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Miles Davis a distancia de su aniversario

Publicado por Naked snake el Jueves, 26 mayo 2016
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Oaxaca.-“El ayer está muerto” o “La vida debe vivirse hacia delante, pero solo puede entenderse hacia atrás” son dos frases clave que delatan la compleja personalidad de Miles Davis y muestran los caminos que siguió su música. De hecho, su aversión a repetir lo ya hecho fue uno de los factores que le convirtieron en protagonista e impulsor del panorama jazzístico durante casi cinco décadas.
Su talento creativo es, hasta cierto punto, comprensible al revisar su convulsa vida; y ésa vida atormentada ayuda a explicar los vaivenes de su evolución artística y sustenta los argumentos didácticas de sus técnicas musicales.

MilesDavisMiles Davis era un tipo contradictorio, irascible pero entrañable. Miles era irritable y, en muchas ocasiones, irritante. Paradójicamente, la contención y el silencio fueron los vectores que delimitaron muchos de los pasajes de mayor intensidad emocional de su obra jazzística.

Miles Dewey Davis III nace en Alton, Illinois. E.U.A., el 26 de Mayo de 1926 en el seno de una familia con una próspera situación económica (su padre era dentista con una abundante clientela); además, la familia Davis era aficionada a la música: su padre intentó ser músico y estimuló a a su hijo a retomar la senda que el abuelo de Miles III no le permitió; Cleota Mae,su madre, era una gran admiradora de los pianistas Duke Ellington y Art Tatum, además de ser violinista; y su hermana mayor, Dorothy, tocaba el piano.

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Los Davis, de izq. a der. Miles Davis, Dorothy Mae, Vernon y Cleota Mae

Cuando Miles ya tenía los dos años de edad, su familia se traslada a East Saint Louis; y en aquellos días Saint Louis era paso de buques que llevaban a orquestas, casi siempre comandadas por trompetistas.
A los 13 años recibe Miles en su cumpleaños una trompeta y empezó imitando a los trompetistas de admiraba, como Harry James.

Su educación empezará con el trompetista Elwood Buchanan, con quien en su estancia en el instituto participa en su Gran Orquesta, así como en distintas jam-sessions.
En ésa época conoce al trompetista Clark Terry y a los saxofonistas Sonny Stitt e Illinois Jacquet que le proponen unirse a ellos para trabajar en distintos proyectos, pero la presión ejercida por su madre le obliga a terminar con sus estudios en el instituto.

En aquellos años, el flacucho Miles Davis era muy tímido y tenía una obsesión por extender el vibrato de la trompeta. Clark Terry recuerda que aquel Davis sólo miraba al suelo, como mirando sus zapatos, nunca a los ojos y era tan delgado, que se se burlaban de él diciendo que si el profesor de la clase pasaba lista y lo veía de lado, creía que estaba ausente.

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Miles en su adolescencia.

Entre los años 1941-1943 ingresa en una orquesta local, los “Blue Devils” de Eddie Randall a la vez que perfecciona su estilo junto a Clark Terry.

Miles fue, rápidamente, perdiendo la timidez a medida que su talento para interpretar la trompeta lo hacía sobresalir de las orquestas escolares y pronto de buscó una novia en la escuela.

Atendiendo a un rumor de que Irene Cawthon le gustaban los chocolates, Miles gastó todos ahorros en comprarle una enorme caja de chocolates caros y deliciosos. Pronto fueron novios y, precozmente, el flacucho Davis embarazó a Irene.
La primogénita, Cheryl, nació cuando Irene tenía 17 años y Miles apenas y había cumplido 19; y los padres de Irene lo obligaron a mantenerla.

En 1944 es uno de los “Six Brown Cats” de Adam Lambert y participa en una gira del grupo. Regresó a East St. Louis, en dónde tocó en la orquesta de Billy Eckstine y es ahí en donde conoció a dos innovadores virtuosos que, con el tiempo, formaría al trío fundador del estilo jazzístico denominado Be-bop: el trompetisa Dizzy Gillespie y el saxofonista Charlie “Bird” Parker.

Años después, al tocar exclusivamente con “Bird” en New York, Miles desarrolla una obsesión de cambiar al jazz, dejando una profunda huella presencial en la Historia de la Música.

En 1945, ya con el permiso de su padre, deja Saint Louis y a su mujer Irene, con quien legalmente no se casa, para asistir a la entonces prestigiada Juilliard School of Music y se muda a New York, no muy lejos de la Calle 52.
Su padre creía que Miles estudiaba música clásica, pero en realidad iba escuchar y a imitar a Charlie “Bird” Parker en el famoso bar llamado Birdland.

Pocos meses después, Irene y su hija alcanzaron a Miles en su estancia neoyorquina y, a regañadientes, Davis sobrevivía entre las mentiras escolares con su padre, la renta y las obligaciones familiares.

Los objetivos musicales entre Dizzy Gillespie y Charlie “Bird” Parker fueron separándose y llegó un momento en el que no siempre actuaban juntos en la misma noche.
Fue en una de ésas ausencias en la que Miles ofeció sus servicios a “Bird” para sustituir a Dizzy. No teniendo más opción, Parker se arriesgó con el joven audaz y quedó maravillado de su habilidad de improvisación.

El 06 de Mayo de 1945 Miles debuta discográficamente con el sexteto del clarinetista y saxofonista tenor Herbie Field en una formación que integraba a Arnette Cobb, Lionel Hampton, Al Casey, Slam Stewart y Fred Radcliff con 4 temas para Savoy.
En esa época toca con Coleman Hawkins, Benny Carter, Eddie Davis, vuelve a encontrarse con Charlie Parker, quien le presenta a Thelonious Monk y, al ver el poder creativo de Monk, Miles le aconseja estudie piano, pronto Monk será el cuarto pilar pionero del estilo Be-Bop y un revolucionario del piano.

El 26 de Noviembre de 1945 Miles graba, finalmente, con Charlie Parker, un deseo ferviente hecho realidad con quien trabajará regularmente entre 1946-1948 y en el que, gradualmente, la desilusión de ver la existencia autodestructiva de “Bird” por el alcohol y la heroína, hará que Miles realice su propio camino musical.

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Miles Davis con Charlie Parker

A continuación actúa al frente de distintos grupos, entre ellos un noneto con el que entre 1949 y 1950 grabará el seminal “Birth of the Cool”, un disco totalmente incomprendido por la diquera y prefirió archivarlo, para editarlo unos años después, cuando Miles ya empezaba a ser valorado en los E.U.A.
En éste disco, sumamente revolucionario para el jazz en las estructuras de la reintepretación de la improvisación, marcará un breve pero irrepetible ciclo musical entre dos hombres culturalmente diferentes, pero musicalmente complementarios: MilesDavis y Gil Evans.

