Oxaca, México.-Vinton Cerf, una de las personas que más han influido en el desarrollo de Internet, cree en la tecnología como motor de nuevos productos y servicios y, sin embargo, desconfía del dominio del software, los programas que gobiernan estos productos y servicios y ahora se actualizan sin intervención del usuario a través de Internet. Sin un buen control previo, puede ser peligroso, señala. Por su parte, Leonard Adleman, que inventó el sistema criptográfico de clave pública RSA, el más utilizado en las comunicaciones por Internet, ve llegar la moneda virtual y, al igual que Cerf en cierto modo, empieza a temer que la rapidísima evolución de los ordenadores les convierta en una especie independiente del hombre.

Cerf y Adleman son dos de los 26 galardonados con los más prestigiosos premios en matemáticas y computación (todos ellos hombres) que asistieron a finales de agosto al Foro Heidelberg de Laureados, un encuentro con 200 jóvenes investigadores que se celebra todos los años en esa ciudad alemana. Como expertos son optimistas pero también ven los riesgos de lo que tanto han contribuido a crear.​

internetCerf, considerado el padre de Internet y su principal evangelista, bromea que le da cierto miedo el sillón programable que tiene en su casa, pero se pone más serio cuando habla del automóvil Tesla que se ha comprado su esposa. “Al fin y al cabo es un ordenador gigante sobre ruedas y cuando mi mujer me dice que su coche le anuncia casi todas las mañanas que puede hacer nuevas cosas, porque se ha actualizado el software sin que ella haya decidido nada, pienso que puede ser peligroso si ha habido alguna equivocación”, comentó en un encuentro con un reducido número de medios, entre ellos Público.

En 2004, Cerf obtuvo el premio Turing, el más prestigioso en ciencias de la computación y lleva un decenio como vicepresidente de Google, una empresa en la que trabajan 55.000 personas, la mayoría jóvenes. A sus 72 años, Cerf reconoce que ha tenido que reconsiderar muchas de sus ideas, tanto por el contacto con los jóvenes como por los cambios en la informática, como el gran aumento en la potencia de computación, pero está metido en casi todos los aspectos de Internet. La polémica sobre la privacidad, por ejemplo, la asocia a una etapa de turbulencia en el desarrollo de las aplicaciones en Internet pero espera que “no perdamos de vista el hecho de que Internet ha sido una herramienta muy valiosa para la humanidad”.

“Es agradable disponer de un sistema de vigilancia y control en el hogar, pero se basa en un software con acceso a Internet y puede ser potencialmente peligroso”

Cuando surge el tema de moda, el Internet de las Cosas –lo que ya está llegando, que cada vez más objetos cotidianos se conecten a Internet–, Cerf vuelve al dominio del software. “Es agradable disponer de un sistema de vigilancia y control en el hogar”, pone como ejemplo sencillo, “pero se basa en un software con acceso a Internet y puede ser potencialmente peligroso”. ¿Por qué? “Por un lado regula la temperatura estupendamente”, comenta, “pero es importante que el sistema esté bien autentificado, homologado, que sólo las personas adecuadas accedan a los datos (como la policía o los bomberos en este caso) y no los posibles ladrones que utilicen los datos para preparar su entrada”. Resalta que el equilibrio entre información y seguridad es muy importante.

Adleman tiene una preocupación parecida, basada en la rapidez que marca el desarrollo de la computación. “Creíamos que los ordenadores serían nuestros sucesores evolutivos”, comentó ante los periodistas. “Yo también lo pensé al principio, pero todo va tan rápido que me pregunto cómo será dentro de 50 años nuestra relación con los ordenadores”. Y este experto de 69 años se pregunta cómo evolucionarán, si llegarán a ser una especie. “La relación futura con nuestra especie no está clara, ahora hay sinergia, peropueden llegar a evolucionar tecnológicamente por su cuenta, sin necesidad de nuestra aportación”. De ahí a que los humanos no puedan controlar los ordenadores hay un paso que Adleman no llega a prever.

“Yo lo preví, sé positivamente que el futuro económico estará en Internet”

El abandono de la moneda física, a favor de lo que prefiere llamar “moneda sin masa” está claro para Adleman, quien admite que ahora está metido en el estudio de este tema. “Yo lo preví, sé positivamente que el futuro económico estará en Internet”. ¿Y qué opina del bitcoin, la moneda virtual y desregulada que es ya una realidad? “El bitcoin es una demostración de que la moneda virtual es posible, pero hay muchas formas de hacerlo y el bitcoin es solo una”, responde. “Lo importante es que ahora tenemos la oportunidad de pararnos y preguntarnos lo que queremos”, comenta. Por sus declaraciones no ve el paso a la moneda virtual como algo revolucionario: “Lo que está claro es que debe ser un sustrato para el crecimiento económico futuro, y en su diseño sería necesario incluir flexibilidad para la actuación de los gobiernos, para la política económica, algo que el bitcoin no tiene”.

Esta ha sido la tercera edición del foro, que organiza una fundación del mismo nombre creada por el industrial alemán Klaus Tschira, cofundador de la empresa SAP de software, fallecido recientemente. Reúne a galardonados con los premios Abel, Turing, Fields y Nevanlinna y está coorganizado por, entre otras instituciones, los patrocinadores de estos premios, como la Academia Noruega de Ciencias y Letras, la Asociación de Sistemas Informáticos (ACM) y la Unión Matemática Internacional. Los jóvenes investigadores seleccionados este año proceden de 50 países distintos y ninguno de ellos era un científico español que trabajara en España.