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Sin derecho a fianza/Don Porfirio no nació un 15 de septiembre

Publicado por shinji_nerv el Lunes, 21 septiembre 2015
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Juan Manuel ALEGRÍA

Oaxaca.- Desde hace mucho se le ha adjudicado a Porfirio Díaz ser el causante del cambio de fecha de la ceremonia del inicio de la Independencia, ya que, se afirma, el “Soldado de la Patria” nació un 15 de septiembre a las once con quince minutos y que por eso, exactamente a esa hora, se celebra “El Grito”.

 

Ambas afirmaciones son falsas; Díaz no nació el 15 y tampoco ese día inició la rebelión.
Aunque buena parte de mexicanos considere que “El Grito” fue lanzado a la media noche del 15 de septiembre de 1810, en realidad Miguel Hidalgo lo hizo por la madrugada del 16, entre las cinco y las seis de la mañana; al parecer, fueron razones prácticas las que definieron la ceremonia para un día antes.

 

porfiriodiaz4Desde el principio se celebró el 16 como la fecha legal del inicio del movimiento revolucionario, pues en esa fecha pero de 1812, la Junta Gubernativa de América extendió un “manifiesto con título de aniversario”, para recordar “El Grito” de Dolores. Y ese día Ignacio López Rayón junto con Andrés Quintana Roo rindieron homenaje por primera vez a los iniciadores de la Independencia en Huichapan ( hoy estado de Hidalgo).

 

Un año más tarde, esto lo refrendó José María Morelos el 14 septiembre de 1813, en su célebre “Sentimientos de la Nación” ante el Congreso de Chilpancingo: “[…] que se solemnice el 16 de septiembre de todos los años como el día aniversario en que se Levantó la voz de la Independencia […]”
También hay quien afirma que fue Antonio López de Santa Anna quien cambió la fecha. No pude localizar el dato. Pero, para echar abajo esa leyenda de que fue Porfirio Díaz quien cambio el horario, existen testimonios que prueban lo contrario.
Emmanuel Carballo, en su artículo “Las fiestas patrias en la narrativa nacional”, afirma que halló en el diario El Siglo Diez y Nueve, en su edición del 15 de septiembre de 1845, esta nota:
“Con motivo del aniversario de la Independencia en la noche del 15 habrá serenata al frente del Palacio Nacional y la Junta Patriótica estará reunida a la misma hora en la Universidad. Para solemnizar este acto, un alumno del colegio de San Gregorio pronunciará una oración encomiástica; concluida, sus colegas, a toda orquesta, cantarán un nuevo himno patriótico. A las 11 comenzará en la Catedral el repique general a vuelo, que secundarán los demás templos, acompañado de salvas de artillería, que se harán en la plaza principal, porque atendiendo al pedido lo ha permitido por esa vez el supremo gobierno, retirándose a sus cuarteles las músicas y bandas de guarnición tocando dianas”. (Jus. Febrero 22. 2011).
E

 

s decir, por lo menos, desde 1845 ya se celebraba el 15 la fiesta. Ese año Porfirio cumplía 15 años y nada le indicaba que sería quien daría más veces “El Grito”.

 

Otro dato sobre el arraigo de la tradición se puede deber a la invasión norteamericana, ya que el 14 de septiembre de 1847, los soldados extranjeros ocuparon la capital, invadieron el zócalo e izaron la bandera de barras y estrellas en palacio nacional, causando disgusto a los capitalinos.

 

Cuenta Guillermo Prieto que, al día siguiente (el 15), varios grupos de mexicanos de clase baja, rodearon la plaza y ocuparon las azoteas. Cuando el comandante de los dos ejércitos del sur, Winfield Scott, daba un discurso triunfal, los mexicanos lanzaron gritos “jijo de una mala palabra que no se muera aquí, muchachos aquí está la honra del barrio”. Hubo un disparo de fusil y una lluvia de piedras y lo que tuvieran a mano, cayó sobre los soldados estadounidenses.

