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Una gran fiesta para inaugurar los Juegos Panamericanos Toronto 2015

Publicado por Naked snake el Sábado, 11 julio 2015
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Toronto, Cultural.-.- Crujieron hasta los cimientos de la CN Tower, la majestuosa mole de 553 metros que domina la ciudad desde las alturas. Por fin, los formales torontonianos del centro financiero se desanudaron la corbata y disfrutaron del estallido multicolor de la fiesta inaugural. El Rogers Centre latió con el arranque oficial de los Juegos Panamericanos Toronto 2015, la cita que en esta ocasión convoca a unos 6100 atletas, 467 ilusiones argentinas entre ellos. Anoche, entre tanta parafernalia, juegos-panamericanos-toronto-2015-2063451w620desfilaba el ciclista Walter Pérez, orgulloso abanderado sobre un césped que en días comunes pisan los beisbolistas de Toronto Blue Jays y los Toronto Argonauts del fútbol americano.

En las butacas del domo, 45.000 espectadores observaron con fascinación el arte teatral y las acrobacias del Cirque Du Soleil, el ícono cultural canadiense que se pasea por el mundo y que anoche desplegó magia en el escenario con 625 artistas de 25 nacionalidades. Las banderas de los 41 países participantes flamearon al compás del tema oficial “Together We Are One” o “Unidos somos más” en su versión latina. Una canción que suena ya desde los preparativos y que se escuchará en cada podio de las sedes, seguramente con el dominio final de los Estados Unidos por sobre Cuba y Brasil.

A tono con lo esperable hubo una producción magnífica, que celebró las contribuciones significativas de Canadá; un recorrido desde los pueblos de las primeras naciones, con referencias a mitos indígenas ancestrales, hasta su crecimiento como territorio rico en diversidad y cultura contemporánea.

Tres relatos entrelazados para una historia idealista, que concluye con un presente fantástico: según The Economist, Toronto figura quinta entre las ciudades con mejor calidad de vida del mundo.

“No hay mejor lugar en el planeta para celebrar los valores de la diversidad, la inclusión y la alegría en el deporte que aquí en Toronto y en la región de Greater Golden Horseshoe”, ya había mencionado Saäd Rafi, director ejecutivo del certamen, fuertemente criticado por percibir 337.100 dólares americanos anuales como CEO de la cita.

La llama panamericana cayó del cielo: en un paracaídas, apareció con ella Donovan Bailey, campeón olímpico en Atlanta ?96. El pebetero fue pasando de mano a mano hasta llegar a Steve Nash, el célebre ex basquetbolista de la NBA de origen sudafricano que emigró con su familia a Canadá en épocas del apartheid. En el momento cúlmine de anoche, Nash salió corriendo del estadio hasta llegar a la plaza de la CN Tower; allí encendió un cuenco y transfirió la llama al pebetero oficial.

En medio de la celebración, allí se detectaba el entusiasta grupo argentino, pero no estaban todos, ya que muchos descansaron en las subsedes y otros todavía no llegaron. Quien no es deportista de alto rendimiento no llega a dimensionar lo importante que es para un atleta portar la bandera en un gran acontecimiento deportivo.

Luciana Aymar, que llevó la insignia en Londres 2012, comparó alguna vez esa emoción con la conquista de un título FIH. Anoche le tocó a Walter Pérez (por un problema técnico en la transmisión de la TV, su paso se vio un rato más tarde en nuestro país), que llegó a polemizar antes de los últimos Juegos Olímpicos porque él se creía merecedor del honor en lugar de la capitana de las Leonas, pero que luego aceptó con hidalguía que Lucha encabezara la delegación en el Olympic Stadium. La Liebre -también abanderado en Guadalajara 2011- suponía que en esta ocasión le tocaría a Paula Pareto, pero hubiese sido temerario que la judoca participara de la ceremonia, ya que hoy mismo saltará al tatami en busca de defender la medalla dorada de hace cuatro años.

Por esa razón, en su momento la descartaron de la votación del COA para seleccionar al deportista ilustre. Si no, habría acaparado mayoría de votos.

“Pensé que la abanderada iba a ser Paula, sé la clase de deportista que es. Seguramente podrá serlo en los Juegos Olímpicos de Río 2016”, auguraba antes de estos Juegos el ciclista de 40 años, que a poco de su retiro llegó a Toronto con el incentivo de ganar la de oro y recolectar tres de ese metal, más las tres de plata y otras tres de bronce que ya atesora en el nivel panamericano.

Así, se convertiría en el máximo ganador argentino en esta clase de Juegos. “La bandera es un reconocimiento a mi carrera, un premio al esfuerzo”, dijo luego del cierre.

 El Cirque du Soleil, con más de 625 artistas, amenizó la velada ante más de 45.000 fervientes espectadores, que dieron la bienvenida a los Juegos y a los más de 6.000 atletas que desfilaron delante de sus ojos.

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