Sin embargo, pese a que en ésta innovadora grabación Miles logra sacudirse del estilo de Charlie “Bird” Parker y crea un estilo musical propio, el álbum apenas y llama la atención en el mercado, por lo que su edición se suspende y casi nadie en la Unión Americana supo de éste inigualable álbum: sería fuera de los E.U.A. en donde se reconocería la revolución musical de Miles.

Al inicio, la innovación musical que Miles Davis, Dizzy Gillespie y Charlie “Bird” Parker fue demasiado revolucionaria para los oyentes y Miles, a diferencia de sus colegas, no flexibilizó en manera alguna su estilo jazzístico para entrar de lleno al mercado comercial.
Las propuestas musicales iniciales de Davis no fueron entendidas en su país natal y, además, la audiencia las señalaban de ser excesivamente improvisadas y, por momentos, hasta sombrías.

Harto de no encontrar audiencia que le motive a desarrollar su estilo, pronto se entera que su primeras grabaciones se han vuelto de culto en la capital parisina y luego es invitado a los festivales de jazz europeos como exponente de la vanguardia jazzística, algo que en su país apenas y es mencionado por algún especialista ya sea en la prensa o en la radio.

Miles Davis viaja en 1949 a París, Francia, para actúar en quinteto con Tadd Dameron y Kenny Clarke en el Festival Internacional de Jazz.

Miles Davis

Éste viaje le cambiaría la vida sentimental para siempre a Davis, pues en aquellos años, la gente que no era de origen racial caucásico era tratado como ciudadano de segunda clase en los E.U.A., y la gente de piel negra era, particularmente, discriminada con mucha crueldad.

Davis, ignorante de como era Europa, no sólo quedó impresionado por el grado de civilización citadina y social, sino que le impresionó la capacidad de escuchar, sin prejuicios, la música, y en particular, el jazz.

Para Miles, la gente de piel blanca tenía el poder social, pero eran unos salvajes incultos, especialmente en la apreciación musical del jazz; pero su estancia parisina le cambió la percepción de su mundo conformado a golpes de la vida consecuentes de la discrimación racial de su país natal.

Miles, sin saber ninguna palabra de francés, fue llamado a infinidad de festivales a los cuales era ovacionado como un Dios del Jazz y, algunos años después, fue invitado a musicalizar diversas películas francesas, demostrando todo su poder musical de creativa improvisación, creando una partitura al vuelo conforme le mostraban la edición fílmica del director (como el caso de “Ascenseur Pour l’Échafaud”, 1957), un suceso de composición muy pocas veces visto en la historia musical.

Fue en París donde conoció el amor de su vida, una bella y civilizada mujer caucásica llamada Juliette Gréco: fue un amor a primera vista.

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Juliette Gréco & Miles Davis

Ella no sabía hablar inglés y Miles no sabía hablar francés, pero ello no fue un impedimento para expresar sus sentimientos: el contacto de manos, roces en el cuerpo y la música fueron su puente erótico de comunicación.

Miles era siempre asediado por numerosos periodistas que le preguntaban sobre el jazz y sus composiciones, simplemente Miles se sentía libre y tocó dando todo lo que tenía en todo escenario francés al que era invitado.
Juliette Gréco & Miles Davis

El amasiato con Juliette finalmente terminó y Davis regresó a New York sumido entre la melancolía y la ensoñación de haber conocido un mundo totalmente diferente al suyo; pero ése regreso fue un cruel aterrizaje a la realidad social de su tiempo: No aceptando un malentendido con un policía en el aeropuerto neoyorkino, el custodio le propinó una durísima y humillante paliza a Davis. Es ahí cuando Miles se dió cuenta que no era nadie en su país, y no lo era sólo por el hecho de tener piel negra.

El traumático regreso a casa lo hizo aficionado al box, tomó una actitud muy ruda y fanfarrona con todo mundo, sin importar su color de piel. Sin embargo, entre el box, el estudio profundo de su música, la angustia de mantener a Irene y a Gregory, su hijo, y el sofocante ambiente de racismo social lo llevaron a una pesada rutina diaria que, para aguantar larguísimas jornadas nocturnas de interpretación del jazz por ganarse sólo un pequeño puñado de dólares, terminaron por deprimirlo continuamente.

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Pronto, Miles recurrió al peligroso consumo de la heroína como una falsa evasión motivacional para continuar adelante. Enmedio de la debacle emocional, Irene y Miles conciben al segundo varón, Miles Davis IV, pero, en vez de centrar al ofuscado trompetista, se vuelve en un heroinómano muy violento.
Irene y sus tres hijos abandonan a su suerte a Miles, y lo abandona no tanto por sus constantes infidelidades maritales, sino por la agresividad ejercida por Davis duranrte el estupor consecuente de la dosis.

Ésta droga que ya la había conocido mientras colaboró con Charlie “Bird” Parker, pero Davis hizo un verdadero esfuezo sobrehumano para superar su depresión y reencontrar su creatividad artística.

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Miles en su época de descontrol

Su reencuentro con el jazz lo llevaría a conocer con otro gran saxofonista admirador de “Bird” Parker, John Coltrane, y ambos empezaría a formar un quinteto insuperable en la historia del jazz.

Mientras Davis sobrevive solitario en New York, el joven productor independiente, Bob Weintock, crea el sello jazzístico Prestige Records y contrata al ofuscado trompetista, dándole carta abierta para experimentar su música con los músicos que quisiera.

Actuando con diferentes formaciones, Miles Davis graba con los mejores músicos de ésos días -Sonny Rollins, Sarah Vaughan, Jackie McLean, Horace Silver, Charles Mingus, Thelonious Monk, Milt Jackson, entre otros- y, si bien no era el jazzista más redituable de la Prestige Records, si fue él quien le dió fama y una gran reputación, y por primera vez, sus discos ya empezaban a escucharse asiduamente en la radio y las rockolas neoyorquinas.

Pronto logra formar un quinteto con el virtuoso saxofonista John Coltrane, Red Garland, Paul Chambers y Philly Joe Jones (1955-1956), pero el quinteto no despuntará exitosamente hasta que el extraordinario arreglista canadiense Gil Evans es llamado nuevamente por Davis.

Pero el éxito inicial de Miles terminó abruptamente cuando, en una reincidencia al consumo de heroína y su desconocimiento tácito a las obligaciones conyugales con Irene y su tres hijos, terminaron por enviarlo varios meses en la prisión de la Isla Rykers.

