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Cuando los lixiviados tóxicos los alcancen

Publicado por Naked snake el Viernes, 18 septiembre 2015
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Oaxaca, México.-Baja California Sur, en el dilema de qué desarrollo económico debe seguir: uno, que busca imponerse, basado en la megaminería a tajo abierto; otro, impulsado desde hace años, basado en el turismo. Ambos son excluyentes. El primero implicaría destrucción ambiental y conflictos sociales. El segundo necesita que se mantengan sanos los ecosistemas

El conflicto social en torno al establecimiento de la megamina a tajo abierto Los Cardones, en la Reserva de la Biósfera de Sierra de la Laguna, en Baja California Sur, se ha intensificado en las últimas semanas; y en medio de éste se han manifestado en contra y a favor diversos sectores de la sociedad surcaliforniana. En honor a la verdad cabe señalar que son muchos más los sectores en contra. ¿Qué se necesita para entender que la megaminería es perniciosa, destructiva, tóxica? Por más beneficios económicos que pueda generar, pues no cabe duda que los

generará, debemos preguntarnos: ¿para quiénes son esos beneficios multimillonarios? ¿Para el pueblo, para los pocos trabajadores mineros? ¿Para extranjeros, potentados empresarios mexicanos y políticos corruptos? Porque de acuerdo con otras experiencias, los beneficios en forma de empleo y remuneración económica para las sociedades donde se han materializado proyectos de tal magnitud han sido escasos y temporales, y los costos ambientales y sociales altísimos.

Costos en detrimento de las economías locales y sobre todo de la salud de sus pobladores. Casos de esta índole están a la orden del día en el país, como por ejemplo la contaminación del Río Sonora por Grupo México (http://mexico.cnn.com/nacional/2014/09/08/imposible-revertir-el-dano-por-el-derrame-en-el-rio-sonora-greenpeace), y a nivel mundial se tienen ejemplos más recientes de la contaminación que causan las compañías mineras por diversas razones, como la contaminación del afluente Animas River, en Colorado, Estados Unidos (www.denverpost.com/environment/ci_28595759/animas-river-contaminated-by-1-million-gallons-contaminated?source=infinite).

Si esos incidentes suceden en Estados Unidos, país con protocolos de seguridad, de control de riesgos y de control de daños superiores a los de México, ¿qué se puede esperar de nuestra realidad tercermundista? Y casos en nuestra historia de daño ambiental y socio-económicos, causados por la minería, son cuantiosos. Para adentrarse en el tema, es recomendable leer de Alfredo Valadez Rodríguez, Minería: cinco siglos de saqueo. Zacatecas: ejemplo latinoamericano del atraco al patrimonio nacional (Taberna Literaria Editores, Universidad Autónoma de Zacatecas-La Jornada, México, 2013). Y para entender la situación actual del país con relación a la cantidad de concesiones mineras que existen, los costos implicados, las ganancias para las compañías extractivas y los mínimos beneficios que se generan al país, ver la investigación multimedia infográfica de El Universal: “México en poder de las mineras”, de Lilia Saúl, Saúl Hernández y Carlos Gutiérrez (http://connectas.org/mexico-en-poder-de-mineras-2/). Y las evidencias del daño son palpables: grandes regiones devastadas, ecosistemas alterados, condenados a una longeva contaminación que ha afectado y afectará por cientos de años a la biodiversidad y a sus habitantes.

Baja California Sur –la original California– ha vivido y sobrevivido sin proyectos de megaminería a tajo abierto, sobre todo en las últimas décadas, periodo en el que este tipo de minería se ha establecido en otros estados del país. De acuerdo con el equipo de investigación integrado por el profesor Salleem Ali, el economista Cristian Parra y la politóloga Cecilia Reateguí, este tipo de minería conllevaría grandes riesgos, a diferencia de la minería tradicional que durante siglos ha operado en Baja California Sur, y que dan cuenta de ello en su trabajo de investigación titulado Análisis del desarrollo minero en Baja California Sur y de sus potenciales efectos sobre el desarrollo humano y sustentable, Centre for Social Responsibility in Mining, Sustainable Minerals Institute, The University of Queensland, Australia, 2014. Estudio en el que establecen las abismales diferencias entre la minería practicada anteriormente, la que actualmente se ejerce y la de tajo abierto que se pretende establecer en Baja California Sur, y que muestra los efectos negativos que esta última forma extractiva de metales traería al estado y a su población (www.icfdn.org/reports/efectos/013_actividad.php). Entonces cabe preguntarnos y cuestionar a las “autoridades” de todos los órdenes de gobierno: ¿por qué es que ahora, según ellos, este tipo de actividad extractiva es tan necesaria para la economía del estado (cuando la economía estatal se ha basado por largo tiempo en actividades como la pesca y el turismo principalmente, aunque se tienen otras como la agricultura y la ganadería)?

