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Reprimen manifestación pacifica en Mexicali

Publicado por Naked snake el martes, 14 febrero 2017
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Oaxaca.-El lunes 13 de febrero, lo que era una manifestación pacífica terminó en un evento de violencia, dolor e incertidumbre para todos los cachanillas.

El pasado viernes 10 del mes en curso, el movimiento Mexicali Resiste anunció el bloqueo de los accesos del edificio del ayuntamiento municipal ante la negativa del alcalde, Gustavo Sánchez, y su cabildo para eliminar el injusto aumento al impuesto predial, la supresión del cobro por derecho al alumbrado público (DAP), entre otras demandas.

Desde el primer día que se bloqueo la ahora Casa Municipal, se solicitó una mesa de diálogo y de trabajo, después de ninos-indigenas-llorando-ante-hostigamiento-y-represion-en-xochicuautla-1024x5765 mesas de trabajo, no había disposición por parte del Cabildo o del Alcalde, su colaboración fue solo de compartir el monto y nombre de los principales deudores del Impuesto Predial; empresas locales, nacionales y extranjeras que por años han omitido el pago, mismo pago que subsanara la deuda pública y demás.

El día de ayer domingo, Gustavo Sánchez tuvo la oportunidad de hacer acto de presencia y dialogar para el beneficio de los mexicalenses, en su lugar junto con la Dirección de Seguridad Pública Municipal arribaron esta mañana con más de 100 elementos municipales ejerciendo actos de violencia contra los manifestantes, donde 13 de ellos terminaron en detención, violatoria al derecho humano para la libre expresión, protesta de las y los manifestantes;
Jorge Benítez, Jorge Brambila, Ignacio Gastelum, José Guadalupe Montoya, María Guadalupe Mora, Benjamín Gutiérrez, Mario Sotelo, Verónica Jiménez, Santa Cecilia Hernández, Filiberto Sánchez, Benjamín Zavala, Jorge Hugo Bravo, Arturo Ramírez y Francisco Pérez.

Acto seguido el Presidente Municipal, a través de medios de comunicación local, enfatizó la necesidad de realizar el pago del Impuesto Predial, dejando de lado los actos violentos que suscitaron esta mañana.

En este sentido la declaración del Alcalde de la ciudad, y de Francisco Vega dela Madrid, reiteran que sus gobiernos hasta la fecha jamás han visto por el bien común, al contrario la corrupción, tráfico de influencias y la falta de rendición de cuentas sobresalen en el gobierno actual y los pasados. De nada sirve que se bajen el salario si seguirán protegiendo a los altos mandos de corrupción del municipio y del Estado.

El movimiento Mexicali Resiste se originó a inicios de enero tras la aprobación de la Ley de Aguas, el aumento a los combustibles producto del gasolinazo, la instalación de varios megaproyectos, como lo son la planta cervecera Constellation Brands y el basurero tóxico EcoZoneMx (ahora Mexicali Incluyente), así como el incremento a diversos impuestos locales. A lo largo de más de un mes el movimiento ha realizado bloqueos a edificios públicos, asambleas populares, mesas de diálogo con autoridades y cuatro marchas masivas, tras las cuales se logró la abrogación de la Ley de Aguas y el reemplacamiento obligatorio.

Las acciones de detección de las y los manifestantes se suman a la
campaña de represión y criminalización que han emprendido los gobiernos estatal y municipal en contra del movimiento social en Mexicali.

Ante este clima de represión, es preocupante que en días recientes el gobernador Kiko Vega anunció la llegada de cuerpos del Ejército para ” reforzar la seguridad” en Baja California, esto ante la supuesta ola de violencia que se ha registrado en la entidad. El despliegue de elementos castrenses en otros estados ha significado el incremento de la violencia y la represión “colateral” de la protesta social.