 

Según Alejandra Moreno Toscano, en el libro De la Colonia al Imperio (Volumen 1) “Esta historia se la contó un artesano a Guillermo Prieto y la concluyó diciendo ‘cuando llega el 15 de septiembre, les digo a mis hijos: a la plaza muchachos, a la plaza, vamos a recordar la fiesta del pueblo’”. Señala Toscano que Prieto lo consignó en la Revista Universal en 1875.

 

Otro tema de arraigo para esa fecha puede ser, que el día en que se ejecutó por primera vez el Himno Nacional, fue un 15 de septiembre de 1854. Aunque algunos afirman que fue el 16, en realidad se cantó el 15, pero, como su Alteza Serenísima no puso asistir, al día siguiente fue estrenado oficialmente, dirigido por Jaime Nunó y lo interpretó la soprano Balbina Steffenone y el tenor Lorenzo Salvi en el Teatro Santa Anna después llamado Teatro Nacional. El general Ignacio Comonfort también celebró la ceremonia el 15 de septiembre de 1856.

 

En 1861, finalizada la guerra, Benito Juárez, celebró el inicio de la gesta heroica el 15 de septiembre en el Teatro de Oriente y, antes de la media noche, hubo grupos recorriendo las calles con banderas, cohetes, cantos y declamaciones.

 

También en la provincia se celebraba ese día: “Por su parte, en 1862, ya en la Puebla de Zaragoza, la celebración nocturna del 15 de septiembre se realizó en el teatro Principal, se hizo una procesión cívica de las casas de Cabildo al teatro, en donde se cantó el Himno Patriótico, antes de las 11 de la noche.

 

Posteriormente el secretario de la Junta Patriótica leyó el manifiesto del ilustre Hidalgo, en seguida el gobernador Ignacio Mejía vitoreó a la Independencia Nacional”. (Cronología de los festejos del inicio de la Independencia nacional en Puebla capital. 1822 – 2010. Hugo Cortés Santiago)

TAMBIÉN EL EMPERADOR LO CONMEMORÓ

Ya en el Segundo Imperio, en 1864, Maximiliano, queriendo lograr el cariño del pueblo, se trasladó a la cuna de la insurrección, en Dolores, Guanajuato, y a las once de la noche del día 15 aclamó a la Independencia desde el balcón de la casa del cura Hidalgo. Al día siguiente también se presentó en esa casa para rendir honores. Ahí, en un álbum, el Habsburgo dejó escrito: “Un pueblo que bajo la protección y con la bendición de Dios funda su Independencia sobre la Libertad y la Ley tiene una sola voluntad, es invencible y puede elevar su frente con orgullo”.

 

Porfirio DíazHay que señalar que esa fue la primera vez que se dio “El Grito” en ese lugar, y que después sería tradición para los presidentes. Al año siguiente, el emperador austriaco celebró las fiestas con ostentación en la ciudad de México.

 

Caído el Imperio, el 15 de septiembre de 1867, a la once de la noche, Juárez celebró la lucha de Hidalgo en el Teatro Principal, bandas militares ejecutaron el Himno Nacional y hubo quema de fuegos artificiales. También es ese lugar, que antes fuera llamado Teatro Santa Anna, el 15 de septiembre de 1872, ya muerto Juárez, Sebastián Lerdo de Tejada celebró la ceremonia; entre otros participantes, cantó la célebre Ángela Peralta.

 

Cómo podemos ver, mucho antes de que Porfirio Díaz llegara a la presidencia, la ceremonia del “Grito” se celebraba la noche anterior. Así que esa versión que circula de que fue don Porfirio quien cambió la fecha, sólo es una patraña.

PORFIRIO NO NACIÓ EL 15

Al parecer, fue Kefrén, gobernante de Egipto (2547 a 2521 a. C.) el primero en la Historia quien hizo su efigie en piedra para que la adoraran sus súbditos. Y en México, Porfirio Díaz el primer presidente que mandó poner su retrato en las oficinas públicas (la costumbre la inició Maximiliano). Tal vez, por lo mismo, el oaxaqueño estaba orgulloso que se creyera que nació el 15 de septiembre.

