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Enrique Serna: “Me incluyo dentro del mundo al que satirizo”

Publicado por Naked snake el Miércoles, 8 julio 2015
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Enrique Mendoza Hernández
Fotos. Ramón T. Blanco Villalón
Oaxaca, México.-Un funcionario honesto e incorruptible en México es más propio de la ficción que de la realidad, eso lo sabemos todos y sobre todo Enrique Serna a la hora de inventarlo.

En su nueva novela negra, “La doble vida de Jesús” (Alfaguara, 2014), el autor propone como personaje ficticio a Jesús Pastrana, un honesto servidor público que por su rectitud hasta le dicen el “Sacristán”.

En medio de la corrupción y crimen organizado en México, Jesús Pastrana es solo un síndico, pero tiene un sueño: Desea crear un verdadero Estado de Derecho, pero para eso primero tiene que ser alcalde de Cuernavaca, para de ahí escalar a la gubernatura de Morelos y hasta dirigir los destinos de la nación desde la “silla del águila”.

Pero en su camino hacia una Cuernavaca idílica, Pastrana tiene que luchar no solo contra sus adversarios políticos y los grupos del crimen organizado, los Tecuanes y los Culebros, que se disputan la plaza morelense, sino que se enamora perdidamente de Leslie, una “encantadora damisela con buenos modales” que, a diferencia de Remedios, su esposa, sabe saciar al “Sacristán”.

“La vida como una tragicomedia”

La tragicómica novela “La doble vida de Jesús” ha sido dada a conocer en ciudades como Guadalajara, Distrito Federal, Cuernavaca y León, donde ha gozado de una presentación especial alejada de las clásicas hagiografías: actores escenifican algunos fragmentos de la obra, sobre todo protagonizando a Jesús Pastrana y Leslie, aunque en la XXXIII Feria del Libro de Tijuana, lamentable no tuvo la misma suerte.

“Para mí es importante hacer algo más original, más divertido para el público que asiste a las presentaciones que creo que ya están aburridos de que dos o tres escritores hagan un elogio de la obra, porque además han perdido credibilidad esos elogios; entonces, yo lo que trato es de darle una probadita a los lectores de la novela, haciendo una pequeña dramatización, en este caso de un fragmento de la novela con actores que hicieron el papel de Leslie en diferentes lugares, creo que el público reaccionó bien, se divirtió y tuvo una introducción al tema de la novela. Aquí (en Tijuana) no tuve contactos como para conseguirme de un actor que se vistiera de mujer, es un poco problemático”, expresó Enrique Serna en entrevista con ZETA.

— ¿Cuál es tu concepto de la estética de lo grotesco en la que se inscribe “La doble vida de Jesús”?

“Normalmente es una cualidad estética que nos hace reír y al mismo tiempo nos horroriza, es uno de los sentimientos ambivalentes, ambiguos, que no tienen una interpretación unívoca, y yo creo que es algo que puede enriquecer mucho la narrativa, porque la narrativa busca precisamente crear obras con una pluralidad de significados; entonces, lo grotesco o el humor negro que es más o menos lo mismo, producen ese efecto. O sea, cuando uno logra deslizar por debajo del texto una intención irónica, el lector puede sentir que lo estamos invitando a ser cómplices de un juego, de ver a los personajes en su faceta ridícula y no solamente en su faceta seria o trágica”.

— ¿Te ríes cuando estás escribiendo?

“A veces sí, te lo he de confesar, sobre todo me reí mucho en una escena de la novela cuando Leslie le confiesa a Jesús que ella mató al que era su jefe de escoltas y, después de hacerle esa confesión, lo sodomiza; en esa escena realmente me reí a carcajadas, creo que era un momento de la novela importante donde había deslizado una intención humorística”.

— ¿Tiene riesgos la ironía?

“Los riesgos de la ironía son que a veces los lectores no pueden descodificarla. Si toman eso en serio, con mucha gravedad, probablemente hay algunos que no se rían; otros que sí, depende del temperamento de cada lector”.

— ¿Cómo es el proceso de escritura en tu estética de lo grotesco?

“Yo siempre hago un plan general de las obras, aunque después no me atengo al pie de la letra a ese plan, lo voy modificando sobre la marcha, porque creo que es más importante que los personajes estén vivos y en algún momento, cuando uno empieza a hilar fino dentro de la trama de una novela, se da cuenta que después de ciertos acontecimientos el personaje ya no puede reaccionar como uno lo tenía previsto, sino que tiene que reaccionar de otra manera, y eso va llevando la trama hacia otros caminos. Creo que eso es lo interesante de la escritura, en que no puede ser el escritor un dictador absolutamente de la conducta de sus personajes, sino más bien hacia dónde quieren ir ellos”.

— ¿Cómo crees que has evolucionado con la estética de lo grotesco, considerando tus novelas anteriores hasta llegar a “La doble vida de Jesús”?

“Yo creo que siempre me he mantenido en esa tónica, pero ha habido una evolución tanto de mi estilo como del enfoque de la vida. Yo creo que a partir de ‘Amores de segunda mano’ en adelante logré una mayor compenetración emocional con mis personajes, de modo que si hay una intención satírica también hay empatía, y eso creo que me ha llevado a un género híbrido, que es como, digamos, la sátira sentimental, que finalmente vendría siendo la comedia, porque ese es el espíritu de la comedia.

