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Mujeres y Política/Tierra realmente caliente

Publicado por @Shinji_Harper el lunes, 20 enero 2014
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Soledad Jarquin EDGAR

 

Oaxaca, México.- Entender que un pueblo se organice y se arme para defenderse de la delincuencia solo se puede hacer al comprender que algo falló, en este caso por parte de los gobiernos. No existe otra respuesta, aún cuando hoy todo el aparato mediático del gobierno federal pretenda decir o hacer creer lo contrario. El llamado “imperio de la ley” ha sido vulnerado, pero ese no es un asunto nuevo o ni siquiera reciente.

 

tierracalientegenero Durante años las comunidades y municipios de Michoacán demandaron atención y pidieron auxilio, a gritos incluso, ante los muchos problemas como la extorsión, el robo de propiedades, el secuestro y los asesinatos que cometían con toda impunidad los grupos delincuenciales que operan en el país y que disputan el territorio, en tanto, los gobiernos no oían ni veían nada, lo que no fue sino la violación permanente a sus derechos humanos resultado de la omisión y tal vez de la complicidad si no de todos los niveles de gobierno al menos sí de alguna buena parte.

 

Gobiernos federales del PRI y del PAN, gobiernos estatales del PRI y del PRD y gobiernos municipales sobre todo de estos dos partidos políticos han estado presentes en la vida de la población michoacana, a todos ellos de una y otra manera se les pidió auxilio durante los últimos 12 años, situación que se recrudeció aún más durante el gobierno federal encabezado por su paisano Felipe de Jesús Calderón Hinojosa, pero nadie escuchó.

 

Hay muchas versiones, como religiones, que intentan vender al imaginario colectivo el origen de llamados autodefensas, al grado tal que se desdibuja la razón fundamental que, valga la redundancia, dan origen a la organización vecinal y que son los grupos de narcotraficantes, las mafias, que bien sabido es desde hace tiempo se apoderaron de la aquellas tierras y de la tranquilidad de sus habitantes.

 

Así que no era un secreto para nadie que la delincuencia le había ganado terreno a la seguridad pública o a las personas que portaban uniformes de policías pero que resultaban tan delincuentes como los caballeros templarios. No, para nada. Hay recuento tras recuento de los hechos en varios cientos de crónicas sobre lo que allá estaba sucediendo, pero nadie quería agarrar el toro por los cuernos y menos enterarse del hartazgo ciudadano.

 

Pero todo tiene un límite y lo cierto, aunque suene a especulación, es que no sabemos quién pretende poner los límites, hasta qué grado hay un poco más allá de la buena intención de “poner en paz” la zona sólo como una real respuesta de los distintos niveles de gobierno. Así que no resulta del todo especulativo analizar las razones del desarme, sobre todo cuando lo que menos tienen los gobiernos es credibilidad.

 

Cierto es también que sobre las leyes que rigen a un país no deben existir otras, pero ¿tenían otro camino? O frente a las amenazas de la delincuencia solo les quedó actuar como lo haría cualquiera, cansados y muy hartos de pagar una cuota por vivir en “paz” y para que a sus hijas y esposas no fueran violadas por los delincuentes, como habían sido amenazados?

 

Más que desviar la atención pública, con sesudos que plantean ¿de dónde salieron las armas? ¿Quién da el dinero? O qué si los autodefensas son parte de los delincuentes o como en el caso del doctor Mireles, del que se dijo estuvo detenido por narcotráfico, lo que se tendría que analizar hoy es cómo resolver este problema, sin cometer más errores gravísimos y lamentables como los asesinatos del pasado martes o las violaciones y torturas a que son sometidas las personas, como lo revelan los videos que se han presentado en las redes sociales y de los que, desgraciadamente para el derecho a la información, poco o casi nada dicen los “grandes” medios de comunicación de este país.

 

No es cosa menor lo sucedido en Antúnez, donde el Ejército fue acusado de disparar y asesinar civiles integrantes de estos grupos. Como Calderón, Peña Nieto echa mano del Ejército mexicano para “solucionar” el caso de Michoacán, pero los resultados son tan malos como los obtenidos por su antecesor, porque de nueva cuenta se vulneran los derechos humanos de la ciudadanía que está a merced del permanente menosprecio con el que son “adiestrados” los soldados mexicanos. En poco más de diez años los abusos se pueden contabilizar por cientos, se habla no sólo de agresiones, también de asesinatos y de desapariciones, amén, claro de las violaciones sexuales cometidas contra las mujeres.

 

La violencia no se combate con violencia, sin embargo, esa premisa no parece importar en estos momentos. Lo que sí no debemos de perder de vista y se puede aprender la lección de lo que hoy vive Michoacán que es responsabilidad de los gobiernos omisos y hasta corruptos, y no de quienes “tomaron” las armas para defenderse de los delincuentes.

 

Por otro lado, debemos estar conscientes de que no es “lo que pasa en Michoacán”, por supuesto que no, pasa en muchas partes del país en menor o mayor grado. Incluso, hemos vivido algunas formas de autodefensa frente la inoperancia de las autoridades, por ejemplo cuando la gente se organiza para vigilar su colonia o cuando las familias se organizan para que sus hijos e hijas tengan clases mientras los maestros “hacen la revolución” como me decía hace unos días un amigo. Esas son formas de defensa de la sociedad frente a lo que no camina.

 

Por otro lado, bueno será saber ¿en cuántas comunidades de Oaxaca tenemos autodefensas y por qué? O en verdad creemos que eso qué pasa en Michoacán, solo pasa en la Tierra Caliente, que ya vimos está que arde frente a las malas intervenciones de los gobierno que no quiere consentir “desordenes”. Tener estas respuestas requiere de una buena investigación, una investigación japonesa.

 

Y, aunque Tierra Caliente está en Michoacán, lo cierto es que Oaxaca también arde: bloqueos carreteros por parte de la sección 22, manifestaciones de trabajadores del Hospital General “Dr. Aurelio Valdivieso”, la posibilidad de huelga en la UABJO, los problemas postelectorales, trabajadores de Salud que esperan su aguinaldo en pleno enero, una ciudadanía harta de las promesas que no se cumplen como las obras de infraestructura vial en la capital oaxaqueña donde no le corre el tiempo al gobernador Gabino Cué.

 

Sólo para terminar este rosario de penas, hay al menos una decena de municipios donde la misógina y el machismo se notan por los permanentes obstáculos para que no gobiernen las mujeres y el lamentable menosprecio a sus aportaciones por parte de los munícipes cuando son regidoras, síndicas o alcaldesas; es más ahora resulta que en Oaxaca de Juárez no tenemos directora del Instituto Municipal de las Mujeres sino encargada y a casi 20 días de haber iniciado el nuevo gobierno en la capital del Estado, al presidente municipal no se le da la gana llevar su propuesta ante el Cabildo; mientras que del otro lado, en el IMO no se pronuncian ni a favor ni en contra de la violación a los derechos ciudadanos de las mujeres de media docena de municipios, sino todo lo contrario, el IMO es hoy por hoy una institución omisa y negligente.

 

Eso sin contar que los asesinatos contra mujeres siguen aumentando la cuenta dramática de nombres y peor aún siguen haciendo más ancha la banda de la impunidad.

 

Autodefensa social frente a la no respuesta de los gobiernos, aunque luego se asustan de la capacidad que tiene el pueblo para defenderse y entonces lo acusan de ser parte de la cadena delictiva.

 

@jarquinedgar

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