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José Emilio Pacheco, escritor fundamentalde la historia literaria de México

Publicado por @Shinji_Harper el sábado, 28 junio 2014
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Oaxaca, México.– José Emilio Pacheco Berny (Ciudad de México, 30 de junio, 1939 – Íbid., 26 de enero de 2014) es considerado uno de los escritores fundamentales de la historia literaria de México, que igual destaca como poeta, novelista, cuentista, ensayista, traductor, antólogo y cronista cultural; cuya vasta y diversa obra fue apreciada y admirada por los lectores de la lengua española. El 30 de junio de 2014 cumpliría 75 años de edad.

joséemiliopacheco061428Fue un escritor sin protagonismos que retrató con letras las calles y voces de la Ciudad de México para inmortalizarla. Utilizó ejemplos de la naturaleza, el tiempo, la destrucción y el drama como fuente de alegorías y lecciones en sus cuentos, poemas, crónicas, ensayos y novelas.

En opinión del poeta Hugo Gutiérrez Vega, la narrativa de José Emilio Pacheco es testimonial y podría ser incidentalmente biográfica, cuyo lenguaje fue el de su tiempo, el que hablaban los jóvenes de su edad, un fiel testigo de la vida emotiva de la Ciudad de México.

“Definió o describió con claridad su tiempo histórico, su niñez, el momento del nacimiento de la sensibilidad y de la visión del mundo; es una narrativa llena de ternura perfecta en su estilo y en su prosa, con interés para todos los jóvenes. Creo que si alguien escribía, pensando en la infancia, la adolescencia y la juventud era José Emilio, quien también pensaba en la ciudad en la que vivía, a la que describió amable y descarnadamente”.

Agregó que el también Premio Cervantes de Literatura 2009 fue testigo de su época y la escribió con fidelidad y maestría. “Su poesía fue un testimonio de un momento o varios momentos de la vida de un hombre, de la formación, de su sensibilidad, olvidos, derrotas, amores, desamores, triunfos, silencios, todo está presente en la poesía de José Emilio, los momentos biológicos y emotivos”.

Para el también amigo del escritor, quien falleció el pasado 26 de enero de 2014,  son dos aportaciones fundamentales que el autor de Las batallas en el desierto aportó a la literatura mexicana: su gran poesía y muy buena prosa.

“Curiosamente es más conocido como prosista que como poeta, pero se sabe muy bien que la poesía es de minorías y la narrativa es de grandes grupos; creo que José Emilio fue un humanista, un hombre de décadas, íntegro. Enseñó con su periodismo cultural, inspiró a los jóvenes a leer, a escribir, no porque fuera didáctico ni mucho menos, sino porque con su ejemplo mucha gente siguió el camino de la literatura, es uno de los personajes centrales de las letras mexicanas de todos los tiempos”.

El académico y diplomático mexicano compartió que de manera particular a él le interesaba fundamentalmente la obra poética de José Emilio Pacheco, pero que fue un gran narrador y novelas como Las batallas en el desierto, fundamentales para el conocimiento de una etapa de crecimiento social, político de México, pero sobre todo de la Ciudad de México y sus barrios de clase media que describió magistralmente.

En Instituto Cervantes explica en su portal web que la obra narrativa de José Emilio Pacheco destaca por la experimentación en nuevas estructuras y técnicas narrativas, siendo los temas como la pérdida, la singularidad de la niñez, así como las relaciones afectivas, los más recurrentes en su obra, “aspectos enmascarados” por su preocupación social e histórica de México.

La escritora Elena Poniatowska calificó el aporte de José Emilio Pacheco a la literatura mexicana como fundamental en la poesía y la prosa. “Fue un espléndido escritor, uno de los grandes pilares de la literatura mexicana, su poesía y prosa me parecen magnificas, tienen mucho que ver la una con la otra; él hablaba mucho de la colonia Roma en su libroLas batallas en el desierto”, apuntó.

El editor Martí Soler, coordinador de las actividades editoriales relativas a las celebraciones por los 100 años del natalicio de Octavio Paz, Efraín Huerta y José Revueltas, del Fondo de Cultura Económica, recordó que como su editor compartían ideas y problemas. Fuimos amigos desde hace muchos años, tanto con él como con algunos de sus compañeros de generación, como Carlos Monsiváis, que formaban un grupo dispar en personalidad pero homogéneo en cuanto amistad y con ellos compartí bastantes momentos de la vida nuestra y de cuestiones de tipo literario.

