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Alumnos del IPN crean silla de ruedas solar

Publicado por shinji_nerv el miércoles, 19 julio 2017
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Brandon y Alejando eran compañeros en la preparatoria cuando se les ocurrió la idea, porque veían las dificultades que tenían las personas con discapacidad para viajar en Metro. Sergio Bustos, se unió después.

“Lo que más me motivó para entrar al proyecto es que mi madre usa silla de ruedas, entonces así ella podría ser más independiente”, dice Sergio, quien contó que cuando él tenía seis años, su progenitora fue diagnosticada con cáncer en el cerebro y después de varias operaciones perdió la movilidad del lado derecho.

En México, más de cinco millones de personas padecen una discapacidad, de éstas 58% tienen dificultad para caminar o moverse, de acuerdo con el último censo del Inegi.

Los jóvenes quieren personalizar cada silla y añadirles las herramientas necesarias para cada persona, como palancas, elevadores, asientos y respaldos. Por ejemplo, la de la mamá de Sergio tendría palancas y controles en la parte izquierda, donde ella sí tiene movimiento.

Para su proyecto, los jóvenes realizaron entrevistas por toda la ciudad. “Íbamos caminando en el Metro y si encontrábamos a una persona en silla de ruedas le preguntábamos qué opinaba sobre el proyecto. Hicimos como 100 entrevistas”, cuenta Alejandro.

Tuvieron dificultades porque en los hospitales privados les hacían llenar solicitudes y permisos para obtener los testimonios. En las instalaciones del Metro, la gente los rechazaba y les decían que no tenían tiempo de hablar.

“Les mostrábamos la foto del prototipo y algunos sí se interesaban, querían saber cómo funcionaba y nos daban consejos de cómo podíamos mejorarlo”, detallan. En particular, recuerdan a dos personas que colaboraron con ellos y siguen pendientes del proceso.

Una de ellas es Jazmín, quien es abogada y nació con un problema en la cadera que le ha impedido caminar. Tiene una silla de ruedas eléctrica y un coche con una rampa adaptada, porque se traslada a juzgados.

Otro de los entrevistados los llevó a visitar a unos ortopedistas que les dieron consejos de seguridad. “Él está al pendiente. Son las personas más accesibles que nos han apoyado”, comenta Brando.

Cuentan que “al inicio la gente nos decía: están locos, cómo van a hacer una silla así”. Afirman que por parte de su escuela no han recibido apoyo económico. Sin embargo, el IPN los ha invitado a ferias de empleos y de emprendedores para que tengan las herramientas para formar su propia compañía.

La inversión que se ha hecho es gracias a sus padres, quienes los han ayudado con los gastos del material para hacer los prototipos y las piezas que forman la silla.

La silla se puede cargar conectándose a la corriente eléctrica o a través de los paneles solares. Los jóvenes recomiendan usar ambos métodos, ya que puede estar enchufada toda la noche y en la mañana se sigue recargando la batería con ayuda de los paneles.

A parte de tener llave y ser muy funcional, “Chairgoes” -como le llamaron los creadores a la silla- puede subir las escaleras eléctricas, “se tiene que indicar la dirección en reversa para que las ruedas traseras se apoyen en los escalones mientras adelante se mantiene el equilibrio. El mismo movimiento de las escaleras permite la estabilidad de la silla”, comentan los emprendedores.

“Los abuelitos nos decían que sus nietos agarraban sus sillas para jugar, por eso incluimos la llave, para que así sólo la persona que la use tenga el control sobre ella”, señala Brandon.

Además, para que el usuario pueda subir cómodamente se desmonta la parte de enfrente, donde está el manubrio. Incluso, al lado derecho tiene un botón para indicar la dirección: atrás o adelante, a la izquierda está el freno de mano, similar al de una bicicleta que usa balatas para evitar que la silla derrape.

Los jóvenes esperan que a finales de este año puedan lanzar a la venta la silla por medio de internet, en la cual los usuarios podrán ganar cupones de descuento o beneficios, según los donativos que hagan. La silla se llevará a domicilio y tendrá incluidos manuales y un video explicativo.

“Lo que nos interesa es ayudar a la gente y crear cosas para su beneficio. A futuro nos gustaría formar una empresa de tecnología”, adelantaron.

Los jóvenes no sólo quieren ayudar a las personas con discapacidad a mejorar su experiencia en el transporte público, también creen que si son más independientes aumentarán las posibilidades de que consigan un empleo, pues solo una cuarta parte de las personas con discapacidad en edad de trabajar realiza alguna actividad remunerada, de acuerdo con información del Inegi.

Brandon, Sergio y Alejandro ya registraron su invento en el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI), pero la patente aún está en proceso.

Aunque los emprendedores acabaron el primer prototipo de la silla de ruedas hace meses, aún enfrentan obstáculos para su comercialización. Entre ellos, los altos costos del motor, para su proyecto usaron materiales reciclados; sin embargo, para producirlas en serie necesitan importar los materiales

“Los últimos motores reciclados son los que hemos utilizado. El fabricante no los va a hacer y en México no hay la infraestructura necesaria para armarlos, por eso se tienen que importar de otros países”, expone Sergio.

Con los materiales extranjeros el precio podría ser de 40 mil pesos; por esa razón están buscando la manera de hacerlo más accesible.

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