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Abre homenaje a Vicente Leñero el Festa 2015 de Guadalajara

Publicado por Naked snake el Sábado, 8 agosto 2015
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Proceso

Oaxaca,México.-Si bien el III Festival de las Artes de Jalisco (Festa) comienza hoy con el montaje inaugural en el Teatro Degollado de Guadalajara Nadie escribe el libro que desea escribir, anunciado como “pieza basada en los textos de Vicente Leñero”, esta obra tiene poco o nada que ver con la literatura del célebre dramaturgo tapatío quien fuera subdirector de la revista Proceso y falleciera el 3 de diciembre de 2014.

No obstante, la única función gratuita de Nadie escribe el libro que desea escribir ha provocado grandes expectativas esta noche.

lenero-1Esta puesta en escena en tributo a Leñero le fue encargada a la Compañía Opcional y su director tapatío Aristeo Mora de Anda (1988), cuyos trabajos experimentales son reconocidos favorablemente en Europa y nuestro país. Opcional es un grupo surgido hace un lustro con el encuentro de varios amigos de Mora de Anda, procedentes de Argentina, España y México, que se conocieron estudiando en la Escuela de Arte Dramático de Madrid.

“Nuestra idea de trabajo es que la Compañía Opcional no sea un equipo estable. Somos tres o cuatro personas quienes generamos proyectos que involucran actores de otras disciplinas más allá de las artes escénicas, con gente que viene de la arquitectura, del urbanismo, las artes visuales o del cine. Así vamos conformando grupos en función de proyectos en esos tres países distintos”, afirma desde Guadalajara el también arquitecto Mora.

“La puesta conjunta cine, música, instalaciones, danza, teatro, y es el primero de una serie de montajes con el tema de arte y estado. En Nadie escribe el libro que desea escribir participan los integrantes base de la Compañía Opcional: María Cecilia Guelfi, dramaturga argentina, y el asistente de dirección Alejandro Mendicuti, español. Por su perfil, invitamos ahora a los actores Gabriel Álvarez y Paloma Domínguez, junto con seis bailarines que han trabajado con ambos acá en Guadalajara.”

En octubre de 2014, Encuentros secretos de Guelfi y Mora obtuvo el primer lugar en la Muestra Estatal de Teatro (MET) de Jalisco, “por su capacidad de promover la atención activa del espectador y alentar la posibilidad de tejer escenarios comunes en torno a los espacios urbanos de la ciudad de Guadalajara”.

-Habiendo vivido en París y Madrid siete años, parece que a su regreso las calles y los habitantes de Guadalajara acrecentaron su creatividad.

-Es una temática que me toca bastante. Mi padre es el urbanista Fernando Mora Mora, profesor de la Universidad de Guadalajara. Con él he elaborado artículos universitarios, y con mi equipo hemos cuestionado nuestras relaciones con la ciudad, las formas de inclusión que hay para los ciudadanos en la toma de decisiones acerca de los cambios urbanos. Me interesa el rescate de la memoria acerca de los espacios urbanos, para crear una historia afín a la vida cotidiana de la gente.”

Leñero en Guadalajara

Aristeo Mora y la Compañía Opcional comenzaron su proyecto Nadie escribe el libro que desea escribir con una interrogante: ¿Cuál relación mantienen las artes y en específico, la literatura, con los aparatos estatales y de gobierno?

“Y esa pregunta general se va concretando en otra cuestión fundamental: cómo el género de la novela ha sido una herramienta bien importante para encarnar en los habitantes de un territorio conductas, emotividades y sentimientos que responden a los intereses del estado, o que el aparato de gobierno querría conseguir, digamos, performeándose y actuando en ese territorio.”

Así, la Compañía Opcional pensó en una serie de piezas teatrales donde manifestar el pensamiento de algunos literatos jaliscienses, como ejemplos concretos de las relaciones entre literatura, arte y gobierno.