Mencionó que a José Emilio Pacheco lo que más le interesaba era la poesía, “aunque no dejaba de considerar el hecho de que las lecturas son algo que fortalece y lleva más adelante no sólo en lo que pensamos, sino en la forma en la que escribimos; ese tipo de cuestiones era lo que veíamos con cierta frecuencia, pero también compartíamos algunos textos de autores internacionales que nos podían interesar a los dos”.

Comentó que José Emilio Pacheco fue siempre muy abierto a las correcciones u observaciones a sus textos. “En ciertas ocasiones me pedía que le opinara acerca de cuestiones ensayísticas, la poesía es algo tan personal que yo creo que ningún poeta pedirá exprese su opinión sobre lo que ha escrito, en que le corrija o no”.

Javier Aranda Luna, periodista especialista en literatura, dijo que se benefició mucho del conocimiento de José Emilio Pacheco al consultarlo para que lo acercará a un dato, el cual siempre le daba de manera exacta, explicó que la narrativa del Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana 2009 siempre fue de la mano de la historia reciente de México.

“Fue quien mejor documentó cómo el país se hace moderno con todas sus lacras y sus lastres con esa novela que es simbólica y paradigmática: Las batallas en el desierto. Renueva, pone la modernidad en el centro y no me extraña que se haya convertido en un libro de texto y consulta de muchísimos adolescentes”.

En opinión del periodista, uno de los elementos que le han dado mucha presencia a José Emilio Pacheco es que además de ser un estupendo escritor, fue un cronista literario que se acercó a la gente común.

“A veces me da la impresión que los novelistas o los cuentistas inventan sus personajes a partir de su pequeño mundo y José Emilio Pacheco siempre estuvo abrevando en las vidas de otros a través de los medios de comunicación como la radio, la televisión o la prensa escrita, principalmente; creo que de ahí se proveía de mucha información, de gente más real y eso le permitió tener un manejo un poco distinto respecto de otros autores y a la creación de personajes”.

Abundó que el poeta y el narrador nunca estuvieron separados. “Cuando leo algún fragmento de una crónica literaria o me acerco a un ensayo de José Emilio Pacheco, la voz del poeta aparece con voces poderosas, con ritmo lingüístico que es de un poeta. Muchas veces, cuando leo su famosa Carta a George B. Moore para negarle una entrevista, me doy cuenta que la poesía no solamente era esa arquitectura verbal llena de sonoridades e imágenes, sino también un recurso que los antiguos usaban para contarnos parte de su vida. En su poesía encuentro al personaje reflexivo o que reflexiona sobre  muchos asuntos culturales e históricos de México”.

El escritor Hernán Lara Zavala señaló que quien fuera miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte como creador emérito, desde 1994, expresa en sus obras su enorme amor a México y a la literatura.

“Creo que su principal interés era la literatura, muy seguido de la historia y México; en su narrativa hay muchas cosas que me gustan y tiene que ver con la recuperación de la infancia, la inocencia, sobre todo en los cuentos y novelas”.

En su opinión, la mayor aportación de José Emilio Pacheco fue en la poesía, en la que fue evolucionando. “Adquirió una voz propia y creo que el Premio Príncipe de Asturias se lo otorgaron por la parte poética, sin dejar de lado la parte narrativa, él tiene un lugar muy destacado”.

El escritor Alberto Chimal expuso que mucha de la obra de José Emilio Pacheco proviene de alguna manera de su experiencia personal, casi siempre transfigurada, donde hace una aproximación a la autobiografía. “Él creó en su obra lo que llamaría el retrato de la vida contemporánea, realizada por un testigo fiel que está constantemente interesado y observando todo lo que sucede alrededor”.

Apuntó que el que fuera miembro de El Colegio Nacional utilizó personajes en una pequeña parte de su obra. “La mayoría de su obra es la que contiene su mirada como comentarista, articulista y la que tiene sus experiencias y pareceres convertida en una voz poética.

“Fue un autor cuya obra es tan copiosa que difícilmente se puede conocer completamente. Creo que en todos los campos y géneros de la literatura nacional no sólo dejó una serie de textos con un gran dominio del lenguaje y enorme sensibilidad, sino también un punto de vista humanista y entrañable acerca de los grandes hechos de la historia y los hechos muy pequeños de la vida cotidiana”.

Leer y releer su obra

Lectores y nuevos lectores deben leer su obra para acercarse a la belleza y a la palabra, aseguró Hugo Gutiérrez Vega, y darse cuenta del valor del sonido y de la capacidad expresiva de la palabra.

