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El Barrio de Jalatlaco, vestigio de costumbres ancestrales

Publicado por shinji_nerv el Jueves, 14 enero 2016
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Cristal R. Lares V., Brenda Navarro B., Alejandra Ramírez G. y Aimee López S.*

 

Oaxaca.- Historiadores, arquitectos, cronistas y vecinos del Barrio de Jalatlaco, consideran que este barrio, fundado hacia 1524, es el último paraje citadino que se niega a perder sus tradiciones, frente a la adopción generalizada de costumbres ajenas a la cultura oaxaqueña.

 

Pese al escaso financiamiento gubernamental para la preservación de sus actividades culturales, y a la transformación de los valores propios, como la solidaridad y la comunalidad, algunos de los habitantes más antiguos de este barrio se congregan en cada festividad y con sus propios recursos tratan de preservar el legado de sus ancestros.

 

panteonsanmihguel7Una de ellas, quizá la más significativa, es la celebración de los Santos Difuntos, que se realizan en el mes de noviembre. En esos días Jalatlaco recibe a cientos de peregrinos que visitan el panteón San Miguel, mejor conocido como Panteón General, en el centro de la capital del estado.

 

Este panteón, a decir de Jorge Machorro, director de Cultura y Espectáculos del Ayuntamiento de Oaxaca, es considerado como uno de los más antiguos de la entidad. Señala que, en noviembre, el barrio goza de una de las más ricas costumbres, pues el colorido que predomina dentro del camposanto con flores de la época, como cempasúchil, mano de león y cresta de gallo, mantiene alegre el paso hacia el más allá, según cuentan los antecesores, y que le dan vida a esta tradición.

 

El funcionario municipal narra que, desde temprana hora, en los llamados días de Muertos, cientos de turistas, visitantes y familiares acuden para visitar las tumbas y observar los tapetes de flores y arena, mientras escuchan a la banda interpretar el “Dios nunca muere”, la “Sandunga” y el danzón “Nereidas”, que ameniza la algarabía del evento, organizado por el gobierno municipal en coordinación con el gobierno del estado.

 

Para Machorro, uno de los principales atractivos en esa fecha es el recorrido a en las tumbas de veinte célebres oaxaqueños, entre ellos Macedonio Alcalá, autor del “Dios Nunca Muere”, considerado como un himno para los habitantes de esta ciudad.

 

Asegura que el colorido que se genera en los alrededores de este panteón no tiene comparación con otros, ya que en él se puede disfrutar de un espectáculo cultural que desarrollan cada año vecinos y autoridades.

 

Además, el funcionario municipal destaca la oferta de platillos y antojitos regionales que acompaña a esta tradición, que da identidad a nuestra ciudad. En esto coincide Alfredo Ramírez García, uno de los principales organizadores de estas festividades en el Barrio de Jalatlaco y de su tradicional comparsa, quien afirma que a los rituales centrales de esta celebración se suma la gastronomía oaxaqueña, representada por los tamales, tortillas, atole, dulce de calabaza, tejocotes en conserva, mole, así como el famoso pan de yema y el tradicional chocolate.

 

Machorro advierte que la influencia de costumbres ajenas, como el Halloween, ha provocado una confusión entre las nuevas generaciones, dado que el sentido y objetivo de dicho evento es totalmente diferente a la de rendir culto a los Fieles Difuntos. Claro está, dice, que hoy en día debemos rescatar nuestras costumbres y tradiciones y preservarlas de esas influencias.

 

Una alerta similar, hace el historiador Miguel Ángel Marquéz Altamirano, para quien “es importante preservar nuestra identidad cultural y fomentar las tradiciones en los pequeños para que se enorgullezcan de ellas y así evitar que otros festejos como el Halloween se implanten entre la infancia oaxaqueña”.

Los muertos en el Panteón de San Miguel

Dagoberto Hernández Cruz, director del panteón San Miguel, describe a este lugar como “un hotel muy especial en el que nadie quiere hospedarse y, cuando lo hacen, lo hacen de manera involuntaria”.

 

Barrio de Jalatlaco, vestigio de costumbres ancestrales

Sin embargo, éste es uno de los panteones más antiguos en el estado y, de acuerdo con Hernández Cruz, cuenta con el personal necesario para ofrecer los servicios correspondientes durante cualquier época del año. Informa que para conmemorar la festividad del Día de Muertos, el camposanto cuenta con cuadrillas especiales que se encargan de brindar la atención necesaria a todos los visitantes.