“Pero, por ejemplo, cuando he escrito novelas como ‘Fruta verde’, que es mi única novela autobiográfica, uno no puede ser tan implacable ni tan caricaturesco cuando habla de la propia vida, eso a veces te obliga a ser más comprensivo con los personajes y creo que eso le va dando más matices a mis historias, y en ese sentido la evolución me ha permitido mejorar un poco”.

— ¿Qué efecto buscas lograr en el lector con la sátira?

“Lograr que la obra tenga una pluralidad de significados, despertar inquietudes en el lector, en el sentido de por qué una situación que puede parecer trágica en cierto sentido también se transforme en algo humorístico, ver la vida como una tragicomedia y estar en todo momento mostrando dos o más ángulos de una situación, eso creo que es la ventaja de usar esa visión del mundo”.

— ¿Qué relación haces de la sátira con la moral?

“La sátira que yo he escrito no es una sátira donde el escritor se coloca como un sensor de los personajes que se considera moralmente superior a ellos, yo más bien me incluyo dentro del mundo al que satirizo y nunca he escrito desde una posición de superioridad moral, es decir, que no he escrito sátiras moralizantes”.

— ¿Ha habido algún tipo de reacción de la comunidad lésbica o gay respecto a tu obra, considerando el papel de Leslie como travesti?

“Pues los comentarios que he recibido son bastante positivos, porque les gusta la manera en que construí el personaje de Leslie, creo que es un personaje entrañable porque no quise hacer una caricatura de un transexual, sino más bien tratar de comprenderlo, desde sus antecedentes, la adolescencia tan dura que tuvo. Me parece que estos personajes marginales hasta cierto punto son admirables porque tienen que luchar a contracorriente para defenderse de la condena social que pesa sobre ellos, y eso hace que tengan un temple de carácter que me parece que en circunstancias como la que vivimos ahora en México, donde hay tantos gobiernos delincuenciales en diferentes lugares del país, ese temple de carácter le hace mucha falta a toda la sociedad”.

— En “La doble vida de Jesús” leemos escenas donde lo grotesco es también como un pasaporte hacia sentimientos como la ternura. ¿Te propones no quedarte nada más en lo grotesco o la risa fácil?

“Yo he luchado contra esa tendencia, creo que era mucho más marcada en mis primeras novelas como ‘Uno soñaba que era rey’, y después ya me fui humanizando un poco, y espero que eso le dé una textura más interesante a mis personajes. Yo creo que una de las aspiraciones de cualquier novelista es que incluso los personajes incidentales dejen rasgos complejos, que no sean tipos, y eso es algo que he perseguido”.

— ¿Forzosamente tiene que morir algún personaje de una novela que se inscribe en la estética de lo grotesco?

“Esta es una novela negra en donde es inevitable que haya víctimas, porque finalmente ocurre dentro del mundo del crimen, en este caso, una mezcla del mundo de la política y el mundo del crimen, están íntimamente relacionados en el México contemporáneo, y para eso es inevitable que corra la sangre; y aquí hay varios muertos, incluyendo alguno de los personajes más importantes”.

— Dice Jesús Pastrana: “De ser un estado fallido hemos pasado a ser un estado delincuencial”. ¿Qué tanto comulgas con su discurso político?

“Yo estoy de acuerdo con él en muchas de sus posturas políticas. Creo que la gran desgracia que le ha ocurrido a la democracia mexicana es que no hayamos podido imponer un verdadero Estado de Derecho, que no hayamos podido disminuir drásticamente la corrupción, sino que ha ocurrido al revés: la democracia ha provocado que haya cada vez más corrupción, esto es, me parece el gran problema actual de México, y para esto tiene que haber una gran movilización social, es muy importante porque ya hemos visto que los partidos políticos se han amafiado, han formado un solo partido, el Partido Patrimonialista Mexicano, que es el partido de la rapiña, y ahí es donde tiene que haber una movilización social”.

— ¿Qué opinas del presidente municipal electo de Cuernavaca, Cuauhtémoc Blanco?

“Había una amenaza peor sobre Cuernavaca, que era la victoria de la candidata del PRI, de manera que Cuauhtémoc Blanco le hizo un beneficio a la sociedad al haber derrotado a esta candidata.  Creo que por el simple hecho de que sea un hombre sin preparación, decir que va a ser un mal gobernante, me parece que es algo como arbitrario, hay ejemplos, como en la literatura de ‘El Quijote’, cuando a Sancho Panza le toca gobernar la Isla Barataria y por puro sentido común que tenía este escudero y su buen corazón, resulta un estupendo gobernante; yo le concedo a Cuauhtémoc Blanco el beneficio de la duda, y espero que se rodee de gente honrada y valiosa para que compense sus insuficiencias o su falta de experiencia en la administración pública”.

— Finalmente, ¿cómo está la situación en Cuernavaca y en general en Morelos?

“Creo que no ha cambiado mucho; puede ser que en los últimos seis meses, por ejemplo, haya habido una pequeña disminución en los secuestros, la extorsión a los comerciantes, pero la gente sigue teniendo miedo, sigue habiendo todavía bastante criminalidad y esto se ha reflejado por ejemplo en el abaratamiento de los inmuebles, en el cierre de los negocios, le ha golpeado a la actividad económica, al turismo”.

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