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Práctica cultural justifica desigual uso del tiempo entre los sexos

Publicado por @Shinji_Mcfly el Martes, 8 septiembre 2015
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México.- La explicación que se da para sostener que los hombres no se involucran en las tareas del hogar y de cuidado porque ocupan su tiempo en otras actividades, como la generación de ingresos para la manutención de la familia, es sólo un “discurso ideológico”, consideró el doctor en Ciencias Sociales Minor Mora Salas.

Explicó que se trata de una empleadahogarpráctica cultural que asigna a las mujeres la realización de las actividades del hogar y el cuidado de otras personas, lo que deriva en un diferente uso del tiempo entre los sexos.

Como parte del Seminario Permanente de Investigación del Programa Interdisciplinario de Estudios de la Mujer (PIEM) de El Colegio de México (Colmex), Mora Salas presentó su investigación “Inequidades de género y patrones de uso de tiempo: exploración a partir del desempleo encubierto”.

En su estudio –en coautoría con la también doctora María Clara Marquez Scotti–, el especialista sostiene que “en la disputa por el uso del tiempo quien gana son los hombres, en la medida en que su tiempo no lo asignan al trabajo doméstico ni al trabajo de cuidado”.

Mora Salas y Marquez Scotti analizaron las bases de datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) –del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi)– sobre población “desalentada” (es decir que no está en el mercado laboral y que no está buscando empleo), pues se integra por personas que no tienen restricciones de tiempo para participar en actividades del hogar y de cuidado.

El también investigador del Centro de Estudios Sociológicos (CES) del Colmex acotó que la clasificación de “personas desalentadas” podría ser una especie de “desempleo encubierto”, ya que el 85 por ciento de estas personas encuestadas reportaron que necesitaban un trabajo aunque no lo buscaran en ese momento

En ese universo poblacional, en el caso de los hombres la mayor concentración se da en jóvenes y adolescentes de entre 12 y 24 años de edad, mientras que el mayor porcentaje de mujeres en esta situación supera los 49 años.

Se detectó que 42.6 por ciento de los hombres dedican buena parte de su tiempo (37.2 horas semanales) a las actividades de formación y capacitación, lo “que les permite adquirir más recursos labores que podrían tener diferencias con respecto a sus posibilidades posteriores de incursión en el mercado laboral”.

Mientras que 20.6 por ciento de las mujeres “desalentadas” dedican menos tiempo (36.8 horas semanales) a las actividades de capacitación.

Existe –dijo Minor Mora– un “avance en la equidad de género” con respecto a quienes destinan parte de su tiempo a realizar trabajo del hogar: 97.2 por ciento de mujeres, comparado con 75.1 por ciento de varones.

“Sí hay una participación importante de hombres que no tienen otras actividades laborales y realizan estas tareas domésticas, pero su participación sigue siendo inferior a la proporción del trabajo que realizan las mujeres”, aclaró el especialista al señalar que mientras ellas dedican 20.2 horas semanales a las actividades del hogar, los varones apenas destinan 10.7 horas.

En ese sentido, abundó, el argumento de que los hombres “no se involucraban en estas actividades porque hacían otras tareas no es una explicación fecunda, sino que sigue siendo la asignación diferencial de las tareas domésticas y las prácticas culturales que de ellas se derivan las que definen el uso del tiempo entre mujeres y hombres”.

Abundó que detrás de las inequidades en el uso del tiempo vinculadas con el trabajo doméstico, emergen otras desigualdades que tienen que ver con participación social, política o de desarrollo humano, pues cuando se destina buena parte de las horas al desarrollo de actividades del hogar, las mujeres no tienen tiempo para invertir en su desarrollo humano (como capacitación, educación o actividades culturales).

Invertir más tiempo en capacitación –identificaron los investigadores– también aumenta las posibilidades de insertarse en el mercado de trabajo.

Al analizar las trayectorias de este universo de personas “desalentadas”, la investigación identificó que quienes se integran al mercado laboral son en su mayoría hombres jóvenes, quienes son los que invirtieron la mayor parte de su tiempo en culminar sus estudios o en capacitarse para reinsertarse al empleo. En ese sentido, las mujeres suelen ser más afectadas por la expulsión del mercado laboral.

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