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Un día como hoy, 9 de agosto, nace Armand Salacrou

Publicado por Naked snake el Domingo, 9 agosto 2015
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Oaxaca, México.-(Ruán, 1899 – El Havre, 1989) Escritor francés. Colaborador de L’Humanité y L’Internationale, y secretario general del teatro L’Atelier, escribió numerosas piezas teatrales entre el drama y la obra de tesis, amén de programas radiofónicos, ensayos y dos volúmenes de memorias (publicados en 1974-1976). En su obra teatral destacan títulos como Una mujer libre (1934), La desconocida de Arras (1935), Un hombre como los demás (1936), El archipiélago Lenoir (1947), etc.

Después de estudiar medicina y de trabajar como externo en los hospitales de París, Armand Salacrou abandonó su profesión para preparar una licenciatura de filosofía y otra de derecho. Toda su actividad literaria, salvo algunos guiones para el cine como La beauté du diable (1950), una variación sobre el tema de Fausto para René Clair, la dedicó al teatro. Alcanzó la celebridad como autor dramático y fue elegido miembro de la academia Goncourt en 1949. Su teatro, adelantado espiritualmente a su época, anunció las grandes intuiciones de Raymond Queneau, Jean-Paul Sartre o Albert Camus; se le considera un precursor del existencialismo.

Salacrou se dio a conocer con dramas de tipo experimental, llenos de trazos surrealistas y a menudo resueltos en delirios más líricos que dramáticos. Su primera obra, Tour à terre, creada en 1924, fue un fracaso monumental; lo mismo ocurrió con Le pont de l’Europe (1927), Atlas-Hôtel (1931) o Patchouli (1930), que fueron acogidas desfavorablemente por un público demasiado acostumbrado a los modelos naturalistas.

Debió esperar hasta Una mujer libre (1934) para conocer finalmente el éxito, que se vería confirmado en títulos posteriores; parte de tales obras tiene la estructura de una pieza comercial de bulevar en la que tienen cabida tanto formas y hallazgos aprobados por un teatro más conscientemente literario como una temática generalmente extraña a ese repertorio. Algunos de sus elementos fundamentales son la sátira contra la superficialidad y la corrupción de la sociedad burguesa, la constatación del fracaso de la moral kantiana y el sentido auténtico del carácter perecedero de la vida y del horror inevitable de la muerte, pero todo ello está servido en obras construidas con gran habilidad, llenas de elementos dramáticos convencionales y animadas por personajes que, para citar al mismo Salacrou, “respiran con las palabras” y tienen, más en escena que en el papel, una eficacia convincente.

Salacrou es uno de esos autores que procuran satisfacer tanto al público en general como al espectador exigente, jugando sabiamente (y con cierta desproporción entre la seriedad de sus intentos y la facilidad de algunos resultados) en dos niveles distintos pero simultáneos. En cambio obras como La desconocida de Arras (1935), evocación retrospectiva de la vida de un hombre montada según el orden casual de sus pensamientos, La tierra es redonda (1938), que a través de la vida de Savonarola intenta un análisis del fascismo, así como dos textos políticamente comprometidos (Las noches de la cólera, 1946, sobre la Resistencia, y Boulevard Durand, 1960) obedecen menos a la fórmula del bulevar. En 1974 y en 1976 publicó dos volúmenes de notas sobre el teatro y de recuerdos: Dans la salle des pas perdus.

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