Mientras que para Martí Soler la obra de José Emilio Pacheco seguirá leyéndose por muchos años, por el gran poeta que fue. “Su poesía es hasta cierto punto novedosa, con una gran belleza y sentido lirico que los lectores y futuros lectores seguirán compartiendo, y cada generación la interpretará como quiera”.

En opinión de Alberto Chimal la obra de José Emilio Pacheco es tan vasta y amplia que los lectores, tarde o temprano, encontrarán en ella algo que sea de su interés. “Fue un autor versátil, capaz de escribir de diferente manera sobre diferentes temas, no es un autor que estuviera escribiendo el mismo libro, siempre está haciendo variaciones a pesar que tiene temas constantes, escribió de múltiples formas acerca de lo que le interesa”.

Agregó que es un autor que puede ser reevaluado y redescubierto. “Más allá de sus libros muy famosos, hay muchísimo que va a ir saliendo poco a poco, descubriéndose, desempolvándose en revistas, periódicos, entre sus libros menos conocidos paralelamente a su creación propia”.

Mientras que para Hernán Lara Zavala gran parte de la obra de José Emilio Pacheco quedó para la posteridad. “Su voz es original en términos de poesía y narrativa, hombre dedicado en cuerpo y alma a la literatura. Nunca quiso ser el líder intelectual del país, luchó por escribir sus cosas, por ello su esposa (Cristina Pacheco) lo procuraba de manera envidiable, siempre pensaba en José Emilio como para que se le respetara al máximo su tiempo y talento”.

Un muy buen amigo

Hugo Gutiérrez Vega describe al maestro José Emilio Pacheco como amigo leal, sincero y extraordinario, siempre dispuesto a ayudar, allegado a los jóvenes. “Yo le tenía gran aprecio, el cual conservo, y por eso lo extraño tanto. Tengo tanta nostalgia de su amistad”.

El premio Nacional de Ciencias y Artes 2013 recordó que en 1968 ambos vivían en Londres, Inglaterra, y en Washington DC, en 1985. “Nos veíamos con frecuencia, tanto en Londres como Washington, menos en la Ciudad de México, es más difícil verse en esta ciudad”.

Por su parte, Elena Poniatowska compartió que desde muy jóvenes el autor de Morirás lejos y ella fueron amigos. “Viajamos muchas veces juntos, fuimos a Alemania, París, Canadá, a tres continentes distintos. Le extraño todo como persona, extraño sus libros, se nos fue muy joven”.

Javier Aranda recuerda que tuvo el beneficio de su amistad, casi siempre telefónica, pues le daba exacto para localizar alguna cosa que le interesara de un personaje o alguna cuestión, sobre todo de literatura. “Era muy generoso, entre las cosas que me regaló guardo con mucho cariño la última versión revisada y corregida por él mismo de la traducción de Cuatro cuartetos, de T. S. Eliot, que me regaló y de la que hablamos muchas veces y nos escribimos en algunos momentos”, puntualizó.

Este 30 de junio, en la Sala Miguel Covarrubias del Centro Cultural Universitario de la Universidad Nacional Autónoma de México se le rendirá un Homenaje Nacional al reconocido escritor, en colaboración con el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, el Instituto Nacional de Antropología e Historia, la Universidad Autónoma Metropolitana, el Instituto Politécnico Nacional, El Colegio Nacional y El Colegio de México, en el 75 aniversario de su natalicio.

José Emilio Pacheco estudió en la Universidad Nacional Autónoma de México, donde inició sus actividades literarias en revistas estudiantiles. Colaboró en el suplemento Ramas Nuevas de la revista Estaciones, y fue jefe de redacción del suplemento México en la Cultura. Fue profesor en universidades de México, Estados Unidos, Canadá e Inglaterra.

De su poesía destacan Los elementos de la noche (1963), No me preguntes cómo pasa el tiempo (1969), Los trabajos del mar (1984),Miro la tierra (1986) y Ciudad de la memoria (1989). Como narrador destacan sus relatos El viejo distante (1963), El principio del placer(1972), La sombra de la Medusa y otros cuentos marginales (1990),Morirás lejos (1967) y Las batallas del desierto (1981).

Entre los galardones otorgados destacan los premios Xavier Villaurrutia (1973), el Premio Nacional de Ciencias y Artes en el campo de la Lingüística y Literatura (1992), Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana (2009) y el Premio Miguel de Cervantes (2009).

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