La demanda judicial corrió por cuenta propia de Irene, pues estalló furibunda al saber que las ganancias monetarias de su exitosa estancia en la Prestige Records las gastaba en burdeles a quienes les daba su salario para que le bailaran desnudas, mientras Irene trabajaba en condiciones paupérrimas para solventar los gastos del hogar y pagar la renta.

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La dura vida carcelaria lo hizo apreciar la vida de manera diferente y a buscar la manera definitiva de alejarse de la adicción a la heroína. En 1953, desempleado, demandado y con el orgullo herido, decidió rehacer su vida y regresó a la casa de su padre.
A la brava, padre e hijo concertaron que el progenitor encerrara a Davis en su cuarto, amarrádolo en la cama, evitando recibir cualquier ayuda ante las alucinaciones y escalofríos presentes durante el proceso de desintoxicación.
Apenas y sobrevivió a la desintoxicación y su padre siempre estuvo orgulloso de la valiente decisión tomada por su desobediente hijo, pues ahora Miles Davis III si tenía firme las riendas de su vida.

En 1955, sin estar completamente rehabilitado, Miles Davis acepta la oferta del productor de la Columbia Recordos, George Avakian, y la transferencia entre la Prestige y la Columbia fue casi inmediata.

Luego se enteraría Davis que la Columbia lo contrató no tanto por sus revolucionarios trabajo iniciales, cuyo prestigio cayó por los suelos por su drogadicción, sino porque el mismo Gil Evans, la carta fuerte de la Columbia Records, exigió la presencia de Davis para los nuevos proyectos musicales de la compañía.

Miles Davis
Miles Davis & Gil Evans

Habiendo logrado controlar su adicción a la heroína, Miles Davis supera el odio racial de su país y entiende que no toda la gente caucásica es tan violentamente prejuiciosa y reconoce en el canadiense Gil Evans, su extraordinario talento como arreglista para sus innovadoras interpretaciones jazzísticas.

Nuevamente, Gil Evans, ya con más experiencia y en completa comprensión de las ideas musicales de Davis, recrea a las composiciones Miles de un ambiente seductoramente sombrío, una media luz sonora que invita a la meditación y que obliga a proponer, sutilmente, la satisfacción de un deseo indecoroso.

El segundo LP de Davis para la Columbia, ‘Round Midnight (grabado entre el 27 de Octubre 1955 y el 05 de Junio de 1956), se volvió en una de los más grandes y revolucionarias grabaciones del jazz, además de darle un gran prestigio a Davis en su país.

Oficialmente en el mercado, ésta es la primera colaboración excelsa entre Gil Evans y Miles Davis, aunque ya antes habían colaborado juntos, sin tener todavía muy claro a dónde querían ir en aquel primer encuentro.

El periodo de 1956 a 1959 sería el que identificaría a Miles Davis como el gran revolucionario del jazz y lo logra gracias a la colaboración de Gil Evans, quien entendió y respetó al máximo las ideas novedosas de Davis. Ésa comunión musical se plasmó en los extraordinarios arreglos en discos históricos como “Miles Ahead” (1957) o “Sketches of Spain” (1959).

El encuentro con Evans nuevamente le cambiaría la vida a Davis, pues hasta entonces no creía que los caucásicos podían ser excelentes músicos, hasta que conoció a Evans, a quien lo consideró el mejor arreglista del jazz de todos los tiempos.

A finales de 1957, Miles Davis regresa furtivamente a París para grabar con Barney Wilen, René Urtreger, Pierre Michelot y Kenny Clarke la música de la película “Ascenseur pour l’echafaud” (Ascensor a la Horca).

La grabación se realizó la madrugada del 04 de Diciembre, en unas pocas horas, y sin idea alguna para partir. No había progresiones de acordes escritas ni melodía preconcebida alguna; tan sólo Malle, los músicos y las escenas de la película como referencia

Los temas que conforman la banda sonora surgieron como pequeñas piezas, como partes de temas, como bocetos. Davissugeriría uno o dos acordes, el grupo ofrecería un robusto soporte rítmico (rayando en algunos casos en la monotonía) y él improvisaría sobre la diminuta estructura armónica, intentando dejarse llevar por las escenas del largometraje.

Éste efíimero regreso a París le dejó a Davis una enseñanza profesional valiosíma que luego impactaría en su desarrollo y creatividad musical, concluyendo que:

Era posible crear material de calidad sin apenas preparación previa.

No sólo se podía improvisar sin necesidad de una armonía variada, sino que el hecho de tocar sobre un solo acorde obligaba al intérprete a ser mucho más melódico y profundo, excluyendo todo tipo de trucos de improvisación derivados de la variedad cordal subyacente; y todo ello ofrecía una cantidad ilimitada de posibilidades.

En base a ésta segunda conclusión, Miles descubrió una alternativa musical a los estilos be-bop que inicialmente creó junto con Charlie Parker en sus inicios profesionales como en el estilo cool con el cual se identificaba su peculiar sonoridad de aquellos momentos.

De alguna manera, la semilla de la fusionar estilos musicales quedó sembrada en éste ejercicio profesional de improvisación y técnicas musicales parisinas.

A su regreso a la ciudad neoyorquina, Miles era ya una celebridad respetada y fue cuando empiezan a invitarlo a eventos sociales y artísticos diversos. En uno de ésas reuniones sociales conoce a una bella bailarina profesional afroamericana, Frances Taylor y, en cuanto Frances supo que Miles fue el compositor del filme “Ascenseur pour l’echafaud”, las sonrisas prodigadas por la bailarina a Davis flecharon de inmediato al voluble trompetista.

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Frances Taylor & Miles Davis

La bella bailarina tenía un futuro muy prometedor y en ésos días ensayaba para el montaje del revolucionario musical de Leonard Bernstein y Jerome Robbins, West Side Story, y poco sabía de jazz, más bien sabía de música clásica.

Miles Davis sabía seducir a las mujeres con su actitud fanfarrona mezclada con gestos muy gentiles que iban de llevarla de viaje inesperadamente a lugares que sabía que a ella le gustaban hasta comprarle costosas joyas.
Pronto, Frances se enamoró perdidamente de Miles y accedió a todas las peticiones del trompetista. Frances recuerda que aprovechaba todo momento de receso durante sus ensayos danzísticos para ir al departamento de Davis en New York y hacían el amor intensamente; luego le propuso matrimonio, pero la condicionó a que dejara toda profesión para dedicarse a ser su esposa.
Miles Davis era, en realidad, un machista muy celoso y sabía de la holgada vida sexual de los bailarines; además, Davis ejercía un celo profesional intenso: en su vida la única persona que debía destacar era Miles Davis y nadie más.