Repudiamos los actos de violencia ejercidos por agentes de la Dirección de Seguridad Pública Municipal hacia nuestros compañeros y compañeras y exigimos el esclarecimiento de los lineamientos utilizados el día de hoy por parte del Municipio así como de la Comisión Estatal de Derechos Humanos quienes dieron testimonios falsos y en lugar de representar al pueblo, vieron por los intereses ajenos.

¡Alto a la represión del movimiento social en Mexicali y en todo Baja California!

RELATORÍA DE HECHOS

MEXICALI, BAJA CALIFORNIA
FEBRERO 13, 2017

El día lunes 13 de febrero alrededor de las 6 de la mañana, en protesta por la falta de compromiso político e incongruencia de valores por parte del alcalde de la ciudad, Gustavo Sánchez (PAN), miembros de los Campamentos Ciudadanos de Mexicali comenzaron a ocupar parte de las entradas del Ayuntamiento.

Los manifestantes, acampados desde hace un mes en el centro cívico del Estado, habían comunicado dichas intenciones desde el viernes 10 de febrero, al salir de su quinta mesa de diálogo con el cabildo de Mexicali y Gustavo Sánchez. La intención de volver a bloquear la Casa Municipal se debió a una percibida falta de cooperación de parte de la Institución, pues en cinco mesas de diálogo, cada una de 4 a 5 horas de duración, el alcalde aún no completaba, por escrito, ninguno de los puntos en el pliego petitorio original.

Para tal efecto, los ciudadanos manifestantes convocaron a una toma simbólica de la Casa Municipal el domingo 12 de febrero, que serviría para reforzar al bloqueo real programado para el día lunes 13.

Horas antes del mitin del 12 de febrero, alrededor de las 11 de la mañana, dos camiones escolares llenos de efectivos policiales y dos unidades k9 entraron al estacionamiento subterráneo de la Casa Municipal. También hubo un despliegue de al menos 20 unidades policiales (patrullas, pick-ups y camionetas sin ventanas), incluida una unidad de inteligencia con cámara, una ambulancia y un camión de bomberos, los cuales se posicionaron sobre la Calle Mar Adriático, casi esquina con Ave. De los Pioneros.

Durante la mañana temprana del 13 de febrero hubo tres transmisiones en vivo por Internet vía Facebook, todas hechas por miembros de los campamentos, y la relación con los agentes de policía que guardaban el perímetro era, como en ocasiones similares, distanciada pero cordial.

A las 7 de la mañana del mismo día, trabajadores del Ayuntamiento empezaron a ocupar la esquina de la Calle Mar Adriático y Ave. De los Pioneros. Al mismo tiempo, parte de los manifestantes se ubicaron alrededor de las vallas metálicas que la policía había colocado el día anterior. A partir de esta hora, los medios de comunicación locales, tanto tradicionales como independientes, comenzaron a transmitir en vivo.

Entre 7:00 y 7:30 de la mañana los manifestantes corearon consignas reivindicando nociones de justicia y democracia, y exponían, a otros manifestantes como a trabajadores del Ayuntamiento, las razones por las cuales se consideraba necesario cerrar las oficinas municipales.

En medio de una clase universitaria de sociología frente a los escalones de la Casa municipal, y mientras se leía en voz alta la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano (1789), decenas de pisadas marchando irrumpieron la calma y, desde el edificio municipal, fueron saliendo cerca de 45 agentes policiales -sumándose al medio centenar ya desplegado- e hicieron una formación militar de tres filas mirando al este desde la plaza, misma que habían hecho el día anterior con el perímetro de vallas.

Inmediatamente después de esta marcha, una figura que sería clave para el desarrollo de los eventos resaltaba entre los policías uniformados. Era un hombre de pasados 40 años, moreno, delgado, no muy alto, con corte de pelo militar, lentes de sol, un traje de dos piezas café, tenis blancos desgastados y un celular que revisaba constantemente. Se movía con completa soltura dentro de la plaza, su caminar siendo una mezcla entre militar retirado y un free-lancer medieval.