 

En varias de las biografías de Porfirio Díaz, lo citan así: “Nací en la ciudad de Oaxaca el 15 de septiembre de 1830. Mi padre fue José Faustino Díaz y mi madre Petrona Mori, y aunque de origen español […]”. Y anotan el libro que dictó Porfirio a Matías Romero.

 

Sin embargo, en la primera edición de “Memorias” de 1892 y la de 1922, aparece: “Nací en la ciudad de Oaxaca el 15 de septiembre de 1830. Mi padre fue José Faustino Díaz y mi madre, su esposa, Petrona Mory (sic). Mi padre nació probablemente por el año de 1784, y aunque de origen español […]”

El apellido “Mory” lo escribieron los primeros biógrafos de Díaz, como Huberto Howe Bancroft (Vida de Porfirio Díaz. 1887), no obstante que, para 1892, Porfirio ya tenía en las manos su fe de bautizo mantuvo esa grafía de su apellido, tal vez para darle mayor relevancia.

 

porfiriodiaz2Aunque todos aluden a la fe de bautizo de Porfirio Díaz para afirmar que nació el 15 de septiembre, casi nadie repara que, ese documento, no menciona la fecha del nacimiento. Transcribimos:

 

“—En la Capital de Oaxaca, a quince de septiembre de mil ochocientos treinta. Yo el Teniente bautizé solemnemente a José de la Cruz Porfirio, hijo legítimo de José de la Cruz Díaz y Petrona Mori, abuelos paternos Manuel José Díaz y María Catarina Orozco; maternos Mariano Mori y Tecla Cortés, fue padrino el Señor Cura de Nochixtlán, Lic. Don José Agustín Domínguez a quien recordé su obligación y la firmé con el S. C. S.—Luis Castellanos. Rúbrica. —José María Romero. Rúbrica. —Al margen. —847. —José de la Cruz Porfirio. —Y a petición de la parte legítima expido el presente testimonio de la expresada partida, copiándola fielmente del original a que me remito. —Sagrario de Oaxaca, abril 26 de 1888. —Juan María Muñozcano.”

 

Así es como aparece en el libro Memorias del Gral. Porfirio Díaz (Biblioteca Histórica de “El Universal”. México. 1922). Hay que recordar que la primera publicación de esas memorias data de 1892, pero sólo se imprimieron cien ejemplares para que amigos o admiradores de Díaz la criticaran.
Como se podrá observar, en el documento que publicó el Periódico Oficial en 1888, no se informa cuándo nació Porfirio, simplemente se anota la fecha en que se bautizó.

 

Siglos antes de que naciera Porfirio, era práctica común que los niños se bautizaran al día siguiente de nacidos. Citamos a Alfonso Merelo: “Savinien de Cyrano de Bergerac fue bautizado el seis de marzo de mil seiscientos diecinueve, como refleja su acta de bautismo, encontrada en la parroquia de Saint Sauver de París. Esto hace suponer que nació un día antes, el cinco de marzo, ya que según la costumbre de le época se bautizaba a los niños al día siguiente de su nacimiento”. (Los viajes imaginarios. Antecedentes de un género).

 

Entonces, si Porfirio nació por la noche (él mismo dice que fue a la once), es imposible que a esa hora (o media hora después) fueran por un cura a Nochixtlán, se despertara a un sacerdote en Oaxaca, se abriera un templo, y se bautizara al futuro héroe de “La Carbonera” antes de las doce de la noche del 15.

 

Esta observación aparece en el libro Porfirio Díaz (septiembre l830—septiembre 1865). Ensayo de psicología histórica. (París. 1906), de autor anónimo —en 1909 se sabrá que es el tapatío Salvador Quevedo y Zubieta el autor, cuando aparece la segunda parte del ensayo, que se titula El Caudillo Porfirio Díaz. Ensayo de psicología histórica.

