y Carlos Castaneda.

Grinberg  se refiere con sus conceptos a algo que conoce también la teoría de las supercuerdas de Michio Karku, (comenta Miguel Paz //homepage.mac.com/penagoscoscorzo/ ensayos5html), teoría de la física moderna que señala que la estructura material del espacio-tiempo es un entramado o urdimbre de infinitas cuerdas inconcebiblemente delgadas y unidimensionales, las cuales, dependiendo de su fase, pueden percibirse como partículas.

¿Por qué tantas de ellas?, se pregunta Karku. En esta teoría una cuerda tiene un tamaño de 10 a 20 (10 elevado a la 20) absolutamente invisible para el ojo humano y una partícula subatómica es tan sólo un modo de la vibración de la cuerda. Cada partícula correspondería así, a una resonancia diferente. Ninguna partícula es por sí misma fundamental. Un electrón no es más fundamental que un neutrino…lo es cuando poseemos medios para ver su estructura última. Según esta teoría, si pudiésemos supermagnificar cualquier partícula, veríamos finalmente una pequeña cuerda vibrante (vibración que –de paso- sólo podría tener lugar en universos de 10 dimensiones). De hecho,  la materia no viene a ser otra cosa que las armonías creadas por estas cuerdas vibrantes.

Por su parte Grinberg refiere una observación de doña Candelaria, la ayudante más antigua de Pachita. Ella le hizo esta observación a Grinberg, cuando él se mueve de cierta manera dentro del cuarto de operaciones: “Estás alterando la energía. Estiras los cordones y no debes hacerlo”.

La obra de Grinberg es un registro de cómo “las fibras del alma” (concepto de Cocagnac  recibido de Pachita en sueño lúcido) se enlazan con actos que Rosenblum y Kuttner, llamarían de  “sobreposición”.

Cómo afecta el cerebro la estructura de la lattice fue el tema fundamental de Grinberg . Hay intrigantes indicios de una conexión entre lo que llamamos mundo físico y lo que llamamos mente, dicen por su parte Rosenblum y Kuttner y creo que aunque no se refieran en ningún momento a Grinberg (quizá por razones que no viene al caso especular, pero que tienen que ver sobre el estatus que guarda nuestra ciencia a la vista de nuestros vecinos), siempre están detrás de sus afirmaciones los logros de la teoría sintérgica del mexicano, pues estos indicios están plenamente expuestos en la septología de Grinberg Los Chamanes de México, que a mi parecer es un paso fundamental de lo que GutierreTibón había señalado al decir que los chamanes sabían  “cómo combinar alucinaciones y mediumnidad y lograr fenómenos metasíquicos de difícil explicación en el estado actual de la ciencia”. Habla Tibón de ideoplastías que son “materializaciones de pensamientos”, siendo las visiones “realidades físicas”

Los campos neuronales

Grinberg apunta que las estructuras cerebrales que más se han utilizado durante la evolución son las más fijas estructural y energéticamente hablando. Esto explica la relativa fijeza de nuestra percepción visual. Al mismo tiempo, las estructuras cerebrales más nuevas, evolutivamente hablando, no tienen tal fijeza ni producen campos neuronales tan parecidos. Por ello, las creaciones intelectuales y el pensamiento son tan variables y con tanta capacidad de originalidad aunque ambos, el mundo visual y el mundo del pensamiento, tienen el mismo origen en la interacción del campo neuronal y la lattice.

Los norteamericanos sostienen por su parte que La percepción consciente humana podría “extenderse” –de alguna manera no explicada- y cambiar el estado físico de un sistema.

Pachita tenía un nivel de conciencia, nos dice a su vez Griberg, extraordinariamente diferenciado. Durante las operaciones que realizaba ella era capaz de materializar y desmaterializar objetos, órganos y tejidos. El manejo de las estructuras orgánicas, le permitían realizar trasplantes de órganos a voluntad, curaciones de todo tipo y diagnósticos a distancia.

El observador es otro concepto de Grinberg en la teoría sintérgica de la creación de la experiencia que los físicos norteamericanos parecieran comentar: cualquier objeto microscópico está siendo constantemente “observado”, porque no puede estar aislado: siempre está en contacto y entrelazado con el resto del mundo. ¡Y ese entrelazamiento equivale a una observación! La teoría cuántica dice que nuestra elección observacional posterior crea la historia previa del átomo: en otras palabras, que creamos algo hacia atrás en el tiempo.

Y se podría agregar en esta lógica, también hacia adelante en el tiempo. Pachita lograba penetrar el tiempo, nos dice Grinberg,  prediciendo eventos futuros como si su campo neuronal en interacción con la lattice del espacio-tiempo decodificara y modificara la estructura temporal de la realidad. Pachita poseía un control único sobre su campo neuronal transformándolo y modificando con él a la estructura de la lattice. Aunque  sus efectos parecían ser milagrosos se basaban, de acuerdo con esta hipótesis, en el mismo mecanismo que todos utilizamos para crear nuestras imágenes o nuestros pensamientos.

