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Columna 173 / Crónicas Beisboleras

Publicado por Naked snake el Lunes, 1 agosto 2016
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Por Jaime Palau Ranz
El jonrón que fue out.
Oaxaca.-Los encuentros entre Guerreros de Oaxaca y Delfines de Ciudad del Carmen se han vuelto especiales, explosivos, se intuye que algo va a pasar y no dejan en mal, no son de esa enorme rivalidad como cuando se enfrentan Guerreros y los Tigres de QR, máxime si se enfrentan en postemporada, ahí los agarrones son de muerte, aunque normalmente para Oaxaca pues Tigres siempre gana, parece que este año no va a suceder, no tendremos play offs en la otrora verde Antequera.
scoreguerrero7La historia de Guerreros y Delfines empieza el 9 de mayo del 2013, se programó una doble jornada debido a un encuentro suspendido con anterioridad por lluvia, en teoría se jugarían dos partidos a siete entradas cada uno, desde el primero se dieron con todo, la leña estaba barata como se dice en el argot beisbolero, los imparables caían por todos lados, Delfines se puso a tres outs de ganar en la baja de la séptima pues tenía el marcador a su favor 12 a 11, cuando vino el oaxaqueño Jaime Brena a tomar turno, conectando su segundo cuadrangular del encuentro para empatar, hasta antes de empezar el partido no había despachado ni un palo de cuatro esquinas y aquí pegaba dos, el juego se fue a extra innings, el sueño dorado del aficionado, en la octava, novena y décima, no se hicieron daño, en la once Delfines anotó una y vino Oaxaca a empatar en el cierre, en la doce fue la misma historia, una para cada uno para llegar a catorce anotaciones por club, en la entrada trece, Delfines se destapa con cuatro rayitas, Guerreros vino al cierre anotando tres, tenía hombre en tercera con un solo out y esta vez no pudo empatar, perdiendo finalmente, ¿porque pasó este juego a la historia? pues porque se conectaron 55 imparables entre los dos conjuntos, 25 los visitantes por 30 de los locales, la mayor cantidad en la historia para un partido de béisbol profesional, récord que continua vigente y creo que por muchos años.
Para cerrar la historia de ese 9 de mayo del 2013, les diré que el segundo partido de esa doble jornada, también se fue a extra innings, no sin su dosis de dramatismo, en la octava Delfines se despega 6 a 4 tras anotar dos carreras, parecía que se llevaba el carro completo el día, solo que Guerreros vino al cierre con un doble y dos cuadrangulares espalda con espalda para terminar dejando en el terreno a los contrarios, al menos se rescató espectacularmente un encuentro, veinte hits se conectaron en este partido, así que hubo 75 imparables ese día en el parque Lic. Eduardo Vasconcelos, verdaderos fuegos artificiales.
El martes 26 de julio de este año, en plena semana de Guelaguetza, visitaron los Delfines nuevamente Oaxaca iniciando serie de tres encuentros, en el primero sucedió algo que no había visto en las veintiún temporadas que lleva el béisbol profesional en Oaxaca, un viento en contra del home que no se apreciaba, nadie diría que a cierta altura pasaba a una gran velocidad, hasta que al abrir la parte baja de la quinta entrada, vino a batear Frank Díaz, jardinero derecho de Guerreros, conectando un verdadero estacazo, la pelota se elevó con fuerza superando la barda con dirección a la parte alta de los espectaculares, el sonido ambiente puso la grabación tradicional en voz del finado Pepe Ramírez, “si que si, si que si, cuadrangular” cuando Díaz pasa trotando por la segunda base celebrando su cuadrangular, el ampáyer le informa que fue out, pero como, no lo podía creer, todos en el estadio oímos el impacto y vimos la ruta de la bola, solo que el viento hizo de las suyas regresando la pelota y en la franja de advertencia fue atrapada por el jardinero izquierdo Adán Velázquez.
Nadie podía creer lo que había sucedido, el aire no se sentía a nivel del campo, no tardó mucho en que pudiéramos comprobar que estaba pasando, al cierre de la séptima entrada, con dos outs en la pizarra, vino a tomar turno el bateador designado de Guerreros, Mario Valenzuela, al contacto con la bola sacó un elevado de más de doscientos pies hacia arriba con dirección al parador en corto, lo que se denomina por algunos comentaristas, como un elevado de grandes ligas, de repente el short stop empezó a moverse hacia el montículo del lanzador siguiendo una bola que se movía rápidamente por efectos de ese viento cruzado, siguió su carrera Javier Salazar, el paracorto, y aun tirándose un clavado cuan largo era, la pelota roza la punta de su guante y cae casi en la raya que va de home a primera base en territorio de fer, el anotador oficial le dio infilhit de rola al 6, quien vea el box score jamás se imaginará como fue ese imparable en realidad, podría decirse que fue una rola de doscientos pies de alto, esta jugada nos permitió entender en su real dimensión como se había conseguido el out al gran batazo de Frank Díaz, quien por cierto ya está llegando a la cifra de cien imparables en la temporada, es de los peloteros que ha sacado la cara por el equipo a pesar de la mala temporada.
El miércoles 27 también fue histórico, Mario Valenzuela se despachó con tres enormes cuadrangulares contra los Delfines, es el primer jugador Guerrero de Oaxaca en conectar tres jonrones en un juego individual de nueve entradas, aunque llegó después de transcurrida media temporada, ha cargado con la ofensiva del equipo en muchos encuentros y ya tiene una buena cantidad de cuadrangulares y careras impulsadas, más que algunos con el año completo.
Quiero hacer notar que de ese equipo de Delfines de Ciudad del Carmen a el roster del actual que vino, solo queda un jugador, ha sido desmantelado por completo, en 2013 tenían el mejor récord de la liga y una batería que daba miedo, hoy día es el peor equipo de la zona sur y se dice que batallan para cubrir las quincenas de los peloteros, eso se nota en la actitud y el desánimo de los jugadores, veremos qué pasa para la siguiente temporada, son síntomas que normalmente presagian que un equipo puede cambiar de aires, vender la franquicia si ya se están acumulando las pérdidas y a esperar nuevos tiempos.
En Oaxaca aún quedan por jugarse tres series de tres partidos cada una, de hecho cuando se publique la presente columna ya solo restarán seis juegos en casa y seis de visita para terminar la temporada, aunque matemáticamente pueden calificar, ya es muy difícil, tendría que ganar todos sus encuentros y Campeche y Tabasco perder la mayoría de ellos, será el resultado de un mal arranque y la toma de decisiones, sigo pensando que fue lo correcto el dar oportunidad a los jóvenes mexicanos en lugar de llenarse de extranjeros, aunque esa desventaja competitiva otorgada al final se paga, veremos qué pasa y lo comentaremos.
Si desea contactarme favor escribir a jpr.cronicas@gmail.com
Facebook: Jaime Rafael Palau Ranz
Tweeter: @jpranz
Seguiré comentando la próxima semana.

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