“Además de Leñero, entre ellos está el escritor y político Agustín Yáñez (1904-1980). O el ingeniero Jorge Matute Remus (1912-2002) que ejemplifica el lazo entre una técnica o un arte, y los hilos del poder, al ejecutar los planes de modernización para José Jesús González Gallo, gobernador de Jalisco de 1947 a 1953, y de Agustín Yáñez, entre 1953 y 1959.”

Nadie escribe el libro que desea escribir se publicita por la Feria Estatal de Jalisco 2015 como “pieza basada en los textos de Vicente Leñero” a manera de homenaje. ¿Cómo nació el proyecto?

-Nos propusieron realizar una pieza sobre Vicente Leñero. Pero más que acerca de él, nos abrieron la posibilidad de pensar en la figura de Vicente Leñero como alguien que nos podía ayudar a abrir una puerta, digamos, para pensar aquellas conexiones. Leñero fue un personaje que sostuvo una cantidad enorme de contactos y era dueño de un caudal impresionante de conocimiento. Ingeniero, periodista, periodista, guionista cinematográfico y novelista.

“Vicente Leñero nos permite meditar no sólo en sus obras narrativas, sino en las de muchos contemporáneos suyos, en torno a estas relaciones arte y estado. Esta pieza nos la propuso la Secretaría de Cultura del Estado de Jalisco para abrir el Festa 2015 en el Teatro Degollado este sábado 8 de agosto y ayer presentamos una función a puerta cerrada”.

El ofrecimiento provino directamente de Lourdes González Pérez (quien dirige y produce el espectáculo musical Amar y vivir, conmemorando en el cierre del Festa 2015 el sábado 15, a la compositora jalisciense Consuelo Velázquez, autora de “Bésame mucho”, en los diez años de su deceso y 99 de su nacimiento). La inversión para Nadie escribe el libro que desea escribir: 600 mil pesos.

“A fines del 2014 fuimos al Museo Universitario del Chopo de la UNAM conEncuentros secretos, que comenzó con el intercambio de la correspondencia de postales urbanas sobre Guadalajara. Leñero murió a comienzos de diciembre, pero yo nunca lo conocí. No tuve la oportunidad porque, claro, yo viví seis años en España y jamás coincidí con él. Tampoco con sus hijas, en realidad…”.

Mora confirmó que la pieza es “una revisión de sus trabajos en donde no se utilizan ninguno de sus textos”. No obstante, la Compañía Opcional llevó a cabo un taller previo donde analizaron su literatura, su crónica y libretos para cine (“lo que va a ver el público durante 60 minutos es a unos chicos intentando hacer una película y que buscan reflejar esa ciudad que Leñero y otros autores se imaginan viviríamos en estos días”).

-¿Se inspiró en ideas de Leñero tomadas de su novela El garabato (Joaquín Mortiz, 1967. 187 páginas), donde cita la frase del escritor francés Edmond Hout de Goncourt (1822-1896) que brinda título a su montaje?

-En realidad no hemos utilizado ningún texto de Leñero para poner en escena. Decidimos también no hablar directamente de su vida. Nos parece que lo potente para lo que deseábamos hacer era pensar más bien en el montón de relaciones que él mantenía; o por ejemplo, utilizar sus formas de estructurar novelas de manera súper compleja. Nos interesaba su mirada crítica, pero no meter ningún texto suyo en escena.

“Vamos no sólo a recorrer la ciudad que imaginó Leñero, sino la Guadalajara hecha de corte y pega vista por Yáñez, Remus, González Gallo, y del arquitecto Ignacio Díaz Morales (1905-1992); un poco de Juan Rulfo (1917-1986) y de Juan José Arreola (1918-2001). Es revisitar Guadalajara y mirarla a través de varios personajes que participaron en su modernización.”

Apunta puntos precisos y caminos del mapa escénico: la apertura de Avenida Vallarta, La Cruz de Plazas proyectado por Díaz Morales y el Hospicio Cabañas que remodeló; la Plaza Tapatía, cuya construcción acabó con buena parte del Centro Histórico, o el Parque Rojo donde estaba la antigua cárcel.