En 1958, Miles Davis está un nivel de creatividad extremo y, musicalmente hablando, se ubica en una encrucijada artísitica: continuar con la fórmula ganadora dependiendo de los arreglos de Gil Evans o arriesgarse a crear un nuevo estilo partiendo de nebulosos acordes como lo aprendido en su última visita parisina.

La decisión de Davis es, en término karmáticos, sumamente sabia, además de histórica.

Miles termina su relación musical con Evans amablemente y de la mejor forma: graba dos álbums más que, al cabo del tiempo, son el reflejo musical excelso de una relación musical profesional ejemplar y única.

La grabación de las principales arias de la única ópera de George Gershwin, “Porgy & Bess” (1958) no sólo demostró las raíces jazzísticas con la cual se originó la solitaria ópera gershwiniana, sino que comprobó la enorme capacidad musical de Gil Evans en realizar arreglos y la versatilidad virtuosa de Miles para sustituir las voces sopranos y tenores de las obra original en el seductor aliento sonoro de la trompeta.

La última colaboración entre Gil Evans y Miles Davis fue el extraordinario álbum “Sketches of Spain” (1960). El álbum empezó a grabarse el 15 de Noviembre de 1959 y terminó de editarse hasta el 10 de Marzo de 1960 y es el primer ensayo de fusionar estilos musicales totalmente diferentes: la esencia flamenca y el jazz cool tan característico de Davis.

Desde mediados de 1958, Miles Davis buscaba una expresión musical totalmente íntima, quiso encontrarse espiritualmente en su propia percepción musical y formó un sexteto de músicos virtuosos, algunos de ellos formarían extraordinarios solistas musicales; el sexteto de Davis se conformó, en general, con la inclusión de dos saxofones –Julian “Cannonball” Adderley y John Coltrane-, el pianista Red Garland –que será sustituido sucesivamente por Bill Evans y, finalmente, por Wynton Kelly-, Paul Chambers y el batería Philly Joe Jones – sustituido posteriormente por Jimmy Cobb-, con quienes graba, entre otros, “Milestones” y “Kind Of Blue”, éste último considerado como unos de los mejores álbums de jazz de todos los tiempos.

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El “Kind Of Blue” se editó en 1959 y la grabación tuvo lugar en el 30th Street Studio de la Columbia Records en la ciudad de New York, E.U.A., en apenas diez horas repartidas en dos días: el 02 de Marzo y el 22 de Abril de 1959.

Quienes acompañaron Davis en ésta magnífica grabación fueron el legendario saxofonista John Coltrane y el contrabajista Paul Chambers, el equipo se completó con Julian “Cannonball” Adderley en el saxofón alto, Jimmy Cobb a la batería y Bill Evans al piano.
La Columbia Records lo lanzó al mercado el 17 de Agosto de 1959 en formato mono y estéreo.

En “Kind Of Blue” (1959), Miles Davis expresó al máximo su estilo cool proveniente del be-bop de su orígenes y, además de ser un encuentro musical íntimo de Miles consigo mismo, el álbum fue un parteaguas musical en el jazz y es una obra que, pocos años después, influyó en la forma de interpretar el blues y el rock.

Richard Wright, tecladista del Pink Floyd, empezó su afición a la música al escuchar el “Kind Of Blue” de Davis y algunos acordes finales de éste gran álbum inspiraron a Rick en la interpretación de “The Great Gig in the Sky”, una de las canciones del celebérrimo “The Dark Side of the Moon” (1973). Casos similares como el de Wright pasaron por diversos músicos del rock de los ’60s y ’70s.

El gran atino de Miles Davis fue no repetirse a sí mismo, al grado que, pese a que 1960 ya tenía un repertorio grandielocuente, en sus presentaciones en los bares neoyorquinos no interpretó sus “hits” de álbums anteriores, por el contrario, aprovechaba la presencia de la audiencia para experimentar con nuevos estilos y sonidos.

Sabiendo Miles que su Kind Of Blue era insuperable, decidió expresar variantes de su estilo cool y ahora sus LP’s contenían composiciones de larga duración en donde el virtuosismo de los integrantes era llevado a extremos sonoros llenos de sutilezas sonoras, como el álbum “Someday My Prince Will Come” (1961).

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Miles Davis tocando en Birland, New York, 1958

El Someday My Prince Will Come es el último álbum en el que el extraordinario saxofonista John Coltrane trabajaría conDavis.

Por primera vez, Miles quedó apesadumbrado ante la partida de Coltrane para crear sus proyectos personales. Nunca entabló amistad genuina con músico de su banda ni manifestó aprecio alguno (tal vez con la excepción de Gil Evans), pero el último día en el que Coltrane tocó con Davis, el introvertido y huraño trompetista habló al público y agradeció profundamente los años en los que Coltrane estuvo colaborando en sus proyectos musicales.

Todos los músicos que acompañaban a Miles en ésos años, entendieron que el huraño y genial trompetista apreciaba a Coltrane como si fuese hijo suyo.

Desde 1961, Miles estuvo experimentando sus sonidos con diversos solistas de su época: sin John Coltrane y Cannonball Adderley, llamó en primera instancia a Hank Mobley y luego a George Coleman.

Después de 1961, el jazz, en general, empezó a perder oyentes jóvenes, pues el rhythm & blues estadounidense y el rock-pop británico estaban acaparando la atención de las radiodifusoras mundiales.

Al inicio de los ’60s, Miles ya era el gran valuarte de la Columbia Records, pero le molestaba la cada vez más injerente presencia administrativa en sus nuevos proyectos musicales

Su primera rabieta fue exigirles que permitieran exponer en sus portadas de sus álbums algo más adecuado para expresar su origen racial afroamericano: y en la portada del Someday My Prince Will Come puso la fotografía que el propio Davis le tomó a su esposa, Frances.

Pero, en realidad, el problema era que la Columbia veía que ni Davis podia competir en ventas con el exponencial mercado del rhythm & blues que gustaba las nuevas generaciones, Miles sabía que algo en sus producciones recientes no estaba funcionando.

Miles Davis tuvo que recurrir, por última vez, a la experiencia de Gil Evans para su álbum “Quiet Nights” (1962), aprovechando el momento en el que el bossa-nova brasileño estaba de moda en tierras norteamericanas, pero la crítica fue severísima tanto con Evans como con Miles: Había llegado el momento en el que el máximo exponente del cool-jazz tenía que reinventarse.

Hasta 1963, el quinteto de Miles Davis permaneció estable en la sección rítmica –Kelly, Chambers y Cobb- pasando por su formación diversos saxofonistas, como Sonny Stitt y Hank Moble.

