En conferencia de prensa, las jefas de la División de Medicina Crítica, doctora Elizabeth Pérez Cruz, y de la Unidad de Salud Mental, maestra Michelle Charlier Kuri, señalaron que de acuerdo con las estimaciones internacionales, la frecuencia de ambas enfermedades oscila entre 0.5 y 3.5 por ciento de la población general.

150816_Confe._Hosp._Juarez_Anorexia_y_Bulimia_12Coincidieron que estos problemas afectan gravemente la salud al provocar desnutrición, infertilidad, cambios metabólicos, gastrointestinales, desgarramiento de esófago, insuficiencia cardiaca, presión alta, articulares, entre otros.

La doctora Pérez Cruz señaló que una de las problemáticas es que los jóvenes en esta edad reciben atención integral hasta un año después de haberse manifestado los primeros síntomas.

Entre ellos, se encuentran la pérdida acelerada de peso y la inducción del vómito. En otros casos, realizan ingestas nocturnas de alimentos o comen en exceso.

Charlier Kuri reconoció que cuando los jóvenes tienen problemas de autoestima, quedan atrapados en la publicidad que destaca estereotipos de vida basados en la imagen corporal, que pueden conducirlos a situaciones obsesivas compulsivas y provocarles trastornos de conducta alimentaria, como la anorexia y la bulimia, que entre el 70 y el 80 por ciento de los casos no son curables.

Destacó que la salud mental ha perdido terreno frente a las preocupaciones de la gente por el aspecto físico, lo que se convierte en una situación inquietante, pues y en su mayor parte transitan de la anorexia a la bulimia.

Por ello, la doctora Elizabeth Pérez Cruz se pronunció por fortalecer la educación de la población en general, como medida de prevención y orientación adecuada en la alimentación de acuerdo con su edad.

Datos de la Encuesta Nacional de Epidemiología Psiquiátrica 2012, llevada a cabo por el Instituto Nacional de Psiquiatría, indican que esta situación afecta al 2.8 por ciento de las mujeres y al 0.9 por ciento de varones.

Sin embargo, dijo que tienen un impacto en la salud pública y revelan un trasfondo psicológico derivado de ambientes familiares no adecuados, madres controladoras y abusos sexuales.