Cuando salieron los policías a formación algunos manifestantes se alarmaron y les pidieron a gritos que no hicieran nada, que sus hijos los verían, que el país y el futuro los juzgaría. El que esto escribe se acercó a dos policías mujeres que cuidaban uno de los perímetros y les preguntó su opinión sobre Mexicali Resiste, a lo cual ambas respondieron que estaban “del lado del movimiento”, pero que su trabajo no les permitía estar del otro lado de la valla y se disculparon por limitarse a ser “sólo” policías.

Cerca de las 8 de la mañana comienza a formarse un cuello de botella en la parte más cercana a la banqueta de Ave. De los Pioneros, cuya parte central estaba ocupada por manifestantes. Hasta aquí, la policía había mantenido su distancia de los manifestantes, sin embargo, sin previo aviso ni consenso, agentes de la policía municipal comenzaron a quitar parte de la valla diseñada para proteger al edificio y salieron a presionar a los manifestantes.

Al mismo tiempo, José Pablo Angulo abre el cuello de botella de manifestantes a gritos y empujones. Su odio no se compara con la calma del resto de los trabajadores del Estado, quienes siguen observando las acciones desde el otro lado de la calle. El hombre tiene cerca de 60 años y encara a José Fierro en un encendido debate frente a los medios. Los manifestantes gritan y repiten: “¡No violencia!” El hombre de apariencia burócrata cada vez grita más fuerte, pero los manifestantes lo superan en coro y en número, lo cual hace rabiar al hombre.

Para las 8:10 de la mañana los policías se van acercando cada vez más a los manifestantes sin que éstos se den cuenta (los manifestantes ven hacia “fuera” de la plaza, mientras los policías van “saliendo” de la plaza), hasta que el sujeto de aspecto militar, con un par de movimientos, hace que cerca de 30 policías municipales formen dos líneas rectas con dirección a la calle, formando un pasillo de dos metros de ancho que separa y divide a la masa de manifestantes que segundos antes controlaba el centro del espacio. Así, una vez controlado el espacio afuera de la valla, los policías comienzan a reprimir.

Durante los primeros minutos de la represión, las fuerzas policiales someten a cinco manifestantes por medio de la fuerza. Los manifestantes se forcejean con los policías para no ser presas de los explosivos ataques que el hombre de figura militar ejecuta: rompe la fila de policías desde atrás para sorprender a objetivos fijos (esto es, a manifestantes específicos) que forcejean ya sea para proteger a alguien o por su propia integridad; el hombre de apariencia militar intenta sus propios sometimientos, de tal forma que entra y sale de las discordias, pero si él no logra someter a una persona, el resto de los policías ya saben por quién deben ir.

Cuando un grupo de policías levanta a cuatro manifestantes que ya tenían sometidos en el piso, un reportero de Canal 3 Televisa intenta acompañar a uno de los detenidos dentro del edificio municipal. Al percatarse de esto, un oficial vestido de civil y dos uniformados lo interceptan antes de que pueda entrar al edificio con el detenido. El reportero se sienta en el suelo inmediatamente y logra no ser aprehendido, pero lo sacan inmediatamente de la plaza vacía que controlaba la policía.

Minutos después, en medio de un caos que se interrumpe y avanza por secciones, un vocero de la Comisión Interestatal de los Derechos Humanos decide entrar al edificio del Ayuntamiento, mientras manifestantes, hombres y mujeres, gritan con voz desesperada: “¡Queremos ver a nuestros compañeros!” “¡Sáquenlos!” “¿¡Por qué se los están llevando!?” Al hombre de la CIDH lo acompañan dos mujeres uniformadas con los mismos colores del organismo.

Cerca de las 8:15 de la mañana hay confusión en ambos bandos. Los manifestantes se mueven de un lado a otro, como péndulos afuera de un perímetro vallado, pero los rostros de los policías también muestran desfiguros: es obvio que no están entrenados para estos choques, no saben cómo enfrentar a grandes cantidades de gente: rompen formaciones, usan fuerza excesiva, golpean a las costillas, dan patadas, sujetan a manifestantes pero no tienen forma de hacerlos mover uno-contra-uno, por lo cual se unen tres, cuatro o cinco y entre todos tratan de levantar al siguiente desafortunado. Los policías sudan, también gritan, bufan, miran hacia ambos lados, están confundidos.