Justo en ésos días, el propio Davis llama para su grupo al pianista Herbie Hancock quien, incrédulo, no acepta al inicio, pero al corroborar que, en efecto, el propio Miles les habla uno a uno de lo candidatos para reformar su ensamble musical, responde inmediatamente al llamado.

Al ingreso de Hancok le siguió el contrabajista Ron Carter (quien sería el moderador rítmico de los despegues virtuosos de los miembros musicales), el batería Tony Williams y al saxofonista George Coleman.

Pronto Coleman es sustituido por Wayne Shorter -tras un breve paso por la formación de Sam Rivers- y Davis establece una norma muy interesante dentro del ensamble musical: “Los que están aquí NO es para que se sientan a gusto tocando ésta música, NO quiero que disfruten mi música, quiero QUE PIENSEN mis composiciones… No me agrada la gente que se siente a gusto. ¡No soporto su compañía! Si no les rebota algo, no me aportan nada”.

biografia
Miles Davis– Wayne Shorter – Herbie Hancock – Ron Carter – Tony Williams

Esta extraña norma refería, directamente, al rechazo total por los conformismos interpretativos y obligaba a ver en la improvisación un reto continuo. Sólo pensando la música -que incluye la anticipación de los acordes probables que completan la variante musical improvisada- es cuando es posible extender una idea al máximo.
Según Davis, al degustar un acorde y apreciar gozosamente su sonoridad detiene la improvisación, por lo que el sentido de innovación y cambio se pierden instántaneamente y se anquilosa en una fórmula musical repetitiva y monótona.

Por primera vez, Davis acepta a jovenzuelos en su ensamble orquestal, pues sólo ellos son capaces de aventurarse a lo desconocido de la partituras mostradas por el gruñón trompetista y sólo los jóvenes están ávidos de aprender nuevas experiencias sonoras.

Con éste grupo de jóvenes, Miles Davis graba otro puñado de obras maestras: “E.S.P.” (1965), las grabaciones de “Live at the Plugged Nickel” (1965), “Miles Smile” (1966) y “Nefertiti” (1967).

Miles Davis

Desde 1965, Miles Davis aprovecha el ímpetu creativo y colaboracionista de la nueva camada de virtuosos del jazz, como el pianista Herbie Hancock o el bajista Ron Carter, que estaban ávidos de experimentar nuevos estilos y ritmos musicales, así que Davis empezó el que sería su camino final de experimentación: la fusión de estilos, pero siendo la improvisación virtuosa el eje musical que sustentaría toda interpretación tanto en los estudios de grabación como en las presentaciones en vivo.

El sonido del jazz, desde 1965, empezó a sonar cada vez más complejo y las interpretaciones llegaron a ser maratónicas improvisaciones de virtuosismo, por lo que en aquellos días la crítica llamó al estilo que tanto Miles Davis y John Coltrane, cada uno al frente de sus proyectos solistas, como jazz ácido, aprovechando el momento en el que las juventudes europeas y estadounidenses acostumbraban doparse con LSD (dietilamida de ácido lisérgico).

Producto de las experimentaciones musicales, el álbum “E.S.P.” (1965) es el regreso a la senda del éxito del quinteto de MilesDavis, pero éste regreso estuvo marcado por la controversia, pues si bien los jóvenes aplaudieron éste estilo renovado de interpretación, la crítica especializada fue muy mordaz especialmente al respecto a la seriedad con la que Davis tomaba al jazz.

La creación del “E.S.P.” fue excesivamente tensa tanto para Davis como para todos los que le rodearon, pues hubo momentos en lo que el genial trompetista se perdía en sus propios retos.

La primera víctima de sus arranques neuróticos fue su Frances Taylor, su primera esposa legal, quien, al participar en la sesión fotográfica para la portada del nuevo álbum, corrió, prácticamente, de la vida de Davis para salvar su salud mental.

Sin darse cuenta, Miles Davis se va enfrascando en un torbellino de prefeccionismo muy desgastante que terminó por dejarlo solo y en un estado permanente de neurosis. Muchos músicos llegaban con Davis, pero pocos soportaban sus arranques de perfeccionismo neurótico.

Además, la salud física de Miles empezó a desgastarse, pero procuraba ignorar la gravedad de sus potenciales compliciones:Davis ya tenía la voz rasposa por complicaciones tras una operación en la garganta para quitarle hernias resultantes por su continuo uso de la trompeta.

Debido a sus descuidos alimenticios, en 1965 Davis recibió una dolorosa operación en las caderas para quitarle el exceso de calcio. Sin embargo, Davis encontró en la música un verdadero refugio para enfrentar el dolor y el abandono de familiares y amigos, pero muchas veces descuidaba su trato social aún con sus más pacientes compañeros de trabajo.

A medida que realizaba nuevos proyectos que intentaban superar y perfeccionar el anterior, Miles descuidó mucho su alimentación y su ansia existencial la aplacó, inicialmente, por un ejercicio del sexo de manera obsesiva.

Más que etapas de bisexualidad y homosexualidad, fueron búsquedas frenéticas de satisfacción puramente sexual hasta que, gradualmente, llegó al hartazgo y, por desgracia, encontró en la aspiración de la cocaína un falso energizante para evadir su neurosis y soportar sus maratónicas improvisaciones.

El álbum “Nefertiti” (1967) es el camino sin retorno al cool jazz que tanta fama le dió a Davis, a la vez de ser el vaso comunicante hacia un expresión del jazz que se fusiona con todas las expresiones del rock/pop de su variante presente.

Miles Davis - Biografia ( Muy completa )

“Nefertiti” pertenece a un grupo del álbums que sonoramente señalan un punto de inflexión en la diversificación de la música pop de aquellos años y que serían la piedra angular para el intercambio sonoro entre el rock, el blues, el pop, el jazz y las técnicas orquestales tanto clásicas como de vanguardia.

En 1968, Miles asiste un tanto forzado a una reunión social en New York y, para su sorpresa, conoce a una bella mujer afroamericana que irradia mucha vitalidad: la cantante afroamericana Betty Mabry.

Davis queda flechado tanto por su belleza como su actitud deshinibida del joven cantante funk y Betty termina apasionándose la actitud fanfarrona del trompetista. Apresuradamente, ambos se casan y es así como el exigente trompetista conoce a Jimi Hendrix, el gran guitarrista de rock que empezaba a llamar la atención mundial.

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Betty Mabry

El encuentro musical fue breve, pero contundente y el intercambio de ideas y técnicas musicales entre Hendrix y Davisdefinieron la fusión del jazz y el rock en los proyectos musicales del trompetista.

