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El cine, un recurso didáctico para las Ciencias Sociales

Publicado por @Shinji_Mcfly el Martes, 7 julio 2015
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Oaxaca, México.- En la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) es común que la enseñanza de las ciencias sociales se acompañe del cine. Más de la mitad de los 500 maestros de carrera y asignatura recurren a esa herramienta didáctica en los cursos de licenciatura por considerar que tiene ventajas.

Filmes específicos para algunas asignaturas, proyectados en auditorios o salones, proporcionan el contexto de los temas que se enseñan y constituyen un impulso para la lectura de los textos escritos. En los hechos, los profesores lo consideran una herramienta didáctica, si bien admiten que se requieren metodologías específicas para aprovechar no sólo la información que proporciona, sino las técnicas narrativas propiamente cinematográficas.

El cine es un complemento de la instrucción, pleno de posibilidades, pues también es la vía real para incorporar las nuevas tecnologías de la comunicación a la enseñanza de las ciencias sociales.

Carlos Eduardo Barraza González, académico de la FCPyS.

Carlos Eduardo Barraza González, académico de la FCPyS.

Todo surgió a raíz de una idea concretada en el proyecto PAPIME PE305013, del que forman parte los docentes Alma Iglesias González, Rosa María Lince Campillo, Amelia Coria Farfán, Francisco Peredo Castro, Fernando Ayala Blanco y Carlos Eduardo Barraza González, así como las estudiantes Analí Vázquez y Victoria Jiménez.
A esa idea se agregaron las acciones prácticas del Laboratorio Multimedia para la Investigación Social, a cargo de Manuel Ortiz Escámez, que promueve, en la FCPyS, la realización de videos y documentales por los alumnos a fin de estimular la investigación y la reflexión sobre temas sociales.

Una de las cualidades, subrayó Barraza González, es la mnemotecnia, asociación mental para facilitar el recuerdo de algo. Las personas conservan mejor en la memoria las imágenes que la información obtenida en escritos y, además, son una forma sencilla de asociar datos.

Al hacer las evaluaciones de fin de semestre, Lince Campillo ha comprobado que los alumnos que han visto una cinta relacionan mejor los temas de asignaturas que quienes sólo recurren a los libros, ejemplificó.

La académica se apoya, entre otras creaciones, en El nombre de la rosa, película basada en un libro de Umberto Eco, que ambienta los conflictos religiosos y de poder entre las órdenes religiosas de la Edad Media. También acude a una de las versiones de Martín Lutero, que contextualiza la creación de los Estados europeos modernos.

A los alumnos les cuesta más trabajo recuperar las ideas que obtienen en los libros que en películas, pues con estas últimas se asocian más y se obtiene una visión panorámica de los problemas tratados. Si son documentales, el cine ofrece una enorme cantidad de información que puede absorberse en poco tiempo, lo que rara vez consiguen los textos, dijo Barraza González.

“El que reconstruye momentos de la historia es insustituible para ilustrar ciertos aspectos de la vida social. No sólo vestimenta, sino costumbres de sociedades pasadas se conocen mejor porque nos ponemos, como espectadores, en la situación que se pinta en la pantalla. Eso no lo logra la lectura, o lo hace de una manera más restringida”, abundó.

El objetivo de este proyecto es implementarlo como un auxiliar en el aprendizaje y entendimiento de las ciencias sociales, lo que implica hacerse preguntas sobre cómo funciona el medio y llevar un control de su empleo en el aula. Debe pasarse del manejo habitual de películas a su uso consciente y metódico, a fin de que favorezca la realización de video, algo que los alumnos de ciencias sociales ven, cada vez más, como una necesidad.

Nada se compara a leer los clásicos, por lo que es primordial enseñar a partir de textos, pero al ver cine las personas aprenden a relatar una historia, a relacionar hechos que se pueden metaforizar. “Al proyectar filmes no sólo se disfruta el material, los estudiantes lo vinculan con lo representado en la pantalla, recuperan lo que está detrás: actuaciones, vivencias de personajes y más”, subrayó Barraza.

Las películas más utilizadas son las que plantean conflictos de intereses, dilemas éticos que cuestionan temas como la confianza, lealtad o reciprocidad, elementos con que se construyen las organizaciones sociales. Asimismo, presentan las situaciones de una manera emocional única, que no debe despreciarse, sino conducirse a los objetivos de informar, conocer, reflexionar y criticar.

Su incorporación al aula señala que estamos rezagados en el empleo de imágenes y sonidos, elementos con los que las actuales generaciones están en contacto permanente. “No podemos desconocer que las nuevas tecnologías de información y la comunicación están literalmente en los bolsillos de nuestros estudiantes. Antes de prohibir su uso, es necesario convertirlas en aliados de la enseñanza”.
La tendencia actual son los teléfonos celulares, tomar videos y usar las redes para mostrar cuestiones de interés. A nosotros lo que nos corresponde es buscar la forma de organizar esos medios, de darles un sentido social, y la mejor manera es encontrar prácticas académicas que permitan su uso.

Con los trabajos de varios profesores se prepara un libro con el que culmina el proyecto. Los autores concluyen que los impresos son insustituibles, pero que las experiencias obtenidas en las aulas indican que se debe pensar la enseñanza de las ciencias sociales en otros términos.

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