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Autora maya obtuvo el Premio Nezahualcóyotl de Literatura en Lenguas Mexicanas

Publicado por Naked snake el lunes, 10 noviembre 2014
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Oaxaca, México.-Aunque le apena confesarlo, la escritora maya Sol Ceh Moo (Calotmul, Yucatán, 1974) reconoce que en cierto momento de su vida llegó a sentir vergüenza de su lengua y cultura, al extremo de que cambió sus apellidos y negaba conocer su idioma materno.

Fue un rechazo que mantuvo hasta los 17 años, según refiere, cuando alguien le hizo entender que existen millones de personas en el mundo que anhelan tener elementos culturales que les den identidad y sentido de pertenencia.

Y yo los tenía, pero los negaba, acepta. Lo más humillante fue que me regalaron un curso para aprender a hablar maya cuando yo era mayahablante; fue así que me reconocí y me liberé.

Desde entonces, la también licenciada en educación y en derecho asume con orgullo ser parte y heredera de una cultura tan ancestral e importante, y mediante sus diversas facetas, como persona y profesional, asegura, busca honrarla y enriquecerla.

De allí su beneplácito y satisfacción por haber obtenido este año el Premio Nezahualcóyotl de Literatura en Lenguas Mexicanas, en su versión 13, por su novela escrita en lengua maya Chen tumeen x ch’uúpen (Sólo por ser mujer).

A partir de su próxima edición, por cierto, este certamen trascenderá las fronteras nacionales y aceptará la participación de escritores de pueblos originarios de nuestro país que habiten en cualquier punto del mundo.

premioEl anuncio fue hecho por la titular de la Dirección General de Culturas Populares (DGCP) del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), Alejandra Frausto Guerrero, durante la ceremonia de entrega del reconocimiento, la noche del sábado en el Castillo de Chapultepec.

Triple discriminación

En entrevista, Sol Ceh Moo destacó que un premio de esta magnitud representa para ella un enorme compromiso, no sólo con el pueblo maya y Yucatán, sino con toda la sociedad de los pueblos originarios.

Sobre todo, este compromiso me une, con mucho ahínco, a las mujeres en general, dado el contenido de mi obra, que habla de la humillación hacia las mujeres indígenas, destaca,

Este premio me permite abrir las puertas y demostrar a mis hermanas mayas que muchas cosas se pueden lograr; que si se tiene la fuerza de voluntad, la seguridad, la dignidad para trabajar y el orgullo de ser parte de cualquiera de los pueblos étnicos, podemos lograr mucho.

Novelista, cuentista, ensayista, poeta, traductora e intérprete en lengua maya, considera imperativo que más mujeres de su cultura se atrevan a escribir y publicar en su lengua, pues, según una investigación que hizo, a la fecha sólo hay una, que ha publicado algo de dramaturgia.

Es importante que lo hagan más mujeres. Esto sólo es posible trabajando, con respeto, dignidad y la exigencia que actualmente nos corresponde poner de frente. Si nosotros nos presentamos ante la gente con la cabeza inclinada, no vamos a lograr nada. Debemos aprender a presentarnos con obras competitivas en todo el medio, y con eso obtendremos el reconocimiento y se abrirán las puertas.

De acuerdo con la autora, las mujeres indígenas en México enfrentan una triple dificultad, que tiene que ver con su género, su origen étnico y su condición social y económica: Somos discriminadas por ser mujeres, indígenas y pobres

Detalla: “Nacemos partidas, me refiero a nuestro órgano genital, y por ese simple hecho dejamos de valer; porque menstruamos, nos transformamos en seres inmundos; entonces por ser mujeres somos un pecado, una inmundicia.

“Luego, al ser indígenas, ante la visión del resto de la sociedad e incluso de nuestro mismo grupo, así como nos ven nuestras abuelas y madres, saben que si nacemos mujeres, es para sufrir.

Somos parte de un grupo económico vulnerable, y para nosotras sólo hay opción de ser parte del servicio doméstico en alguna capital. No hay oportunidades de estudio, la limitación es enorme y a lo más que se puede aspirar es a cursar la educación primaria. Estamos, pues, programadas mentalmente para casarnos y ser procreadoras de hijos. Eso es indignante.

La escritora, educadora y abogada explica que el suyo ha sido un caso diferente, no porque sea afortunada, sino porque ha sido valiente y porque su padre supo ser hombre.

Esto último tiene que ver con que, a pesar de las costumbres de su pueblo, su manera de pensar y sus limitaciones económicas, la apoyó hasta que concluyó la secundaria.

En tal respaldo, a su decir, tuvo mucho que ver la visión de su padre de que había que dejar de ser indios, dejar de hablar maya y ser como la gente que tiene educación. Él pensaba que, porque no tuvimos educación, somos mayas; entonces, había una presión para que dejáramos de hablar el idioma.

Después, a los 17 años, tuve, sí, esa es la expresión correcta, que casarme, pero mi marido también supo ser hombre y cumplió su palabra de que yo continuaría estudiando.

Así, cursó la preparatoria, luego entró a la Facultad de Educación en la Universidad Autónoma de Yucatán, luego estudió lingüística; después, en la Universidad Nacional Autónoma de México, traducción e interpretación; más adelante, literatura, y acaba de terminar derecho. Ahora planea una maestría en derechos humanos de poblaciones indígenas.

Más que limitarse al pueblo y la cultura mayas, Sol Ceh Moo expresa que le gustaría ser la representante y la voz de todas las mujeres vulneradas de México y el mundo. Por eso, afirma, cuida mucho que su trabajo literario sea de carácter universal.

Visión indígena contemporánea

Integrado por los escritores Benito Taibo, Javier Castellanos y Patrick Johansson, el jurado reconoció que la autora de Chen tumeen x ch’uúpen“posee el dominio de ambas lenguas: español y maya, y su obra aborda los problemas del maya contemporáneo, saliendo del leitmotiv flor y canto y/o Madre Tierra para hablar de la violencia de género y cómo se vive ésta en las comunidades originarias de Yucatán”.

Además, la protagonista de la novela es una mujer que rompe con los parámetros de conducta establecidos para la mujer en la sociedad maya contemporánea.

Con el premio Nezahualcóyotl, Sol Ceh Moo se hizo acreedora de una bolsa monetaria, un diploma y la publicación de la obra ganadora, así como de una estatuilla en barro elaborada por indígenas oaxaqueños.

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