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Descubrimiento de Tamchén y Lagunita plantea nuevos retos: Ivan Šprajc

Publicado por Naked snake el martes, 2 septiembre 2014
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Por Verenice Urieta. Enviada

Cozumel, QRoo, 31 Ago. (Notimex).- Con el hallazgo, este año, de Tamchén y Lagunita, en la Reserva de la Biósfera de Calakmul, en Campeche, se abre la posibilidad de descubrir nuevos elementos de la cultura maya, pues incluye estructuras hasta ahora desconocidas en la arqueología, aseguró Ivan Šprajc.

Hileras con peldaños de escaleras. Grupo El Pich. Foto Proyecto Noh Kah. INAH.

En entrevista con Notimex, sobre este reciente hallazgo, el arqueólogo responsable de esta exploración aseguró que ese par de sitios, que comparten algunos elementos como plazas, edificios alargados de tipo palaciego, residencial o administrativo, al parecer pertenece al Clásico Tardío (600-900 d.C.).

El también miembro del Centro de Investigaciones Científicas de la Academia Eslovena de Ciencias y Artes (ZRC SAZU) recordó que la exploración, realizada este año, inició con las imágenes satelitales, mediante las cuales se determinó el territorio a conocer.

“Aprovechamos una parte del camino que abrimos el año pasado para llegar a Chactún y después tuvimos que abrir un viejo callejón de una brecha maderera”, compartió.

La primera de estas ciudades en ser localizadas fue Tamchén, la cual cuenta con una pirámide que tiene parcialmente conservado el templo superior, el santuario.

Su principal característica, de la cual toma su nombre, que significa “pozo profundo”, es la existencia de diversos chultunes, cámaras subterráneas en el subsuelo rocoso, que tienen forma de botellón y cuya función primordial era la captación de agua pluvial.

“En casi todos los sitios mayas tenemos esos chultunes, son sobre todo comunes en áreas habitacionales, y en los centros urbanos, cívicos y ceremoniales, pero no tantos como aquí en Tamchén, donde hay más de 30, que están en las dos plazas principales”, explicó.

Lo más peculiar de estos pozos, dijo, es que tiene una profundidad superior a los 10 metros, lo cual es sumamente raro pues normalmente estos depósitos no superan los seis metros de altura.

“Estos sobrepasan totalmente esas características, ya bajamos la cinta métrica, salieron de entre 10 y 13 metros, además hay otros de tamaños más usuales”, detalló.

Además, esta ciudad cuenta con una pirámide de gran tamaño y el conjunto palaciego a un lado, por lo que se descarta la posibilidad que haya sido un complejo habitacional.

Luego de realizar el mapeo de la zona, Šprajc y su equipo continuaron la exploración y encontraron una gran fachada y estelas, monumentos que ya habían sido registrados por Eric Von Euw.

“Dijimos es Lagunita, porque yo tenía estos dibujos que están guardadas en el Museo Peabody de la Universidad de Harvard, en Estados Unidos, así eran conocidos entre los especialistas y epigrafistas mayas, quienes me los proporcionaron por si encontraba el lugar, puesto que sabíamos que por ahí estaba”, rememoró.

Su nombre, dijo el arqueólogo, fue elegido como una referencia a una aguada ubicada a un kilómetro de la zona, misma que le sirvió a su equipo, que montó muy cerca su campamento.

“Entonces, nuestro camino pasaba muy cerca, los compañeros checaron las coordenadas y descubrieron una laguna de 80 por 60 metros con agua y que hasta lagarto tenía”, dijo.

Lo interesante de esta ciudad, subrayó, es que cuenta con una fachada zoomorfa, “que significa que tienen forma de animal o de monstruo de la tierra, y esas son comunes tanto en el estilo arquitectónico Río Bec, que está al sur de esta región o en Chenes que está más lejos hacia el norte, es la región límite de los estados de Campeche y Yucatán”.

La investigación, apoyada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), señaló el especialista, si bien no revela información precisa de las zonas, muestra que eran centros de alguna importancia jerárquica, pues en el caso de Tamchén así lo revela la estela con la que cuenta y la pirámide de 15 metros de altura.

“Otra vez son los volúmenes lo que llama la atención de estos edificios palaciegos que rodean dos plazas principales, hay incluso una acrópolis que llamamos grupos tríadicos porque tienen un basamento piramidal que arriba tiene tres templitos.

“Eso es un patrón muy característico del Preclásico Tardío, lo hay en muchos sitios, Guatemala y Campeche por ejemplo, pero sobre todo en esta época, aunque también algo en el Clásico Temprano (250-600 d.C.)”, explicó.

Asimismo, en esta zona fueron localizadas algunas piezas de cerámica, también pertenecientes al Preclásico Tardío, “así que Tamchén empieza como un asentamiento algo temprano aunque la mayoría del material de superficie pertenece al Clásico Tardío, o sea que por su arquitectura si tenía algo de importancia también tiene una estela en un altar”, destacó.

Lagunita, agregó, es una caso similar, pues cuenta con un centro ceremonial y cívico, de aproximadamente 12 hectáreas, “además también tiene monumentos, tiene estelas con inscripciones y relieves, algunos altares, en una estela incluso tenemos una fecha que cae en el año 711, primera mitad del siglo VIII.

“Eran sitios contemporáneos y por la cercanía de Chactún es probable que Lagunita estuviera subordinada a Chactún, pero no hay más datos”, destacó.

Estas peculiaridades de las zonas plantean nuevas interrogantes para los investigadores, quienes deberán descubrir la importancia de estas ciudades en términos de geografía política.

“Tenemos esta mezcla de estilos que no es característica de Río Bec y por la otra hay algunas peculiaridades, cosas raras que no hemos conocido hasta ahora en la arqueología maya.

“Por ejemplo, tenemos unos altares, que generalmente son cilíndricos, aquí no, aquí tenemos altares cuadrados, otros dos como cabeza de clavo, eso no lo conocemos”, abundó consternado.

En un futuro, si el destacado arqueólogo logra conseguir los recursos necesarios para financiar su próxima temporada, a realizarse en 2015, le gustaría seguir con el reconocimiento de la zona, pues es sumamente extensa y aún falta mucho por conocer.

Otra propuesta que podría llevar a cabo, dijo, es realizar una investigación más sistemática de estos tres sitios, que ha descubierto, Chactún, Tamchén y Lagunita, para lo cual sería necesario emplear la tecnología láser, lo que “permitiría entender esta sociedad que tenemos que seguir explicando”.

Es por ello, que Špajc, quien este año emprendió su investigación con el apoyo de KJJ Charitable Foundation, en colaboración con las empresas Villas (Austria), Hotel Río Bec Dreams (México) y Ars longa y Adria Kombi (Eslovenia), así como por Martin Hobel y Ales Obreza, solicita financiamiento, pues sabe que son proyectos costosos, pero de una gran importancia y trascendencia para la arqueología maya.

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