
Indicó que luego de que en 1987 se firmó el Protocolo de Montreal, en el que las naciones fabricantes de clorofluorocarbonos (CFC) —que dañan la capa de ozono— se comprometieron a detener la producción y a sustituirlos por otros compuestos menos dañinos para el ambiente, los científicos “habíamos predicho que iba a ser en este siglo cuando íbamos a poder empezar a ver que se recuperara la capa de ozono, pero no estábamos seguros de cuánto teníamos que esperar”.
Fuente: Ciencia UNAM.En semanas pasadas, un grupo de científicos encabezados por Susan Solomon, investigadora del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés), publicó en la revista Science que el agujero de la capa de ozono se redujo aproximadamente cuatro millones de kilómetros cuadrados, superficie similar a la de la India.
En el año 2000, este agujero alcanzó su máximo histórico al llegar a una dimensión de 25 millones de kilómetros cuadrados, que es más de la extensión de Rusia.
Explicó que la recuperación de la capa de ozono es un proceso no lineal. “Cuando haya disminuido a cierto nivel la concentración de CFC, se irá haciendo poco a poco más pequeño el agujero de la capa de ozono”.
Recordó que “los clorofluorocarbonos son compuestos muy estables, por eso llegan a la estratósfera”. Hoy en día el agujero que aún vemos es producto de todos los CFC que se emitieron el siglo pasado, solo queda esperar a que esas partículas desaparezcan poco a poco para que se pueda regenerar la capa.
“La polémica que había en ese entonces era que los países desarrollados eran los principales causantes del problema. Algunos países en desarrollo indicaban que por qué tenían que tomar medidas, y México puso el ejemplo".
No obstante, los países lograron ponerse de acuerdo y se comprometieron a sustituir los clorofluorocarbonos que dañan la capa de ozono. “Una medida muy importante fue la creación del fondo multilateral, que representó recursos económicos aportados por los países desarrollados para ayudar a los países en desarrollo a hacer la transición de CFC a compuestos que no afectaran la capa”.
Subrayó que aunque había una preocupación de cómo esto iba a impactar la economía de los países, se comprobó que sería un gasto menor invertir en innovación, que en pagar las consecuencias.
“Lo importante es que este problema de la capa de ozono está prácticamente resuelto (…) Es un caso de éxito de cómo se puede resolver un problema global”, mencionó el científico mexicano.
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