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Vicente Quirarte ingresa a El Colegio Nacional

Publicado por shinji_nerv el Viernes, 4 marzo 2016
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Ciudad de México.-. Ser parte de El Colegio Nacional no significa el fin de un camino, sino apenas su principio. Su precepto: “Fortalecer la conciencia de la nación”, mantiene ardiente la llama de un país. El pensamiento crítico es incómodo para el gran hermano. A lo largo de la historia de esta institución y en su divisa Libertad por el saber, se demuestra el poder del discurso de las letras sobre el discurso de las armas.

vicentequirarteAsí lo expresó Vicente Quirarte al dar lectura a su texto titulado El laurel invisible, como carta de ingreso a El Colegio Nacional.

En ceremonia solemne, el científico Manuel Peimbert Sierra dio la bienvenida al nuevo miembro y destacó la labor de Vicente Quirarte como poeta, cronista, dramaturgo, académico, docente e investigador, mientras que el arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma dio respuesta a su discurso de ingreso centrándose en la importancia de su obra y sus reconocimientos.

Vicente Quirarte celebró el honor de estar en el sitio ocupado por Rubén Bonifaz Nuño y José Emilio Pacheco, de quienes dijo, templaron las palabras en la hoguera del rigor y la belleza.

“Rubén y José Emilio honran al país que los vio nacer, por ello solicito la venia de El Colegio Nacional para desarrollar cursos que analicen los trabajos y los días de ambos autores. Igualmente para dedicar otra parte de mis tareas a nuestra renaciente Ciudad de México, la ciudad que lleva en su nombre las seis letras no repetidas y siempre pronunciables del país que somos; la ciudad como máquina del tiempo donde pueden examinarse los caminos paralelos y divergentes de la historia y la literatura”.

Vicente Quirarte dedicó en su discurso una buena parte a los autores que consuman la epifanía y consagran su energía a perpetuar la iluminación del instante o a levantar edificios verbales inmunes al paso de los años.

Entre ellos, dijo, se encuentra Carlos Fuentes al celebrar en varias de sus páginas la diaria ceremonia del amanecer en la infame y milagrosa región más transparente; Fernando del Paso al dar testimonio de la polifonía urbana; Gonzalo Celorio y su afortunada metáfora titulada Ciudad de papel; Vicente Leñero al observar la luz que se apaga tras la jornada laboral de su vecino o la ventana iluminada de sor Juana Inés de la Cruz en el convento de San Jerónimo.

El nuevo miembro de El Colegio Nacional recordó con nostalgia su juventud en el último año de preparatoria en el mismo espacio donde llegaba a escuchar las lecciones impartidas por Octavio Paz.

“Nadie tan solo como el joven, nadie tan acompañado, aunque lo pueblen ausencias y fantasmas. Fue la época en que Octavio Paz escribió el Nocturno de San Ildefonso, hecho suyo por todo el que tuvo su segundo y verdadero nacimiento entre los arcos de piedra del antiguo colegio.

Finalmente, Vicente Quirarte recordó la canción de John Lennon y McCartney titulada This boy, la cual alude a la dualidad del que ama y de quien espera ser amado, y que es también la del adulto que se busca en la incondicional entrega de ese joven, sediento de todo y nunca saciado.

“De modo natural envejecemos y el mundo es cada día más joven que nosotros. Pero podemos combatir y vencer la soledad o aprender a vivir en ella, con su hermano el silencio. El secreto no es ser joven, sino mantener la juventud, la inconformidad ante la idea que no prospera, la frase mal articulada y el proyecto superior al pensamiento”.

En su contestación, Eduardo Matos Moctezuma recordó la trayectoria poética de Vicente Quirarte, también como cronista, como autor de literatura fantástica y dramaturgo, su labor como docente y los muchos reconocimientos que ha recibido por su obra, considerada por muchos como una de las más bellas presencias literarias en nuestro actual paradigma cultural.

Dijo que amante de la Ciudad de México, Vicente Quirarte la recorre constantemente para darnos cuenta de sus rincones, sobre todo del Centro Histórico, donde el pasado se convierte en la inspiración para crear obra de “organismos vivos”, que dan fe de su presencia, lo mismo en lo fantástico, lo poético, que en la dramaturgia.

“Ingresa Vicente Quirarte a El Colegio Nacional por la calle de Donceles, la calle de los jóvenes. Hay quienes siempre buscan el elixir de la eterna juventud, sin embargo, Vicente Quirarte nos recuerda a esos muchos autores que permanecieron jóvenes a través de su obra y que con cada texto, con cada nueva obra, hacen homenaje a esa frase que dice: La poesía es infancia recuperada”, concluyó.

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