Luego, casi un año después, la bella cantante se divorcia de Miles argumentando que “ella era demasiado joven e indomable para las cosas que, como mujer, esperaba… Betty fue un alma libre, luego fuí una obscenidad y toda clase de mierda” (la última frase la hizo en referencia directa a su matrimonio).

Los motivos reales del divorcio jamás los expresó Miles, pero tras bambalinas algunos músicos aseguraron que Betty tuvo un tórrido amasiato con Jimi Hendrix y la respuesta de Miles ante el adulterio descubierto fue muy violenta.

Betty, hasta la fecha, no ha desmentido del todo los rumores pero tampoco ha explicado convincentemente que fue lo que pasó en su efímero matrimonio con el afamado trompetista.

A finales de los ’60s, el trompetista decide refugiarse completamente en la música, evitando todo contacto con las mujeres, y da forma definitiva a su nuevo proyecto de fusión musical.

Miles y sus virtuosos comienzan la controvertida experimentación de la fusión rítmica y melódica del jazz, el rock y el funk.

Es entonces que Miles empezará a desarrollar incomprendidas obras maestras modernas como “In a Silent Way” (1969) y “Bitches Brew” (1969) y seguirá con “A tribute to Jack Johnson” (1970), “Live-Evil” (1971) o “Agartha” (1975).

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Pero, para cada proyecto que Miles realizaba, la neurosis del creativo trompetista se escapaba de control, su salud se deterioraba más, perdía más la noción del tiempo y su adicción por la cocaína y las pastillas para controlar sus ritmos biólogícos se había vuelto mortalmente adictiva.

El proyecto inicial de 1965, que según Davis duraría unos cuantos meses, se prolongó por años y la salud física y mental del obsesivo creador musical se desgastaron tétricamente.

A inicios de los ’70s, Miles Davis y su cambiante ensamble de virtuosos habían complejizado al máximo la improvisación creativa al fusionarlo con el rock de sus tiempos. En los ensambles se van sucediendo jóvenes músicos sensacionales de todo perfil racial como Dave Holland, Keith Jarrett, Chick Corea, Jack DeJohnette, Joe Zawinul, Dave Liebman, Gary Bartz, Bennie Maupin, Sonny Fortune y el guitarrista John McLaughlin, éste último, el elemento más constante de los proyectos del neurótico trompetista.

biografia

Para entonces, los puristas del jazz satanizaron las obras de Miles Davis, pero el mercado señalaba otra percepción: mientras compuso su jazz-cool en la Columbia Records, se vendían cerca de 25,000 ejemplares en promedio; pero sus producciones jazz-fussion-rock como “Bitches Brew” (1969) había alcanzado cerca del medio millón de ejemplares vendidos.

Lo cierto es que, desde “Bitches Brew”, las producciones que le siguieron se volvieron totalmente inclasificables e imposibles de encasillar en género musical alguno.

Y también es perceptible que la complejas obras de Davis, a medida que transcurrían los ’70s, estaban desgastando demasiado la salud creativa del compositor.

Sin embargo, el éxito siguió sonriéndole y sus admiradores abogaron por su increíble cambio de rumbo aduciendo que Miles sólo enoblecía al rock otorgándole sonoridades jazzísticas, con la plausible finalidad de atraer al público masivo del rock al jazz.

En su frenética busqueda de aterrizar su creatividad desbordada, Miles Davis asumió un rol protagónico, casi tiránico, en el estudio de grabación y en el escenario.
Todos quienes colaboraron con el exigente trompetista en los ’70s concuerdan que fue el mejor director musical que hayan conocido en sus versátiles vidas como músicos, pero no quiso que nadie, sólo él, llevase la canciones y, prácticamente, nadie podía aportar idea musical alguna.

En el escenario, el espectáculo musical le pertenecía a Davis y a nadie más; siempre estaba en el escenario y ya no tomaba un respiro al retirarse de la escena para permitir exhibiciones solistas del ensamble, como lo hacía en su revolucionario inicio. Simplemente, era el espectáculo de Miles Davis, únicamente.

También reconocen los músicos que, a medida que complejizaba más y más sus proyectos musicales, la exigencia de Davishacía más caótica la interpretación, y mucho de éste caos sonoro era consecuencia de un excesivo uso de drogas diversas cuya ingesta continuamente atestiguaron.
Y, en efecto, hubo muchas pastillas y cocaína en ésta etapa de fusiones musicales exharcerbadas que, finalmente, le afectaron física y espiritualmente.

Con el estómago deshecho por la ingesta de pastillas y con la garganta muy mermada por la constante inhalación de cocaína, la salud de Davis empeoró y su creatividad estuvo al límite, hasta que mentalmente se hartó y tuvo que detenerse:
Miles Davis se perdió en la vorágine de una creatividad sobre-explotada y no quedaba otra opción que salir del torbellino o morir en él.

Miles Davis se desgastó, sobre todo, en el aspecto creativo: en 1975, el trompetista genial se le veía muy mal de salud -tanto psicológica como físicamente- pues el uso vicioso de drogas, úlceras sangrantes, su cadera desmoronada, un grave accidente automovilístico, giras musicales prolongadas y fatigosas, y un abandono de familiares y amigos lo obligaron a detenerse. El iracible pero tambien irritante trompetista genial tuvo que guardar, forzosamente, silencio y reposo absoluto en todos los sentidos.

Creyó que le tomaría sólo 6 meses reponerse de los daños descuidadamente autoinflingidos, pero la noción del tiempo no la recuperó sino hasta 5 años después, guardando un silencio musical casi sepulcral.

En ésa época silenciosa, Miles Davis se hizo sumiso y humilde, pues reconoció la gravedad de sus enfermedades físicas y espirituales.

Llegó a reencontrarse con su ex-esposa, Frances, y no manifestó rencor alguno, la saludaba como si nada malo hubiese pasado entre ellos, siempre saludándola con los brazos abiertos.

Quienes convivieron (y soportaron) la etapa silenciosa de Davis la recuerdan con mucha tristeza y lástima: el otrora vanidoso, ególatra y fanfarrón genio del jazz paseaba en su lujoso apartamento neoyorkino, siempre desnudo con una enorme bata puesta, que lo hacía lucir más cadavérico y descuidado.

Apenas y comía sobras de guisados, mal dormía y apenas e intercambiaba miradas y conversación: parecía un lamentable ocaso de una estrella artística demasiado fulgurante, dejándose llevar a la deriva de su propio olvido.

En aquellos sombríos y decadentes años, la relación con su hijos varones, Miles Davis IV y Gregory (sus hijos concebidos con Irene) fue desastrosa, prácticamente irreconciliable. Mutuamente, padre e hijos abiertamente se recriminaron su desilusión en todos los sentidos.