 

En esa primera parte, Quevedo y Zubieta señala y pregunta: “Razones hay para creer que nació uno ó algunos días antes: Sabido es por varios viejos oaxaqueños, íntimos amigos de la familia Díaz que el nacimiento fué en la noche. No es racional suponer que la misma noche, con una precipitación y á una hora insólitas, haya sido llevado á la Parroquia para un bautismo de urgencia (Esta urgencia ó precipitación del bautismo entraña cierta pugna con el adverbio solemnemente); “El padrino fué Dn. José Agustín Domínguez, Cura de Nochixtlán, antiguo amigo de la familia Díaz, obligado á vivir en Nochixtlán… ¿Cómo pudo jamás venir al bautizo la misma noche del nacimiento?
“Suponiendo que por casualidad haya estado esos días en Oaxaca ¿se pudo así como así llamar á un Señor Cura de Nochixtlán para que se apresurase á llevar inmediata y solemnemente al niño á la fuente bautismal?

 

“Sólo un peligro inminente de la vida del niño pudo justificar esa precipitación. No hay ningún indicio de eso, sino al contrario, de un nacimiento fisiológico”.
Y en una nota a pie de página, Zubieta dice. “La verdad es que el general Díaz, forzado por la elección que de ese día hicieron los amigos para festejarle, lo ha admitido como la fecha convencional de su nacimiento, sin desconocer por eso el 14 de Septiembre como la fecha real”.

 

Es curioso también notar que, en las copias los documentos parroquiales de los familiares de Díaz, se especifique que el bautizado “nació un día antes”. Ejemplos:

 

La fe de bautizo de la hermana mayor de Porfirio, Nicolasa: “Yo bauticé solemnemente a Nicolasa […] nació el día anterior […]”.

 

O en la fe de bautizo de Marcos Pérez, que el mismo Porfirio proporciona al final del capítulo “Adolescencia-estudios” (en ediciones modernas vendrá al final del libro):
“En la iglesia parroquial de San Pedro Teococuilco […], bauticé solemnemente a marcos Marcelino, que nació el día anterior […]”.

 

En la edición de Memorias, que hizo la editorial El Libro Francés. S.A en 1922, aparecen unas notas que no tiene la de El Universal; son reproducidas en la edición de Conaculta (1994) con prólogo de Moisés González Navarro:

 

“Dice el señor licenciado Genaro García en su folleto Porfirio Díaz, sus padres, niñez y juventud (México, 1906): ‘La fe de bautismo no dice si el niño Porfirio nació el propio día 15 o antes, pero aun supuesto el último caso, debió contar de nacido uno o dos días solamente, dada la costumbre de la época, de echar las aguas bautismales a los niños casi inmediatamente que nacían. (Entre otras, las fes de bautismo de los presidentes de la República, licenciado don Sebastián Lerdo de Tejada y general don Manuel González, dicen respectivamente que uno y otro fueron bautizados ‘de un día’ de nacidos”.

 

A continuación se menciona también a Quevedo y Zubieta y se cita la nota de pie de página que transcribimos arriba, sobre que Díaz “forzado por los amigos” dejó esa fecha como su natalicio.
Quien lea las Memorias del dictador, se dará cuenta que Porfirio le da mucha importancia a la sangre europea que decía llevar en sus venas; por eso escribe “Mory” y menciona la ascendencia española de sus dos ramas ancestrales (sin muchos datos).

 

Es sabido también el amor a la cultura europea y que en sus retratos se le muestra “menos indio”, así también que se polveaba para parecer “más blanco”, principalmente después de casado con Carmelita. Es posible que también omita deliberadamente que su padre era oriundo de Jalisco, ya que éste vendría huyendo del pago de deudas, como señala el historiador Agustín Rivera. Además el 15 se septiembre es la fecha más importante de la historia de México.

 

Es obvio que el “Héroe del 2 de abril”, no nació el 15. Lo más seguro es que haya nacido el 14 y que al escribano de la parroquia se le pasó anotar: “nació el día anterior” (hay otros casos).
O, ¿sería muy peregrino pensar que, dado que ya estaba en la memoria colectiva que su cumpleaños era el 15 de septiembre, y que, al conocer el documento de su fe de bautizo (en 1888), Porfirio hubiera mandado borrar la frase: “que nació el día anterior”, que era común apareciera en esos documentos de la época?

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