“Hemos utilizado esa promesa e idealización que se reflejó en la literatura, y por otro lado analizamos cómo se propusieron tales proyectos de modernización urbana para los ciudadanos. Tal contraste nos conlleva a pensar en cómo estamos viviendo aquellos proyectos hoy día y ahí es donde hallamos la imposibilidad de realizar aquella vistilla, digamos.”

Las vistillas, explica Mora, “fueron estas películas documentales con paseos por ciudades, cortos tipo proto comerciales turísticos que se exhibían en los cines, donde se veían los edificios emblemáticos que todo mundo reconocía”. El resquebrajamiento de la antigua Guadalajara en aras de la modernidad, dice, se dio a partir de los años sesentas.

“Vemos en la obra una ciudad imposible y además, desde diferentes lugares. La esperanza de unidad social en la modernidad fue una idea que compartía Leñero, una promesa de igualdad que le pertenece a él y a tantos otros autores contemporáneos. Guadalajara, ciudad cuya desigualdad social la delimita el Río San Juan, fruto de proyectos urbanos que dieron inicio a una división de clases terrible e imperante en la actualidad.”

-¿Asistió usted a ver algún montaje de las obras de Leñero?

-No, nunca, sólo las he visto en videos; pero leí varias y sus novelas. Como ya mencioné, me gusta cómo estructura su narrativa de manera súper compleja y El garabato es un ejemplo claro.

“Sólo que sus resultados son precarios en comparación del armatoste que pretendía armar. En este sentido somos cercanos; yo estructuro al detalle mis obras teatrales y aplica a las construcciones en la ciudad, que como en las novelas de Leñero, voy sumando como en capas para crear una resonancia de lo más interesante. No poder escribir la novela que él quisiera es un punto de identificación, no porque no logramos realizar la película que quisiéramos en nuestra obra de teatro, sino por la imposibilidad de edificar la grandeza de este que queremos ser; por tener las leyes de nuestro anhelos o poseer las instituciones y la democracia ideal de nuestros sueños rotos. Son reflejos que encontramos en la obsesión de Leñero por estructurar sus novelas.”

-¿El México que se nos fue, la utopía del mañana nacional…?

-…Y que nunca se consigue. Yo digo que Guadalajara es una promesa que oculta su edad. Se funda un montón de veces, todas con la promesa de ser una ciudad moderna, incluyente, y ese es el paralelismo con Leñero al no poder crear la novela de su aspiración. Sus estructuras complejas son impecables, pero la dificultad estriba en no poder completarlas a satisfacción.

“Leñero es un artista que mantuvo una actitud muy crítica ante el poder, la revistaProceso es ejemplo rarísimo de esto. Sólo que es bastante extraño y hasta contradictorio, al menos para mí, cómo es que siendo una persona con posturas tan críticas ante el sistema político imperante –y tan malogrado por tanto tiempo–, sí que él ejerce en su práctica artística, digamos, un rol que resulta muy familiar a la propia estructura a esa que Leñero critica.”

Aristeo Mora abunda su conclusión:

“Es decir, la suya es una estructura piramidal en la que él piensa el teatro desde la dramaturgia; pero no en relaciones horizontales entre todos los elementos que componen el teatro. O que sigue pensando en un trabajo literario que represente al país. Esas contradicciones son bien interesantes, pues además de ofrecernos su postura crítica, necesitamos de su imaginación para permitirnos pensar en otras formas de solución que suplan las críticas.

“Leñero es fundamental para la literatura mexicana; pero pienso que las contradicciones que trabajaba, a la mejor son lugares todavía sin completarse y que nosotros, en mi generación, deberíamos reflexionar para resolver. Esa es la filosofía que nos ofrece releer las novelas que nos heredaron Vicente Leñero y con él, Yáñez, Rulfo y Arreola. Entender cómo nos identificamos con ese retrato que construyeron, a partir de su magistral pluma literaria.”

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