El silencio de la soledad, la desilusión manifiesta de su familia contra sus vicios y egoísmos y la batalla por salvar su poca salud física lo obligaron a replantear, una vez más, su proyecto de vida.

Sorprendentemente, Miles Davis contactó a una añeja amiga íntima de sus tiempos preparatorianos, la actriz Cicely Tyson, la única mujer que realmente lo encaraba sin miedo y que era totalmente sincera con él.

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Cicely Tyson & Miles Davis

Siendo ambos de caracteres sumamente fuertes, ella invadió, prácticamente, el apartamento de Davis y él le reclamó su arribo no acordada con la descortesía usual de fanfarrón que aconstumbra ser en los últimos años.

Ella le ignoró y le reclamó su agresiva respuesta, pero el descortés trompetista silencioso le aclaró:
“¿Sabes por qué soy tan malo, Cicely? Porque no recibo órdenes de nadie… Así que ¡CÁLLATE!”.

Más tarde, Cicely y Miles contrajeron nupcias (26 de Noviembre de 1981); de alguna manera, Davis había recuperado ésa agradable personalidad ruin que aseguraba que el mundo era sólo para los hombres pero, finalmente, aceptaba la última opinión de las mujeres.

Cicely pasó a la historia como la única mujer que aguantó su rudeza misógina y lo encaminó a la recuperación definitiva de sus vicios y obsesiones y, en consecuencia, le reanimó su creatividad para retomar sus propuestas musicales.

En 1980, uno de los músicos que le aguantó sus maratónicas direcciones musicales en la que, muchas veces, terminaban en un caos sonoro, el saxofonista Dave Liebman, recibió en la madrugada una sorpresiva llamada de Davis:

“¿A quién tienes?” le preguntó a Dave sin saludo alguna de por medio.
“¡Miles!” -le contestó el adormilado el saxofonista, entre asombro y alegría.
“¡Necesito un saxofonista!” -le exigió Miles a Dave, sin disculpa alguna por despertarlo.
“¿Vas a regresar?” -preguntó Liebman ya muy despierto.
“¿A quién me tienes?” -preguntó muy determinado Davis.
“Pues hay un chico que vive a una calle de aquí…” -trataba de presentarle Dave al joven Bill Evans.
“¿Qué tan bueno es?” -interrumpió Miles la explicación que no pidió.
“¡Toca como Steve o como yo!” -respondió Dave un tanto precipitado.
“¡Dile que venga!” – terminó imperativo la plática el ronco trompetista.

 

Miles Davis estaba de regreso en el circuito profesional de la música.

 

Miles Davis - Biografia ( Muy completa )
Miles Davis & Dave Liebman

Miles Davis regresa en los ’80s, tras un obligado silencio, totalmente renovado en espíritu, siendo ahora la pintura su válvula de escape ante el reto suspendido al crear nuevas composiciones.

Su nueva afición nació en consencuencia al garabateo en su cuadernito de notas en las largas esperas en las salas de los aeropuertos durante sus traslados y transbordos internacionales.

En uno de esos viajes, un amigo suyo, experto en arte, notó que Miles tenía un estilo muy particular de representar la figura humana y la abstacción.

Miles tomó un pequeño curso de pintura, le halló el gusto de transgredir las texturas del lienzo y el papel y, rápidamente, el trompetista inició una breve pero satifactoria vida de pintor.

jazz

El trompetista genial ya no se droga ni se obsesiona por musicalizar la perfección, pero reinventa su estilo y lo moderniza. Nuevamente, Miles contrata a nuevos y jóvenes talentos del jazz, siendo el saxofonista Bill Evans el que más destacaría, un joven caucásico que fue tratado como si fuese el hijo musical que Davis no pudo engendrar.

Para Miles, el joven Bill era un buen chico, pues no se drogaba, era educado, era divertido y hacía ejercicio. Davis lo mantenía a su lado para recordarse así mismo que no debía perderse en los excesos ni en la ambición creativa. Inicialmente, Bill Evans ejercía la función de guarura espiritual para que Davis no se metiera en líos.

Otros músicos jóvenes, como el guitarrista judío Mike Stern, el baterista Al Foster y, en especial, el afroamericano contrabajista Marcus Miller, recibirían el bautizo de fuego con las impertinencias desquiciantes del irritante trompetista, pero luego entenderían que el tocar con Miles era un reto profesional, no un premio.

Luego se uniría el bajista Darryl Jones (actual integrante de los rockerísimos The Rolling Stones) y todos ellos serían guiados y aconsejados para convivir con el genial insoportable a través del más estoico y fiel amigo de Miles, el veterano y afamado guitarrista John McLaughlin.

Cada uno de los nuevos valuartes, en su momento, eran fogueados ante audiencias de afamados y exigente bares neoyorkinos y, si pasaban las tensiones y exigencias neuróticas de Davis, se conformaba el ensamble musical para grabar la nuevas propuestas musicales en estudio.

Desde el retorno musical de Miles Davis, (“The Man with the Horn”, 1981), el estilo musical continuaría siendo la fusión de estilos, pero ésta vez más fáciles de digerir, mezclados con el pop imperante de aquellos días y con ecos de melodías sutiles de su ya lejana época be-bop.

discografia

Si bien parecía robustecido con sus nuevos pupilos y apoyado por su fiel amigo John, pronto su mala salud poco atendida y su inadecuada alimentación le harían ver su suerte en varias ocasiones. Las cosas empeoraron cuendo tuvo un infarto que le dejó semipararalizada la mano derecha y la cadera le dió más problemas por descalcificación.

Pero ni en ésos momentos en los que su soberbia y excesos pasados le pasaban la factura de su descuidada salud, Miles desistió en sus proyectos musicales, por el contrario, su esposa Cicely lo apoyó por completo y con más entereza siguió adelante.

A mediados de 1985, Miles ya gozaba de una aceptación generalizada de las nueva generaciones afines al rock y al pop, pero los especialistas del jazz, si bien ya no eran tan severos con Miles, no aceptaban sus fusiones musicales.

Los seguidores del trompetista genial ven a un hombre muy enfermo, pero totalmente determinado a seguir adelante, caiga quien caiga, esté quien esté.

Y también a mediados de 1985 es cuando Miles se muda a una lujosísima mansión en Malibú, en las costas californianas de E.U.A. Es ahí en donde ejercería su afición por la pintura abstracta de manera profesional, ganando respeto y aprecio por las casas de arte más prestigiadas de la Unión Americana y Europa.

