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Presenta la UNAM investigación sobre la Histoplamósis

Publicado por @Shinji_Harper el jueves, 24 abril 2014
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Oaxaca, México.- La histoplasmosis, micosis sistémica causada por el hongo Histoplasma capsulatum (descrito originalmente en América), es una enfermedad de distribución mundial que, por lo general, cursa en una forma clínica benigna, aunque bajo ciertas circunstancias puede ser mortal.

Los murciélagos no deben ser satanizados por su relación con la histoplasmosis, pues son animales útiles, fertilizadores y controladores de plagas.

Los murciélagos no deben ser satanizados por su relación con la histoplasmosis, pues son animales útiles, fertilizadores y controladores de plagas.

Las áreas endémicas más importantes se concentran en Estados Unidos (valles del Mississippi y Ohio), así como en Centro y Sudamérica. En América Latina, Brasil y México reportan el mayor número de brotes epidémicos.

¿Cuál es la morbilidad en nuestro país? De acuerdo a Maria Lucia Taylor, jefa del grupo de Inmunología de Hongos de la Facultad de Medicina (FM) de la UNAM, se desconoce la actual prevalencia en el país porque a finales de la década de los años 80 del siglo pasado fue eliminada de la lista de enfermedades reportables.

En excretas de murciélagos y aves

H. capsulatum crece en excretas de murciélagos y aves por el alto contenido de fósforo y nitrógeno de éstas. Aunque el riesgo de infección es mayor en ambientes cerrados como cuevas, grutas, minas, casas abandonadas y recintos arqueológicos, donde se refugian murciélagos en grandes colonias; también se puede adquirir en ambientes abiertos como parques públicos, traspatios caseros, gallineros y granjas donde se acumulan excretas de aves.

La infección se adquiere por inhalación de esporas aerosolizadas del morfotipo micelial. Los principales órganos de choque son los pulmones.

“Dada la ubicuidad del hongo, todos estamos expuestos. ¿Por qué, entonces, no todos enfermamos?, porque la mayoría de los sujetos somos inmunocompetentes y no somos blancos naturales del patógeno; por lo tanto, aunque nos infectemos temporalmente, no desarrollamos el padecimiento”, explicó Taylor, quien desde hace más de 30 años estudia la histoplasmosis.

La mayoría de las personas puede auto-limitar la infección causada por una cepa de H. capsulatum de baja virulencia, que deja sólo la huella inmunológica de una infección primaria. Sin embargo, un sujeto inmunosuprimido (consciente o no de su condición) puede adquirir la infección que, con frecuencia, evoluciona a enfermedad severa o grave, e incluso culmina en muerte.

Asimismo, está asociada a individuos que realizan ciertas actividades ocupacionales y recreativas (mineros, geólogos, biólogos, arqueólogos, espeleólogos o ecoturistas, entre otros), por lo que se le considera una enfermedad laboral en la Ley Federal del Trabajo.

Tres variedades taxonómicas

H. capsulatum presenta tres variedades taxonómicas: H. capsulatum var. capsulatum (descrita en América), H. capsulatum var. duboisii (asociada a casos clínicos en África) y H. capsulatum var. farciminosum (produce la afección en equinos –caballos y mulas– en Asia).

Actualmente, con base en análisis filogenéticos se ha determinado que H. capsulatum es un complejo de especies crípticas. “Éstas, están distribuidas mundialmente; en América, el hongo ha sido reportado desde Alberta, Canadá, hasta la provincia de Neuquén, en la Patagonia, Argentina (en ambos lugares se describieron brotes epidémicos autóctonos)”, agregó.

Las poblaciones genéticas de H. capsulatum se iniciaron probablemente en América del Sur entre tres y 13 millones de años atrás y se distribuyeron en el planeta antes de la separación de los continentes.

En ese proceso de microevolución del parásito resalta la coevolución con su huésped silvestre (el murciélago) y es posible que a lo largo de millones de años se hayan generado nuevas poblaciones hermanadas, pero distintas, como las que conforman el complejo H. capsulatum.

