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Demetria, la pequeña gran topil orgullo de Tayata

Publicado por @Shinji_Harper el miércoles, 22 enero 2014
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Oaxaca, México.- mLuce menudita, su estatura no rebasa la mínima que en promedio caracteriza a la mujer oaxaqueña, quizá 1.50 metros; su aspecto,  el de una mujer cuyas penas han intentado derribarla; su mirada, a pesar de ello, limpia, pura, incluso tierna; su actitud humilde, su condición también y la sonrisa que asoma cuando alguien le llama es inconfundible, incomparable.

 

ssptopila2 Es Demetria Eva Cruz Ramírez, líder de las diez mujeres topiles de Cuauhtémoc, agencia de Santa Catarina Tayata, ubicada en el distrito de Tlaxiaco. Un lugar, donde los hombres ya no quieren ser policías; quien fue invitada por Alberto Esteva Salinas, secretario de Seguridad Pública, al gabinete que se realiza cada día a partir de las 6.30 am, en el Cuartel General.

 

Ya me iba y me regresaron, decía nerviosa, ruborizada; yo no sabía que esto iba a pasar conmigo,  ¡imagínese nomás!, en dos días han sucedido tantas cosas, que nunca pensé que ser topil sería tan importante, dijo Demetria.

 

Mientras reía, Adelina, su hermana, no podía contener el llanto, un llanto que conmovió hasta al más rudo de los presentes. Ella es muy grande, un gran ejemplo, una mujer incomparable, ella es topil,  expresaba  mientras  veía como su consanguínea era asediada por sus nuevos admiradores, para tomarse una foto.

 

¡Ay Dios, mire nada más cuanto alboroto, tú Adelina, mira na´mas lo que hiciste!, reclamaba Demetria a su hermana con sentimientos encontrados entre la alegría, la sorpresa y el temor generado por que a partir de ahora, va a ser famosa, presiente.

 

“Allí en la comunidad nos nombraron policías para que sirviéramos el año pasado, fue una sorpresa para nosotras, porque tuvimos que hacer lo que ya no quieren los hombres  y nos dijeron, ora vamos a meter a las mujeres… ya les da flojera creo”, nos cuenta Demetria.

 

Somos 10, continúa, vivimos de lo poquito que deja el campo, ya ve que no da mucho, todas somos madres de entre 21 y 50 años y en mi caso tengo seis hijos, la menor de 17. Soy madre soltera digo yo, porque la verdad es que me falló el marido, ya sabe usted como son, expresa con nostalgia.

 

Algunos hombres de la comunidad al principio tenían dudas, como que pensaban “¿será que éstas van a poder?”, y mire, lo hicimos; en general la gente quedó agradecida porque sabían que como mujeres íbamos a “apretar” a los que se portan mal y “ora” dice el nuevo agente que va a ver si funcionan sus policías hombres y sino, las vuelvo a llamar, relata.

 

El papel de madre para Demetria no fue cosa fácil, durante el año que prestó el servicio a su comunidad, sus  hijos le decían: “mamá pero como fue a agarrar ese trabajo” y su respuesta era contundente: “las mujeres solas o en bola somos bravas cuando tratan de dañar a nuestros hijos, a nuestra familia o a nuestra tierra, por eso acepté, porque no quiero que nadie dañe lo que amo”.

 

Cuauhtémoc Tayata, tiene alrededor de 246 habitantes, un pueblo pequeño pero que no escapa a la amenaza delincuencial, sólo que, los “malosos”, como dice Demetria, no sabían de que estaban hechas estas mujeres.

 

Pues nosotros si le entramos, sigue el relato la líder de las topiles, sentimos miedito en la primera vez pero cuando agarramos a los ladrones del pueblo, que ya habían ofendido a muchos  robándoles sus cosas, agarramos coraje y dijimos ¡estos de aquí no salen!, argumenta.

 

Andar de noche es dejar a los hijos, a las parejas, correr riesgos, caminar en zonas solas, pero entre nosotras nos dábamos valor para andar de noche; “ya sabe nosotras las mujeres somos tan ideales, que buscamos como hacerle” (sic).

 

Y ora mire, ahí está, ora hasta con el secretario Alberto venimos, ¿escuchó que me dijo?, que en una de esas ¡hasta Secretaria de Seguridad puedo ser! ¿Y ora? a mis compañeras ya van a buscarlas los del radio y ellas ni saben, ese Don Betillo, ¿si lo conoce no? El de la radio, dijo aludiendo a quien ella reconoce como el primero que las tomo en cuenta: el comunicador Humberto Cruz.

 

Dígale al gobernador, a Don Gabino Cué y al secre, a Don Alberto, que me gusta ser topil y que quiero que María, Livia, María Guadalupe, Catalina, María Teresa, Teresa, Virginia, Patricia y Jael – el grupo de topiles-  se sientan más orgullosas, que si aceptamos la invitación que nos hacen para venir y prepararnos y para ayudar a que más mujeres hagan esta tarea.

 

“¿Qué no servimos?, ¡cómo no!, servimos y lo hacemos muy bien, sino pregunten a los ladrones si les quedaron ganas de robar en mi pueblo, concluyó la pequeña gran topil.

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