Y se debe reconocer que en el estado también se ha practicado la minería, misma que aportó al desarrollo económico aunque generó pocos empleos y, también se debe decir que de esa minería, alguna, además de generar contaminación, ha envenenado parte de la población en lugares como Los Planes y Juan Domínguez Cota, entre otros, y eso es de lo que se conoce. Y se sigue llevando a cabo esta práctica, ahí está Roca Fosfórica Mexicana (Rofomex), que extrae fosforita en San Juan de la Costa, y la salinera en Guerrero Negro, entre otras. Minas que contaminan y generarán consecuencias medioambientales negativas si no es que ya lo han hecho, porque ninguna minería, sea la que sea, es inofensiva. Pero la contaminación y consecuencias negativas de las minas en activo en Baja California Sur son infinitamente menores de las que produciría la megamina a tajo abierto Los Cardones. En el siguiente vínculo se puede consultar lo que es la minería a tajo abierto o a cielo abierto, en particular la dedicada a la extracción de oro mediante lixiviación con cianuro, precisamente la que se quiere utilizar en la Reserva de la Biósfera de Sierra de la Laguna (www.ecoportal.net/Temas-Especiales/Mineria/Mineria_de_oro_a_cielo_abierto_y_sus_impactos_ambientales).

La minería, sin lugar a dudas, genera empleos y aporta al desarrollo económico del estado, pero en ambos casos es considerablemente poco en comparación con lo que genera el turismo, actividad del sector terciario –de servicios y comercio–, que de acuerdo con el presidente de la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra) en La Paz, Valente Loya Higuera, es insuficiente para el desarrollo del estado, por lo que, según él, es necesario impulsar el sector secundario para llegar al primario; en el secundario está la minería (www.facebook.com/ricardo.delriomanriquez.1/videos/1210099709018863/?fref=nf). En su confusa explicación sobre sectores económicos, Loya le apuesta “a la minería responsable”, y me pregunto otra vez: ¿qué parte de “no existe minería responsable” no entienden? Y hablando de falta de información y de “minería responsable”, quiere Loya llevar a Baja California Sur a los “expertos” que realizaron el rescate del Río Sonora, para que ellos le expliquen a los surcalifornianos lo que hicieron bien y no (del rescate). ¿Entonces la minería “responsable” consiste en contaminar y rescatar? Que expliquen mejor cómo es que con todas las medidas de seguridad y prevención prometidas algo pasó, una falla técnica, un error humano y cómo entonces los protocolos de prevención de riesgos se vencieron y los lixiviados tóxicos llegaron al río, contaminando el medio ambiente y envenenando a la gente. Para que los surcalifornianos y sobre todo sus “autoridades” se convenzan de que no existe la “minería responsable”, que no hay protocolos de prevención de riesgos infalibles, para que entiendan que, por definición, riesgo significa: contingencia o proximidad de un daño, por lo que en la minería nada es seguro. Además, el Centro de Investigaciones Biológicas del Noroeste (Cibnor) ya emitió su opinión técnica sobre el proyecto de megaminería a tajo abierto Los Cardones, misma que le fue solicitada por la Dirección General de Impacto y Riesgo Ambiental (DGIRA) de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), estudio titulado Análisis y observaciones a la Manifestación de Impacto Ambiental MIA-R del proyecto minero Los Cardones, cuyos resultados contradicen la mayoría de los puntos de “infalible” seguridad y prevención de riesgos expuestos por los promoventes mineros de Desarrollo Zapal, SA de CV; incluso planteamientos hechos de frente al honorable Cabildo del municipio de La Paz, en sesión pública extraordinaria el 6 de agosto pasado. Sobre todo, el veredicto del Cibnor muestra la debilidad de los estudios en geofísica, geohidrología, sismología y climáticos de la zona presentados en la mencionada manifestación de impacto ambiental (MIA) del proyecto Los Cardones, entre muchas otras inconsistencias y señalamientos sobre estudios poco fiables en los que se basaron para el planteamiento del mismo (http://defiendelasierra.org/wp-content/uploads/2015/07/opinion-tecnica_proy-minero_los-cardones_maeda1.pdf.).

A diferencia de Valente Loya, el presidente del Consejo Coordinador de Los Cabos (CCC), Julio Castillo Gómez, considera que el sector turístico-empresarial es el de mayor relevancia para el desarrollo económico del estado, y que la megaminería lo pondría en riesgo (Ángel Mora y Lizbeth Jaimes, “Expresa CCC preocupación por actuación del Cabildo de La Paz por el caso Los Cardones”, La Tribuna de Los Cabos, 5 de agosto de 2015). Y datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía lo avalan, pues de acuerdo con el Censo 2014, la población del estado ocupada en la minería era el 2.51 por ciento, y el porcentaje ocupado en el sector turístico era del 22.7 por ciento, al menos en hoteles y restaurantes. Además, falta considerar a todos aquellos que dependen del turismo en otras actividades. En números gruesos, de las 156 mil 985 personas que laboran en el estado, sólo 3 mil 863 trabajan en la minería (http://www.inegi.org.mx/est/contenidos/proyectos/ce/ce2014/default.aspx).