En lo últimos años, Miles intentó conciliarse con su pasado, de alguna y, si bien la relación con su primer amor, Irene, y sus tres hijos nunca tuvo una reconciliación, fue través de su sobrino Vince Wilburn en donde encontró un momento de ser paternal y dedicado a enseñarle, aunque fuese brevemente, sus mejores experiencias musicales.

Miles le regaló a Vince una batería musical cuando tenía 7 años de edad y, siempre que pudo, lo alentó a seguir con la música. Sabía que su sobrino amaba la música, pero también reconocía que no era muy talentoso, sin embargo, tuvo la inusual paciencia de pulirlo y, posteriormente, Vince tocó algunas temporadas con su tío desde 1984.

biografia

 

Vince recuerda que tocar música con Miles era muy estresante, pero el resultado era fascinante y escuchar a Miles con todo su poder fue inolvidable.

Sin embargo, seguía siendo severo y exigente y grababa todas sus sesiones nocturnas en los bares en los que se presentaba, los analizaba y visitaba a cada integrante en sus hogares para señalarle los errores escénicos.
Según Vince, a veces Miles era muy rudo, y quienes colaboraron con él desde 1984, el gruñón trompetista llegaba a ser cruelmente grosero en sus observaciones pero, por cada señalamiento cruel proferido, Davis alentaba al músico con algo realmente gentil y muy alentador.

Conforme pasaban los ’80s, Miles abarrotaba los bares en los que se presentaba con seguidores de rock y pop, además, el inmutable trompetista se presentaba a escena con ropas cada vez más estrafalarias. Su carácter, poco a poco se suavizó lo suficiente como para, por primera vez, dialogar brevemente con el público asistente.

En 1986, el álbum “Tutu” fue uno de los álbums más buscados por los seguidores del rock, pop y rhythm & blues y fue todo un puente de enlace para el redescubrimiento del jazz para las nuevas generaciones.

Miles Davis

“Tutu” es todo un experimento sonoro basado en prolongadas improvisaciones surgidas de unos cuantos acordes y todo el álbum es el producto, básicamente, de un multinterpretación instrumental de Davis con el bajo y las percusiones de Marcus Miller.

El álbum fue amado por unos hasta la veneración, pero también satanizado por otros con mucho odio; definitivamente, todo un álbum que resumía la vida extrema de Miles Davis.

El álbum “Tutu” representa el corte final, tras 30 años de fidelidad, con la emblemática disquera Columbia y es el primer álbum con la disquera Warner. El cambio de disquera respondió, más que a un jugoso contrato, a llamar la atención de las nuevas generaciones.

En la etapa final de su vida, Miles reconoció que la relación con sus hijos mayores estaba totalmente perdida y, con la paciencia ejercida con su sobrino, disfrutó su paternidad plenamente al disculparse con su hijo menor, Erin, el único hijo desarrolló algunas de sus habilidades y gustos afines por la música.

Miles Davis - Biografia ( Muy completa )
Erin Davis

Con Erin, el ya muy enfermo Miles logró mostrarle los secretos más íntimos del jazz. Más allá del ámbito musical profesional, Erin visitó puntualmente cada mes a su padre y convivieron aspectos mucho más amenos de los cuales ninguna otra persona hubiese imaginado que la aparente fanfarronería Miles pudiese ejercer.

Algunos meses después, Erin decidió vivir y acompañar a su padre los últimos años de vida. Escenas inusualmente familiares entre Miles, su sobrino Vince y su hijo Erin de verlos bromeando moderadamente mientras compraban cosas en los centros comerciales se fueron haciendo más frecuentes.

Miles tomaba largos recesos entre cada proyecto musical debido a su precaria salud, pero invertía su estancia californiana en pintar y convivir con Erin y Vince.

Aprendiendo a conservar la calma ante las rabietas neuróticas de las cuales Miles no lograba controlar, Erin ingresó por cortas temporadas a las giras urbanas con su padre, compartiendo experiencias musicales y familiares maravillosas.

Los últimos álbums de Miles fueron bajo el sello Warner -“Music from Siesta” (1987), “Amandla” (1989),”Dingo” (1990, trabajo a dúo con el francés Michel LeGrand) y “Doo-Bop” (1991)- y todas éstas producciones fueron grandielocuentes variaciones de fusionar el jazz con el rock y el funk, pero siempre evocando la sutil melodía de sus orígenes.

Todos sus álbums hechos en la Warner llegaron, en efecto, a un público joven que redescubrió, con el tiempo, el jazz más excelso de la historia: el be-bop de Miles Davis y todos aquellos virtuosos que lo acompañaron en sus revolucionarios álbums.

En el mes de Agosto de 1991, Miles cedío a la nostalgia por primera vez en su vida. Davis estuvo presente en el centro de una reunión musical de virtuosos del jazz en la capital francesa; muchos de ellos fueron pupilos de Miles en algún momento dado.

Los ahí reunidos provenían de la escena musical de mediados de los ’60s hasta incluir los nuevos valuartes escuchados a inicios de los ’90s.

El guitarrista estrella de Miles, John McLaughlin, recuerda la maravillosa sensación de que todos juntos estuvieran con él tocando su música, cuando el gran trompetista ya casi no hablaba por su dañada garganta y apenas podia estar de pie por su destrozada cadera; de hecho, hubo que ayudarlo a subir y bajar del escenario debido a su precario estado de salud.

Pero una vez que estuvo en el escenario, por fin una leve sonrisa acompañada de guiños de satisfacción esbozaba a sus compañeros y se revitalizó al tocar su música, todos acompañándolo en una empatía musical sin precedentes y a entera satisfacción del exigente trompetista.

Aquel extraordinario concierto parisino fue, sin que nadie se lo propusiera, el gran concierto de despedida para celebrar en vida al más revolucionario jazzista de todos los tiempo y, sin duda, aplaudirle a uno de los más destacados y trascendentes compositores de la historia.

Aún en sus últimas presentaciones y visitas familiares, Miles Davis mantuvo ésa personalidad fanfarrona de encarar el status quo, siempre sobresaliendo como un verdadero disidente musical; ésa especie de contestatario indómito que siempre supo que quería interpretar y hasta dónde quería llegar sin escuchar consejo alguno ni importándole a quien afectase.

Unas semanas después, el 28 de Septiembre de 1991, Miles Davis muere a los 65 años de edad a consecuencia de un infarto masivo en su mansión en Malibú.

Al morir Davis, queda un hueco grande y profundo, una ausencia imposible de llenar en la Historia Musical. Sin duda, MilesDavis era la personificación del músico constantemente evolutivo y diverso en todos los sentidos, cuyas magníficas obras rompen las barreras del tiempo para ser escuchadas en todo estado de ánimo.

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