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Analizan el conocimiento de las lenguas en México

Publicado por shinji_nerv el Jueves, 1 octubre 2015
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México.- Para consolidar la Conquista de México, los sacerdotes misioneros se dieron a la tarea de aprender las lenguas nativas y diseñaron vocabularios, gramáticas y catecismos con el fin de propalar la evangelización.

A través de once ensayos, el libro De la A a la Z. El conocimiento de las lenguas en México, coordinado por Rodrigo Martínez Baracs y Salvador Rueda Smithers, da cuenta de cómo los clérigos comenzaron a escribir en caracteres latinos tanto los vocabularios y gramáticas como las historias y creencias de los pueblos originarios.

inahazAsimismo, enseñaron a intelectuales y escribanos indígenas a dar a conocer en varias lenguas obras de envangelización. Fue un proceso que comenzó en la primera mitad del siglo XVI y se extendió hasta el XIX.

Durante esas tres centurias, los evangelizadores se apropiaron de la lengua indígena a través de la palabra escrita, pero los indios hicieron lo propio aprendiendo el castellano y el latín, de tal manera que manuscribieron en sus propias lenguas, con caracteres latinos, sus historias y un cúmulo inmenso de documentos judiciales locales.

El volumen editado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), en la Colección Interdisciplina, es resultado del ciclo de conferencias “La palabra de la A a la Z sobre libros y lenguas indígenas de México”, que se efectuó en octubre de 2007, en el Museo Nacional de Historia, Castillo de Chapultepec.

El historiador Martínez Baracs destacó que fray Pedro de Gante —uno de los tres primeros misioneros que llegó a la Nueva España—, al ver que las tierras conquistadas eran una “babel de idiomas”, estableció que ellos mismos aprenderían las lenguas indígenas para emprender la cristianización; por ello comenzaron con la lingua franca: el náhuatl o mexicano, que se hablaba en gran parte de Mesoamérica.

Los misioneros aprendieron las lenguas trabajando con los hijos de los nobles indígenas, a quienes les enseñaban español e incluso latín, y posteriormente los frailes se volvieron alumnos de los jóvenes, quienes los acercaron a las lenguas originarias. Así elaboraron, con la ayuda de sus colaboradores oriundos, primero en forma manuscrita y después en libros impresos, muchos vocabularios, gramáticas y obras de evangelización.

Para los glosarios los misioneros se basaron en el Vocabulario español-latín, de Antonio Nebrija; la Gramática castellana, también de Nebrija, les dio el impulso de que es válido hacer el arte de hablar y escribir, no sólo de lenguas sacras como el latín, el griego o el hebreo, sino de lenguas “vulgares” como el español, el francés o el italiano, el náhuatl, el maya o el quechua.

La alfabetización de las lenguas dio inicio en el siglo XVI, época en que se generaron obras históricas, además de numerosos documentos oficiales, actas de cabildo, cartas de compra-venta y documentos políticos.

“Mucho se ha dicho que la lengua española fue impuesta a los nativos en México, y eso no es cierto, A los conquistadores no les interesaba que los indios abandonaran sus lenguas, tal vez sólo la elite indígena, y si ahora se habla español en México es por razones históricas, políticas y comerciales, pero no por imposición”, puntualizó el experto.

Para el investigador, adscrito a la Dirección de Estudios Históricos, uno de los grandes aportes a la ciencia universal es el conocimiento de las lenguas y la creación de gramáticas, además del conocimiento histórico y etnográfico que aportó fray Bernardino de Sahagún. “Fue un trabajo enciclopédico sobre el México indígena y su antropología histórica, aunque también los nativos escribieron sobre sus propias memorias”, resaltó.

Martínez Baracs añadió que el primer vocabulario castellano-lengua indígena (náhuatl) lo publicó fray Alfonso de Molina en 1555. La primera gramática de una lengua indígena (purépecha) la editó fray Maturino Gilberti en 1558.

Por su parte, Salvador Rueda, también coordinador de la publicación, destacó que el libro busca mostrar esa otra Conquista, que fue un proyecto intelectual muy importante. Además, dijo, la idea del libro es darle un sentido historiográfico y no propiamente lingüístico al proyecto de alfabetización de las lenguas que llevó a crear un imperio a través de la palabra a lo largo de tres siglos.

Resaltó que cuando llegaron los conquistadores existían 950 lenguas (15 por ciento de las que había en el planeta). “Era una babel, y muchas de ellas ni siquiera estaban emparentadas entre sí, pero a partir del arte (gramática) de Nebrija se desentrañó el significado y sobre todo la estructura de las lenguas amerindias.

El director del Museo Nacional de Historia, Castillo de Chapultepec, abundó que el libro recupera las voces de culturas muertas, pero también de culturas vivas que han evolucionado como el náhuatl y el maya yucateco.

Explicó que es un libro para quienes se quieren acercar a la riqueza de los vocabularios, no a la lingüística, sino a la manera de ver cómo se relacionaron los frailes del siglo XVI a principios del XIX con las lenguas que les eran ajenas y a la manera en que se construyó un imperio no necesariamente con las armas.

El volumen De la A a la Z. el conocimiento de las lenguas en México, obra editada por el INAH, será presentada en la Feria Internacional del Libro de Antropología e Historia este 30 de septiembre, a las 18 horas, en la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia.

 

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