Finalmente logran formar el pasillo completo hacia la calle. Los manifestantes responden formando un perímetro justo fuera de las barreras humanas de los policías y vuelven a intentar bloquear el acceso. La mayoría de los manifestantes en la cadena humana son mujeres, señoras de alrededor 50 años.

Al otro lado de la calle, observando la confusión y el ruido, empleados del municipio parecen esperar a que todo se resuelva por sí solo. Disimuladamente, agentes ministeriales con pantalón kahki y camisa azul marino, también observan, armados con pistola al cinto y esposas colgando bajo la camisa.

Pasadas las 8:20 de la mañana y para estos momentos la policía se ha llevado a 7 manifestantes más. Los nombres de los 12 miembros de los Campamentos Ciudadanos son: Arturo Ramírez, Francisco Javier Pérez, Benjamín Zavala Méndez, Filiberto Sánchez Gurrola, Jorge Hugo Bravo, Jorge Benítez López, Ignacio Gastélum Ruiz, Santa Cecilia Hernández Osorio, Dr. Mario Sotelo Rodríguez, María Guadalupe Mora Quiñonez, Verónica Jiménez Orta, Jorge Hugo Brambila Valdés.

El licenciado Salinas toma un megáfono y afirma alzando la voz que se ha violentado la Constitución, específicamente los artículos 1 y 9. Lo repite una y otra vez y en algún momento también él se ve envuelto en un forcejeo con dos policías. José Fierro y León Fierro también toman el megáfono y tratan de evidenciar aún más los maltratos de la policía y del Ayuntamiento, las provocaciones de los personajes que ya no están en la escena, los arrestos predeterminados de miembros de Mesas de Diálogo y, detrás de todo esto, la administración del recién jurado alcalde Gustavo Sánchez.

A las 8:40 de la mañana se escuchan sonidos de una patrulla desde la rampa que lleva al subterráneo del edificio municipal. Veinte policías que cuidan esa entrada se movilizan y comienzan a empujar a manifestantes y periodistas por igual. Vuelve el forcejeo y los gritos: “¡Suéltame!” “¡No me toques!” “¡Asesinos!” “¡Cómplices!”

Mientras algunas personas caen al piso, manifestantes y policías, de la rampa emerge a toda velocidad una patrulla-camioneta sin vidrios. Un manifestante se para frente a ella y la obliga a detenerse. “¡Se los están llevando!” “¡No dejen que se los lleven!” “¡Póngase enfrente!” Pero hay demasiados policías y por un momento logran despejar suficiente espacio para que pase la camioneta y ésta arranca a toda velocidad y se va.

A las 9:08 de la mañana Abril Rodríguez tiene una llamada con Carmen Aristegui, en la cual relata parte de lo sucedido para el programa en directo. Sobre las personas sometidas y arrestadas, dijo: “Casualmente los eligieron bien, porque son aquellas personas que forman parte de la mesa de trabajo con el palacio municipal”.

Ahora mismo, gracias a la presión ciudadana y los rápidos amparos de los abogados, están saliendo los 12 manifestantes que se llevaron a la comandancia. Los manifestantes fueron privados de su libertad por 10 horas. Da la casualidad que Gustavo Sánchez acaba de terminar de dar un discurso transmitido por radio FM, en donde apenas y menciona los eventos de hoy.

Las doce personas que hoy han perdido y recuperado su libertad han sido los primeros presos políticos de este movimiento. Tengamos cuidado entonces, porque sabemos de qué son capaces nuestros adversarios. Pero tengamos, igualmente, confianza, porque les hemos tumbado su máscara, y tras ella no hay nada.

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