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UNAM diseñará planta de reciclamiento biológico en Atotonilco, Hidalgo

Publicado por Naked snake el Viernes, 17 julio 2015
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La planta de tratamiento garantiza la eliminación de la contaminación ambiental, específicamente del suelo, el agua y la atmósfera.

 Oaxaca, México.-Luego de una década de investigación para tratar, de manera ecológica y responsable, la basura que se genera en zonas urbanas, el proyecto BIRSMA (Biotecnología Integral de los Residuos Sólidos Municipales y Agroindustriales), encabezado por Sergio Palacios Mayorga, del Instituto de Geología (IGL) de la UNAM, lograron la aprobación de una planta de tratamiento, que próximamente se construirá en el municipio de Atotonilco, Hidalgo.

unamBIRSMA es un conjunto arquitectónico concebido para administrar, “de forma sustentable y productiva,” los residuos sólidos urbanos (RSU) separados desde los hogares; el acopio y selección permitirá su aprovechamiento a través del reciclaje.

Así, los residuos sólidos orgánicos (RSO) se reciclarán biológicamente para convertirlos en composta, y los industrializables (RSI) se acopiarán y se venderán a las diferentes industrias para su reciclaje, al transformarlos en materia prima para fabricar diferentes productos.

La planta de tratamiento garantiza la eliminación de la contaminación ambiental, específicamente del suelo, el agua y la atmósfera. Además de reducir los costos económicos que representa el manejo de la basura urbana, se evitarán riesgos directos a la salud de la población, tanto en el momento de la recolección, como en el confinamiento en tiraderos a cielo abierto o en rellenos sanitarios.

El plan BIRSMA también tiene una vertiente agrícola, pues la composta que se coseche, producto del reciclaje biológico de los residuos orgánicos, servirá como biofertilizante para alentar la agricultura orgánica en el campo y en las ciudades, así como para promover la “agricultura urbana”, detalló Palacios Mayorga.

“Son estructuras ecológicas que pueden construirse en tres meses, incluidas bardas vivas y áreas verdes. Plantas de este tipo no tendrán nada en común con un basurero o un relleno sanitario, porque aquí no habrá basura, sino residuos que se aprovechan”, remarcó.

Por otra parte, se pretende que la planta promueva la educación ambiental, pues está previsto que tenga las funciones de un centro de desarrollo comunitario encaminado a ese fin, donde además del reciclaje se darán a conocer diferentes ecotecnias; por ejemplo, el aprovechamiento del agua de lluvia, las energías alternativas –como la solar y eólica– y cómo no generar aguas negras mediante retretes secos, entre otras opciones.

De acuerdo con el investigador, la basura es un problema por su efecto negativo en el ecosistema; sin embargo, los residuos sólidos urbanos separados desde el origen son aprovechables a través del reciclaje industrial y biológico. Con el primero se aprovecha papel, vidrio, cartón y metales, materias primas que se transforman en artículos de valor agregado.

En el manejo de la basura, alertó, “con frecuencia se opta por decisiones equivocadas. Se eligen lugares para construir un tiradero a cielo abierto o un relleno sanitario, sin importar si ese terreno, por su naturaleza, es vulnerable o valioso como recurso para conservar la cubierta vegetal (bosques o praderas) o para la agricultura”.

En medio de un bosque se han construido rellenos sanitarios, aunque éstos no son otra cosa que una sepultura de basura. Una vez que se llenan, termina su vida útil; se tapan y clausuran con base en las normas ambientales. No obstante, el suelo queda dañado irreversiblemente y es riesgoso construir en él, explicó el académico.

“Con este proyecto no buscamos enterrar; no tenemos que hacer tumbas de basura si aplicamos adecuadamente el reciclaje. Además, al separar y clasificar enseñamos a la población. Por otra parte, el proyecto incluye a los pepenadores y a la gente en general, pues en la planta se comprarán los residuos separados, lo que significa que los interesados en el acopio recibirán un beneficio económico”.

La puesta en marcha de la planta en Atotonilco traerá beneficios financieros inmediatos, tanto municipales como familiares. “Con este proyecto se resuelve la disposición de los desechos de ‘rechazo’, es decir, aquellos que quedan al final del proceso por carecer de valor económico para el reciclaje, aunque no sean contaminantes. Está previsto que el ‘rechazo’ se utilice en la elaboración de materiales de construcción; con esta acción se ratifica que ni esos residuos se tendrían que enterrar”.

Los rellenos sanitarios resultan onerosos tanto en su construcción como en su manejo, además de tener una vida útil limitada. En contraparte, el costo de la construcción de una planta de tratamiento es menor al de una celda de relleno sanitario, con la ventaja de que si se le da el mantenimiento adecuado a la primera, nunca caducará, concluyó el académico de la UNAM.

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