Murciélago de cola libre

En los últimos años, Taylor y sus colaboradores han propuesto una nueva población genética y dos nuevos linajes de H. capsulatum, asociados a una especie de murciélago que forma colonias grandes, con hábito migratorio y que es posiblemente la mejor dispersora del hongo en la naturaleza: Tadarida brasiliensis (murciélago de cola libre).

Los quirópteros no deben ser satanizados por su relación con la histoplasmosis. Son animales útiles, fertilizadores y controladores de plagas y su vínculo con esa micosis en humanos se debe a la mala costumbre de estos últimos de invadir los refugios de aquéllos y alterar su entorno ambiental.

 

En la actualidad, Taylor trabaja en su laboratorio de la FM en la caracterización de esta nueva población genética y de los dos linajes filogenéticos de H. capsulatum, mediante análisis de secuencias de más de 10 genes.

Diagnóstico inmunológico y molecular

En la Unidad de Micología del Departamento de Microbiología y Parasitología de la FM, Taylor y otros académicos ofrecen el servicio de diagnóstico inmunológico y molecular para detectar a pacientes con histoplasmosis.

“Concepción Toriello produce los antígenos y nosotros estandarizamos las pruebas inmunológicas”, señaló.

Para complementar el diagnóstico inmunológico también hacen ensayos moleculares en muestras clínicas (sangre, suero, orina y biopsias de distintos tejidos del que se extrae ADN –ácido desoxirribonucleico– total) enviadas por los hospitales u obtenidas directamente de los pacientes en la referida unidad.

“Además del servicio inmunológico y molecular, damos a los médicos interesados orientación relacionada con el pronóstico de la enfermedad y con la eficiencia del tratamiento. Se debe tomar en cuenta que, al considerar los resultados de las pruebas moleculares para definir la persistencia de la carga fúngica en el huésped infectado, es posible inferir si hay evidencia de que la cura clínica se complementa con la biológica”, dijo la investigadora.

La histoplasmosis es curable si se detecta a tiempo y se administra el antifúngico adecuado. Las excretas de murciélagos y aves acumuladas en sitios con óptimas condiciones ambientales constituyen el nicho ecológico de H. capsulatum y son las principales fuentes de infección.

Los murciélagos son los reservorios y dispersores naturales de H. capsulatum más importantes en la naturaleza, pero no transmiten la enfermedad. Los mamíferos terrestres, las aves y el viento también pueden dispersar los propágulos infectivos.

Biopelículas

Como parte de un proyecto de colaboración bilateral México-Brasil, Maria Lucia Taylor y las investigadoras brasileñas María José Soares Mendes Giannini y Ana Marisa Fusco Almeida describen la formación de biopelículas por H. capsulatum.

El hongo forma una capa de cultivo sobre materiales inertes e incluso en ciertas superficies del propio huésped. Debido a esa habilidad, en algunos procesos de infección nosocomial se pueden formar colonias fúngicas sobre material de uso hospitalario, como catéteres y otros elementos aparentemente inertes.

Se piensa que la formación de biopelículas no es privativa de cualquier cepa de H. capsulatum, sino que está asociada a ciertas características de algunas cepas en particular.

Las investigadoras desarrollan estudios más detallados sobre el transcriptoma y el secretoma de biopelículas inducidos por una cepa brasileña y una mexicana (esta última es la más virulenta dentro de los ejemplares depositados en la Colección de cepas de Histoplasma capsulatum, del Laboratorio de Inmunología de Hongos de la FM, de la cual Taylor es creadora y curadora).

 

Por medio del servicio de diagnóstico que brinda gratuitamente el Laboratorio de Inmunología de Hongos de la FM a las comunidades de bajos recursos económicos, Taylor y sus colaboradores saben que en los últimos 10 años se han registrados brotes importantes en Sinaloa y Guerrero, así como otros pequeños en Morelos, Querét

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