Entonces me pregunto, y la sociedad debe preguntar a las “autoridades”, si adicionar 100 o 150 empleos más al sector minero por un periodo temporal –no más de 10 años– justifica poner en riesgo las actividades económicas fundamentales del estado…

Así como hay un sector grande de la población que está luchando en contra del establecimiento de Los Cardones, agrupados en el Frente Ciudadano en Defensa del Agua y la Vida (Freciudav), del que destacan organizaciones como Medio Ambiente y Sociedad, AC; de La Paz; y SOS No Minería Tóxica en Baja California Sur, de Los Cabos, también existe un sector de la población, muy reducido, que dice apoyar la minería a tajo abierto e incluso se han manifestado al respecto públicamente y bajo el amparo del denominado Frente Pro Desarrollo Sustentable (FPDS), recientemente formado en el fragor del conflicto minero, en cuyo Consejo se encuentra David de la Paz (www.bcsnoticias.mx/frente-pro-desarrollo-sustentable-pide-no-satanizar-la-mineria-y-desarrollo-inmobiliario/ y El Mexicano, www.oem.com.mx/elmexicano/notas/n3580664.htm). Frente que congrega algunas decenas de personas en su mayoría de los ejidos de San Antonio y El Triunfo, del municipio de La Paz, lugares estratégicos para la instalación y operación de la mina. El mencionado frente, por lo que dice de sí mismo, es una organización con nobles fines, pero me parece que camina por rutas equivocadas para generar el desarrollo que dice buscar. No es en el sector minero, eso es cosa del pasado, de un pasado destructivo… El desarrollo está en otros ámbitos, que las mentes anquilosadas y los bolsillos hambrientos no dejan ver. Está en el turismo, en la pesca, en la agricultura, en la ganadería, actividades que, es cierto, necesitan renovarse, ser impulsadas y apoyadas por el gobierno. Pero eso es responsabilidad del gobierno en todos sus órdenes, y en esa línea de acción es donde debería focalizar sus esfuerzos del FPDS. Pero parece que alguien les vendió cuentas de vidrio, y ellos, ilusos, las compraron. Porque de otra manera no me explico el gran riesgo en que están poniendo a cientos de miles de surcalifornianos, de mexicanos y de extranjeros radicados en esa tierra. Ellos deberían velar por los intereses de sus seguidores, convencidos o comprados, y generar el desarrollo prometido, pero no en la megaminería a tajo abierto y menos cuando ésta se pretende establecer sobre la principal fuente de agua de la región Sur del estado, eso es un crimen.

La escalada de este conflicto social con las autoridades en las últimas semanas, así como la guerra de declaraciones entre sectores empresariales y la confrontación de diversos grupos sociales en torno a la megaminería, incluso en la explanada del Cabildo de La Paz, han vuelto al conflicto minero de Los Cardones un asunto muy delicado, y justo cuando sus promoventes esperan la aprobación del cambio de uso de suelo de ciertos predios en la Sierra de La Laguna para iniciar actividades, por parte del Cabildo de La Paz, antes que termine su actual periodo de gobierno (Carlos Ibarra, “Minera Los Cardones vs Insurrección Ciudadana”, El Organismo, https://elorganismo.wordpress.com). Todo lo anterior se ha visto enmarcado por un escándalo de supuesta corrupción entre los integrantes del mismo Cabildo y los promoventes del proyecto Los Cardones (Gerardo Zúñiga Pacheco, “Minera transa con regidores”, Semanario Zeta, 11 de agosto de 2105,http://zetatijuana.com/noticias/reportajez-bcs/24038/minera-transa-con-regidores).

La megaminería a tajo abierto es un crimen contra el medio ambiente y la humanidad, crimen que una firma en un documento del gobierno puede detonar, crimen que una conciencia comprada puede avalar, crimen que afectará a todos los grupos de la sociedad: a los de derecha y los de izquierda, a los anulistas, a los pobres y adinerados, a gente del campo y las ciudades, a cristianos y ateos, a los de cualquier religión, a hombres, mujeres y niños. Sí, a todos, también a sus familias –las de los promineras–, a toda su gente. Por eso creo que es la ignorancia lo que los hace apoyar la megaminería. Pues de otra manera no lo entiendo, porque ni siquieratodo el oro o dinero del mundo justifica eso. Ése es un crimen del que se darán cuenta que cometieron, si es que no son conscientes de ello, cuando los lixiviados tóxicos los alcancen.

*Maestro en ciencias en exploración y geofísica marina, licenciado en arqueología especializado en contextos sumergidos y buzo profesional; licenciado en letras hispánicas, licenciado en diseño gráfico. Integrante de la Red de Talleres de Crónica A Ustedes les Consta

 

Roberto E Galindo Domínguez*

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