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Sin incidentes se estrenó “Sinfonía für Mexico City”, de Nitsch

Publicado por Naked snake el sábado, 28 febrero 2015
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* El concierto no contó con la presencia del músico austriaco

Oaxaca, México, (Notimex).- Contra todos los pronósticos, la presentación de la “Sinfonía für Mexico City”, del músico austriaco Hermann Nitsch (1938), dirigida por Andrea Cusumano, transcurrió en calma, sin incidentes ni protestas, en el espacio del Ex Teresa Arte Actual.

El concierto, anunciado a las 19:30 horas, comenzó media hora tarde, con un mayor número de guardias de seguridad de lo habitual, fue el primer signo de la extraña logística.

El recinto colocó una rampa para dar acceso a quienes llegaran en silla de ruedas, sin embargo, el dispositivo permaneció inmaculado toda la noche.

pHermann Nitsch PortalUn arco detector de metales obligó a los asistentes a ser revisados minuciosamente y una vez dentro (desde las 17:00 horas) se toparon con 50 sillas plegadizas, una tercera parte de ellas reservadas para la Embajada de Austria, pero la representación diplomática de esa nación sólo ocupó unas cuantas.

La excesiva parafernalia, la publicidad ilimitada y las inusuales recomendaciones para los asistentes hizo pensar en protestas tumultuosas, en grupos antagónicos en contra y a favor de lo que hace Nitsch o en algún otro desaguisado. Mas el saldo final fue de sin novedad, y una mínima parte de la asistencia que se esperaba.

La bienvenida la dio un zumbido taladrante salido aparentemente de un órgano. Durante horas se mantuvo ese ruido ante el azoro de la gente que con tal de no sentirse afectada por él, conversaba de cosas triviales, en voz alta, con quien fuera. El caso era tratar de opacar el sonido desesperante.

Las sillas se ocuparon en su totalidad, y un puñado de jóvenes y adultos ocupó el piso. “Favor de no obstruir los pasillos”, repetían a través del micrófono del recinto, pero nadie hizo caso al llamado y no faltaron quienes se fueron a acomodar prácticamente a los pies de los músicos.

Hermann Nitsch es el creador de lo que él mismo llama “Teatro de orgías y misterios” y a eso le ha puesto sonidos. En ese contexto ideó la “Sinfonía für Mexico City” que con un aspaviento pocas veces visto se anunció desde hace algún tiempo. Pero anoche, ni el autor se paró ahí. Nadie explicó por qué.

Se trata del personaje de 76 años de edad que emplea sangre y restos de animales en sus presentaciones, así como otros elementos que han causado polémica en diversos sitios.

Como parte de los dispositivos, raros a la vista de quienes concurren habitualmente a conciertos musicales en la Ciudad de México, se colocó en la pared exterior del recinto una pantalla, pequeña, para transmitir en vivo el concierto, para que lo puedan ver gratis quienes no adquirieron un boleto. La calle, desierta.

El público de pie, sentado en silla y en el piso, aguantó estoicamente. 19:38, primera llamada. “Apeguen su teléfono, no lo pongan en modo silencio, a-pa-guen-lo”, ordenó una voz en off. 19:47, segunda llamada. “Apeguen su teléfono, no lo pongan en modo silencio, a-pa-guen-lo”. 19:54, tercera llamada. La misma orden.

Inició el concierto. La orquesta a la que se sumó un órgano. El órgano se quedó sólo. Una explosión con reminiscencias sicodélicas cimbró la nave del recinto. Otra vez el órgano y de fondo, el zumbido taladrante que ya había colmado al público, que lo hacía sufrir y que se mantuvo a lo largo de todo el extraño concierto.

Silbatos mexicanos y matracas nacionalistas de México rompieron de tajo el ruido. Trompetas y otros instrumentos de aliento de metal. Otra explosión. La orquesta, el zumbido taladrante sólo. La orquesta se incorpora poco a poco, una familia instrumental primero y luego otra y luego todas las demás. El zumbido taladrante.

Orquesta, otra explosión más fuerte y más prolongada. La locura para muchos. El zumbido taladrante. Las cuerdas se suman al ruido. Luego los alientos suaves. Los fagotes, Los metales pesados. Otra explosión. Se queda sólo el zumbido más taladrante que nunca. La orquesta, El zumbido taladrante sólo.

El órgano se incorpora. Otra explosión todavía más fuerte que la anterior. La orquesta. El zumbido taladrante y así por fin terminó la “Sinfonía für Mexico City”… y el zumbido taladrante seguía ahí. Mientras, en la oscuridad de la calle donde se levanta el recinto, la pantalla de discreta fidelidad apenas alumbraba a una decena de personas

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