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Eduardo Lizalde ensalza el legado más transparente de Carlos Fuentes

Publicado por shinji_nerv el lunes, 29 mayo 2017
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Ciudad de México.- Por ser el poeta vivo más importante de México y, de acuerdo con el acta del jurado de premiación, uno de los más notables de la lengua española, Eduardo Lizalde recibió este lunes  el Premio Internacional Carlos Fuentes a la Creación Literaria en el Idioma Español 2016, y en un breve discurso ensalsó el legado de quien lleva el nombre del galardón recibido.

Palabras del Maestro Eduardo Lizalde Chávez

“Muchísimas gracias a todos por estar aquí…

Y en primer lugar al señor presidente de la República que nos honra con su presencia y me entrega esta distinción de la que soy objeto debido a la generosidad de ese jurado del premio que presidió mi amigo y admirado escritor y poeta, Jaime Labastida nuestro director de la Academia, y desde luego agradezco las palabras generosas de María Cristina García Cepeda, y del Doctor Enrique Graue, ambos presiden las dos instituciones que patrocinan el premio. Y por su puesto, agradezco la presencia de nuestra amiga querida, Silvia Lemus, que es la presidenta del Patronato del Premio, igual que la presencia de mi esposa Hilda que me acompaña en esta ceremonia, y no puedo agradecer por sus nombres a todos… (aplausos)

… Y no puedo agradecer por su nombre a todas las numerosas personalidades, colegas y viejos amigos, muchos de ellos tan amigos de Fuentes como míos hace tantos años, y a muchos escritores y personas de las distintas generaciones literarias, culturales y políticas de México.

Se me pidió que fuera yo breve, pero dije desde el principio que era una tarea verdaderamente difícil: breves palabras para celebrar la obra de una personalidad de la grandeza de Carlos Fuentes, del autor de una obra de tal manera enorme y reconocida, pero leo para ustedes estas palabras:

Carlos Fuentes, fue desde su presencia juvenil en México, imprevisible y sorprendente, su primer libro de cuentos “Los días enmascarados” que publicó en su colección el indiscutible grande maestro Juan José Arreola, es una obra magnifica, editada cuando Fuentes cumplía apenas 24 años y que ya se diferencia de sus esplendorosos predecesores, Arreola mismo y Rulfo sobre quiénes Octavio paz llego a decir: “Son pocos de los autores de libros que se pueden considerar rigurosamente perfectos”.

Y desde esos años, 1953, 1954, se sabía que Carlos planeaba una novela, de la que publicó algunos textos, que le anticipaban sobre la Ciudad de México y su gente, todos sus amigos sabíamos ya (éramos Fuentes y yo de la misma edad) que planeaba darle un título inspirado en un epígrafe que Alfonso Reyes había inscrito en un viejo libro sobre América y el mundo mexicano.

“Viajero has llegado a la región más transparente del aire” y caminando por el pasillo del edificio de Justo Sierra 16, hacia el despacho del poeta García Terrés, que editaba la revista de la UNAM, en la que todos editábamos alguna cosa, Carlos me preguntó ¿Cómo crees que debe titularse la novela? ¿“La región más transparente del aire” o sólo, “La región más transparente”?… todos le decíamos ese es el título no tiene porqué ser más largo, y así lo título: “La región más transparente”.

Porque el famoso epígrafe de Reyes tenía una intensión celebratoria y poética inspirada en las innumeradas crónicas de la ciudad y del Valle de México que todos los viajeros y residentes de los últimos siglos elogiaban por su clima primaveral y su belleza, amparada por una aire que ya no era tan transparente en esos años en que estaba por inaugurarse la nueva ciudad universitaria, en el sur de la urbe.

Y el título de Fuentes que no tenía intención poética alguna, sin intención evidentemente irónica era, entonces, el más apropiado.

“La región”, redactada por Fuentes desde entonces y que terminó por publicar a los 28 años de edad, en 1958, fue esperada con expectación por muchos lectores, vale la pena recordar algunas cosas que sobre ella se escribieron al salir de las prensas.

Octavio Paz que todo lo leía con “sus ojos de águila” publicó en 1967 un comentario sobre esa edición y los siguientes notables libros del autor: “Las buenas conciencias”, y “La muerte de Artemio Cruz”, celebrada como obra maestra.

Antes otro libro de cuentos de primer orden, “Cantar de ciegos” de 1964, decía Paz en corriente alterna (1967), después de este libro extraño “Los días enmascarados”, Fuentes ha publicado 5 novelas una “nouvelle”, palabra imperfecta a un tiempo, como lo exige el género.

La geometría es la antesala del horror y otra colección de cuentos, su primera novela “La región más transparente”, parece una respuesta a los cuentos juveniles.

La transparencia se opone a la máscara, primera visión moderna de la Ciudad de México. Este libro fue una doble revelación para los mexicanos, es mostró el rostro de una ciudad, que, aunque suya, no conocían, y les descubrió a un joven escritor que desde entonces no se salía de asombrarlos, desconcertarlos e irritarlos.

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