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Pergentino y la revaloración de la lengua indígena

Publicado por Naked snake el lunes, 26 enero 2015
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Vidal Pineda

Oaxaca, México.- Pueblo del cerro grande, así se llama Buenavista Loxicha en la lengua de los zapotecas porque es el único cerro que se ve desde la Costa oaxaqueña. En esa comunidad de la montañosa Sierra Sur nació Pergentino José, uno de los 20 jóvenes escritores que fueron seleccionados para representar al país en la Feria del Libro de Londres 2015, en el marco de la presencia de México como País Invitado de Honor.

pergentino.escritor2Pergentino José reconoce que ser parte de este selecto grupo implica un gran compromiso para seguir escribiendo. Le sorprende que Guadalupe Nettel, Cristina Rivera Garza y Juan Villoro, la terna de escritores que hizo la selección, se hayan fijado en su persona, pero más en su obra porque es el único narrador indígena que aparece en la lista. Un texto será parte de una antología que servirá para que el mercado mexicano pueda insertarse en el comercio literario europeo.

“Ahora siento un mayor compromiso porque estar en una antología de esas involucra más trabajo, me voy a sentar a escribir, a producir más textos”. Pergentino José prepara su segundo libro con la editorial Almadía, la cabeza de la industria literaria oaxaqueña que le publicó “Hormigas rojas”, su primer libro de cuentos que, en sus propias palabras, “es un cruce de tradiciones”

“De la tradición oral del zapoteco y la tradición literaria en sí, creo que me causó cierta sorpresa estar en esa lista porque si uno la revisa hay escritores, editores, de todo… centrado en la ficción”, abunda mientras plática en la dirección del Centro de las Artes de San Agustín (CaSa), recinto cultural en donde colabora a través de distintos proyectos, como el taller El Camino del Tejón, en donde incita a niños y jóvenes a escribir historias en zapoteco retomando la universalidad de la literatura.

Hormigas rojas y el Camino del Tejón

Pergentino abunda que en “Hormigas rojas”, además de mostrar el cruce de tradiciones, los cuentos entrelazan lo rural con lo urbano, la oralidad zapoteca se plasma en historias que pueden suceder en el cualquier parte del mundo, “algo distinto a lo que cabría esperar de un escritor de lengua indígena. Creo que ‘Hormigas rojas’ es una llamado a dar un paso a la universalidad, un paso a la cultura; creo que algo de eso habrá visto el  jurado, porque ahora el problema es traducir alguno de estos textos al inglés, imagínate, si para un lector en español hay unas atmósferas ensombrecidas, un poco kafkianas, ahora para un traductor que lo quiera pasar a otra lengua, ahí va a estar la complicación”.

Aunque es maestro de profesión, Pergentino José ha tratado de hacer a un lado los compromisos magisteriales que solicitan su presencia. Por ratos deja las aulas oficiales de la Secretaría de Educación Pública para reunirse con niños, niñas y jóvenes interesados en usar su lengua natal para crear historias, para ello toman el Camino del Tejón, el taller que en conjunto con el CaSa ofrece en diversas comunidades de Loxicha, actividad que realizará simultáneamente durante sus procesos de escritura.

Recuerda que los talleres son de creación literaria en zapoteco para que los habitantes conozcan el valor de su lengua materna, “pero no desde lo antropológico, sino que pueda trascender un poco más, hacer una recreación literaria a través de su lengua, como un manejo literario del zapoteco,  no solo traducir un cuento del español al zapoteco sino que trabajar esta cuestión de creación desde la lengua, que se enfatice la importancia de la lengua desde la literatura, es uno de los tantos caminos”, aclara.

Durante el 2014, Pergentino José impartió 8 talleres en la Sierra Sur de Oaxaca, cada uno con una duración de dos semanas en donde se les enseñó a los participantes que la literatura no se hace nada más de solecismos o de ocurrencias, “sino que se hace de toda una tradición literaria” por lo que es importante leer a los clásicos, por ejemplo Juan Rulfo “y su visión de la ruralidad en la literatura mexicana, que es lo más cercano que tengo para poder trabajar con estos niños, porque son niños que no viven en un ambiente citadino, son niños de comunidades muy marginadas, incluso que  solo tienen su lengua materna, en este caso el zapoteco, que en cierta parte está bien, pero también hay que enseñarles a ver esta parte de la literatura que nada más está en español”.

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Recalca que el zapoteco de Loxicha cuenta con una oralidad inimaginable que se descubre en un gran cantidad de cuentos, sin embargo lamenta la poca tradición escrita que posee y por ello le resulta importante compartir el conocimiento a la nuevas generaciones para que logren un mayor acercamiento con su leguaje, tarea que no ha sido nada fácil cuando se trabaja con estudiantes de primaria, secundaria y bachillerato.

  • ¿Cuáles son los principales retos?

“Uno de los retos principales es el poco hábito de la lectura que tiene los niños, que es algo que todo mundo sabe en México. A los  mismos profesores  no se les enseña a tener esta  buena relación con la lectura, entonces es muy difícil que después llegue alguien y los ponga a hacer textos. Por otra parte hay cuestiones que escapan del taller, por ejemplo la marginación con la que viven. Cuando me ofrecieron dar este taller, el zapoteco de Loxicha está en dos distritos, en Pochutla y Miahuatlán, yo a veces doy uno en cada uno, pero según el INEGI son casi 90 mil personas hablantes del zapoteco de esta variante, entonces es un reto enorme, en el taller apenas cubro 30 alumnos, a lo mucho”.

Otra de las dificultades son las distintas variantes que existen del Zapoteco de Loxicha, este municipio que se conforma por 72 pueblos y que le han enseñado que la “lengua es muy dinámica”.

Esto apenas es el inicio

El otro reto – abunda- es ir adecuando los materiales o irlos produciendo, porque para enseñar el zapoteco hay pocos materiales.

Pergentino José también forma parte del equipo de escritores indígenas que trabajaron con el maestro Francisco Toledo para traducir las Fábulas de Esopo, libro que el juchiteco ilustró con sus dibujos, en las cuatro variantes del zapoteco que existen en Oaxaca, y para lograr la hazaña se crearon materiales didácticos de enseñanza de la lengua indígena, ya que desde hace 20 años la SEP no se ha preocupado por generar libros que faciliten el aprendizaje de las lenguas maternas.

El autor de “Y supe qué responder”  forma parte del movimiento literario indígena de Oaxaca, cuyo rostro más visible lo presentan Natalia Toledo, Víctor Cata, ambos del Istmo de Tehuantepec, y Javier Castellanos y Mario Molina, de la Sierra Norte, cuatro plumas  que contrasta con las 16 lenguas maternas que existen en todo el estado.

“Es muy complejo identificar a los escritores indígenas y ese es otro propósito de los talleres, generar escritores en lengua indígena, solo hay  ejemplos muy aislados que no sabemos cómo se formaron y de repente aparecen como escritores”, responde Pergentino cuando se le hace ver este contraste, pero también celebra que a través de los años los Premios CaSa de Creación Zapoteca reciba más convocantes, incluso más que el Nezahualcóyotl, asegura.

“Todo esto apenas es un inicio, falta mucho trabajo”, culmina el escritor de 33 años que en el 2006, durante el conflicto magisterial, tomaba talleres literarios en el CaSa y hoy es maestro en Literatura Hispanoamericana Contemporánea por una universidad chilena.

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