La teoría cuántica dice que ninguna propiedad existe antes de ser observada, escriben Rosenblum y Kuttner. En este sentido podríamos pensar que Pachita asumía una “banda” o “nivel” completamente diferenciado en una posición donde se cumple la totalidad en la observación. La “conciencia”  tiene un papel central en el enigma cuántico, la que parece afectar la realidad física, afirman los norteamericanos en una reflexión idéntica seguramente a la de Grinberg al estar junto a Pachita, “una experiencia única en la cual se experimentaba el poder de su mente capaz de conocer los contenidos del pensamiento, las intenciones y las experiencias más íntimas de sus colaboradores y pacientes como si fueran un libro abierto”.

El problema difícil es el de explicar la generación por el cerebro biológico del mundo interno de la experiencia subjetiva, dicen Rosenblum y Kuttener en este dialogo imaginario que establecemos al confrontar sus textos.

Grinberg habla de una “banda” de la lattice con la que interactúa Pachita y que es la que le permite los portentos que pueden ser explicados si se acepta la posibilidad de que las modificaciones de la lattice producidas por el campo neuronal de Pachita eran capaces de modificar sustancialmente aquélla produciendo conformaciones similares a la de los objetos (en caso de las materializaciones) o retornos a la estructura de la lattice de los objetos (en caso de las desmaterializaciones).

Tanto si la conciencia puede  algún impacto directo sobre el mundo físico más allá del cerebro como si no, entre la mecánica cuántica y la conciencia hay analogías fascinantes, dicen los científicos

Y agregan, como si estuvieran observando actuar a Pachita:

Lo que hemos visto es la conciencia mostrándose como una entidad físicamente eficiente más allá de sus correlatos cerebrales.

Pachita es un caso plenamente documentado para afirmar la teoría cuántica y Grinberg ofreció contemporáneamente a ella, los conceptos que permiten explicar científicamente su acción “sobrenatural”.

Curación cuántica

Los físicos Resenblum y Kutter  señalan que si uno medita sobre el contenido de un pensamiento (su posición), inevitabelmente cambia su curso (su movimiento). Por otro lado, si uno medita sobre su curso, pierde la precisión de su contenido. Concibiendolo así podríamos comprender sin  describirlo nunca, el colosal nivel de conciencia “o la banda” (que Pachita llama el Hermano o Cuahutémoc) desde la que  procede la curación cuántica de la chamana.

Presumiblemente, el cerebro consigue su potencia trabajando en multitud de líneas simultáneamente.  Es este procesamiento en paralelo a gran escala lo que los informáticos intentan conseguir con los ordenadores cuánticos, cuyos elementos están simultáneamente en multitud de estados superpuestos, continúan los científicos. Nuevamente hallamos resonancias nítidas entre sus afirmaciones y las de Grinberg, que se esforzó en conceptualizar  la hipercomplejidad de la acción cuántica. Denominó a estas  “bandas”  “orbitales de conciencia”.

Los físicos norteamericanos parecerían haber avanzado en una situación que Grinberg estaba por trabajar cuando desapareció, y sería la sustancia o conectividad entre el campo neuronal y la lattice. ¿No será “la materia oscura”? Escriben Rosenblun y Kuttener.  Además de la materia que constituye las estrellas, los planetas y nosotros mismos, ahí fuera hay otra clase de materia que ejerce atracción gravitatoria, pero no emite, ni absorbe, ni refleja luz, así que podemos verla: es la “materia oscura”. Y sorpresivamente se preguntan  ¿Es concesible que la misteriosa energía oscura tenga algo que ver con la conexión entre el universo a gran escala y la conciencia?

 La energía oscura” constituye la mayor parte del universo. Se estima que el universo estaría compuesto por un 70 por ciento de energía oscura y un 25 por ciento de materia oscura. La materia de que están hechas las estrellas, los planetas y nosotros mismos apenas representaría el 5 por ciento del universo.

Grinberg es el primer científico en el mundo que establece un orden categórico para describir el enlance entre conciencia y materia o entre cerebro y materia –y, a la vez, entre cerebros.  Como es un psicofisiólogo tiene en su escritura la precisión que demandan los procesos biológicos, pero también es un espíritu cultivado en las tradiciones místicas y, por supuesto, un perito de la física cuántica

“Los orbitales de la conciencia”,  “la conciencia de unidad”, “el factor de direccionalidad”, “el procesador central” y “el hipercampo” son los conceptos centrales que describen el proceso en que la mente puede transformar y crear materia (incluso el tejido celular). Las investigaciones que realizó en su laboratorio de la UNAM sobre visión extracorporal, lo mismo que la conexión entre cerebros, están documentadas en su obra. Ya es hora de que los investigadores universitarios retomen sus trabajos; cuando en la física teórica se conozca la obra de Grinberg, sorprenderán  los avances que logró el mexicano.

*Director de Ciclo Literario

http://www.cicloliterario.com/index.html

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