 

panteonsanmiguelEn torno a esta festividad, Miguel Ángel Marquéz Altamirano, quien ha colaborado como historiador para la Secretaría de Turismo del estado de Oaxaca, expresa que estas fiestas ‒que se hacen en honor a las almas que regresan del más allá y vagan unos cuantos días por el mundo, visitando a su familia, amigos y casa‒ forman parte de la cultura, tradiciones, costumbres e idiosincrasia del pueblo oaxaqueño, que acude a los panteones para recordar a sus seres queridos que se adelantaron en el camino.

 

En el esfuerzo de preservar las tradiciones, afirmar la identidad, enriquecer la vida cultural, activar la economía local y darle más realce a las Festividades de Día de Muertos, tiene especial relevancia la vitalidad que le otorgan a este barrio los habitantes de la capital del estado y turistas que la visitan.

 

Vecinos de este barrio explican que el uno de noviembre es día de “llevar los muertos, donde la costumbre consiste en obsequiar a parientes y amistades de la familia una dotada muestra de las viandas que integran la ofrenda de muertos; esta entrega se hace casa por casa.

 

Como organizadores de la fiesta, desde 1996 los habitantes de Jalatlaco pusieron en marcha el concurso de altares y tapetes en el que participan desde familiares de los difuntos hasta estudiantes universitarios, quienes cubren la calle principal del centro histórico con recreaciones de este antiguo arte sacramental.

 

Una de las actividades que más llama la atención de propios y extraños es la exposición de tapetes de arena y la recreación de un entierro prehispánico, además de la elaboración del tradicional Altar deMuertos de algunos pueblos indígenas, y de la iluminación con veladoras de dos mil 400 nichos, así como degustación de chocolate y pan.

 

Para completar estos festejos, a lo largo de más de 40 años de realizar la actividad de manera ininterrumpida, habitantes del barrio de Jalatlaco celebran su tradicional comparsa del Día de Muertos los días 1 y 2 de noviembre.

 

Ramírez García destaca que en el mes de octubre, en ese mismo, lugar se organiza una comparsa infantil en la que se reúnen familiares y amigos del barrio, donde participan aproximadamente 100 niños y niñas. Recuerda que anteriormente, los habitantes denominaban esta actividad como “Mata-Chincles”.

 

En esos días también se celebra la octava, que es la comparsa de las mujeres, quienes festejan y llevan en alto el nombre de su barrio, recorriendo las principales calles del barrio.
Entre los fundadores de la comparsa se encuentran los señores Fidel Ramírez Corona, Luis Navarro y Abraham Jiménez. Luis Navarro quedó al frente de la misma durante varios años. Desde hace más de 20, Alfredo Ramírez García se encarga de la organización y realización de la popular comparsa. Asegura que ahora que se han integrado otros miembros de su familia, la tradición va a continuar.

 

Los lugareños tratan de que su cultura no se mezcle con modas ajenas. Una forma de hacerlo es pedir a los participantes de la comparsa que asistan con trajes o disfraces tradicionales de Oaxaca y no con disfraces de super héroes o de personajes de películas de Hollywood.

 

Alfredo Ramírez recuerda que anteriormente los disfraces eran hechos de manera artesanal, y aunque ahora ya son más elaborados, se cuida esa línea propia que caracteriza a Jalatlaco.

 

La fiesta de los Fieles Difuntos es un ejemplo de los esfuerzos sociales por mantener algunas de las costumbres más significativas de la cultura oaxaqueña, aún en medio de nuevas tendencias que amenazan con transformarlas ya no en algo propio, sino en una mezcla propiciada por la incesante acción mercantil e ideológica de tendencias ajenas, muchas de las cuales carecen de contenido.

 

El futuro de estas tradiciones depende de la persistencia de quienes valoran sus referencias culturales y de la capacidad de encantamiento de quienes aún puedan conocerlas.

 

* Estudiantes del quinto semestre de la Licenciatura en Comunicación de la Universidad Mesoamericana.

El Barrio de Jalatlaco, vestigio de cultura ancestral

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