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Recibe premio internacional investigador mexicano por estudio de córneas

Publicado por shinji_nerv el domingo, 27 agosto 2017
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Agencia informativa Conacyt

Oaxaca.-Debido a lo novedoso de su trabajo y al impacto médico que podría tener, el doctor Juan Carlos Serna Ojeda, oftalmólogo con especialidad en córnea y cirugía refractiva, egresado del Instituto de Oftalmología Conde de Valenciana, recibió el premio Troutman-Véronneau.

Se trata de uno de los reconocimientos más importantes en oftalmología y le fue otorgado por sus estudios relacionados con los trasplantes alogénicos de células troncales expandidas in vitro con fenotipo ABCB5+/p63+, el cual permite atender a pacientes con deficiencia bilateral de células del limbo.

La Agencia Informativa Conacyt platicó en exclusiva con el doctor, quien explicó en qué consistió exactamente su trabajo, cuál es la relevancia del mismo y su sentir respecto al premio que recibió.

Asimismo, detalló los próximos pasos para este trabajo que incluyó investigación de ciencia básica y una fase clínica, durante la cual se intervino a 10 pacientes con diferentes padecimientos.

Agencia Informativa Conacyt (AIC): ¿En qué consistió el proyecto que sometió al concurso?

Juan Carlos Serna Ojeda (JCSO): Básicamente lo que hicimos fue analizar unos marcadores para determinar la dinámica que tienen en cuanto a su expresión en trasplantes, en particular en trasplantes de células epiteliales del limbo corneal, que son prácticamente las células madre que se encuentran en el limbo de la córnea, las cuales se encargan de mejorar el epitelio de la superficie de la córnea (superficie ocular).

Para ello realizamos cultivos celulares en laboratorio, trasplantamos en pacientes con distintas enfermedades corneales y que tienen indicaciones de trasplante para evaluar la dinámica de los marcadores una vez que se colocan en el paciente. Es un proyecto novedoso y creo que fue galardonado porque muy pocos centros en el mundo realizan este tipo de intervenciones; además de que se trata de atención a pacientes reto, con enfermedades bastante complejas y difíciles de tratar.

AIC: ¿En qué momento inicia el trabajo y en qué fase se encuentra?

JCSO: El proyecto arrancó como parte de mi tesis de maestría en ciencias por parte de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la cual realicé gracias a una beca del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt). El proyecto inició exactamente en marzo de 2015 y los trabajos se extendieron durante los dos años que duró mi maestría.

Las fases que se proyectaron fueron la incorporación de pacientes al estudio, la preparación de los injertos y del cultivo celular, la cirugía de trasplante, el seguimiento de los pacientes y el análisis de los resultados. Esas fueron las cinco fases que atravesó el estudio, las cuales se repetían cada que un nuevo paciente era incorporado al proyecto de investigación.

En la primera fase, que consistió en la incorporación de los pacientes, se llevó a cabo a través de la captación de pacientes que en el instituto eran diagnosticados con diversos padecimientos asociados a la falta de células madre en la superficie de la córnea. A ellos se les realizaban distintos estudios para determinar si eran candidatos para nuestro tratamiento y después se les invitaba a participar.

Una vez que ellos aceptaban y firmaban el consentimiento informado, en la segunda fase se realizaba trabajo de laboratorio —eso me parece algo destacable de este trabajo, que se llevó a cabo investigación básica, en el laboratorio e investigación clínica con los pacientes— donde realizábamos el cultivo, expandíamos las células en tejido de membrana amniótica, que fue lo que utilizamos para hacerlo para que tuvieran una calidad adecuada para el trasplante.

La tercera fase fue la de la cirugía, después de la cual teníamos que esperar a que se regenerara la superficie ocular para después colocar el injerto que trabajábamos en el laboratorio, para posteriormente dar paso a la cuarta fase, es decir, el tratamiento de los pacientes, durante la cual se evaluó la respuesta al tratamiento y se monitoreó el consumo de los medicamentos necesarios.

Ya en la última fase, se realizó el análisis básico —citometría de flujo—, así como la evaluación de los resultados clínicos, donde se midió propiamente la respuesta de los pacientes al trasplante.

AIC: ¿Con cuántos pacientes se realizaron estas pruebas?

JCSO: La investigación se realizó en diez pacientes, el seguimiento de las variables se realizó en momentos distintos porque los participantes se fueron incorporando paulatinamente, algunos empezaron desde el principio del proyecto y otros se incorporaron ya avanzada la investigación.

AIC: ¿Cuáles fueron los resultados más relevantes del trabajo realizado con los pacientes?

JCSO: Por ahora solo puedo comentar preliminares, porque actualmente estamos en un proceso de redacción del artículo científico que dará cuenta de los hallazgos más importantes del trabajo de investigación. Pero a grandes rasgos, podemos decir que logramos describir la dinámica que tienen los marcadores celulares.

En primera instancia, realizamos la descripción de su dinámica en cuanto a los trasplantes realizados en los pacientes, asimismo, en cuanto a la localización de los marcadores, es decir, si se encontraban en el núcleo o en la membrana celular; y, por último, describimos el porcentaje de similitud en cuanto a su comportamiento en los dos marcadores que utilizamos.

Respecto a la parte clínica, evaluamos que el trasplante es eficaz solo en ciertos tipos de los casos y que no genera tanto beneficio para otros.

AIC: ¿Cuáles fueron las enfermedades que se intentaron tratar con este trasplante y en cuáles fue eficaz el tratamiento?

JCSO: Se trató de enfermedades que iban desde quemaduras oculares hasta otras de carácter inmunológico como artritis, síndrome de Stevens-Johnson, pacientes con aniridia congénita, conjuntivitis alérgica y alguno incluso con una enfermedad idiopática. El beneficio del tratamiento lo observamos solo en pacientes con quemaduras y en aquel que tuvimos con aniridia congénita.

AIC: ¿Cuáles son las principales diferencias entre su trabajo de investigación y otros existentes que ya están reportados en la literatura científica?

JCSO: Primero que nada el nuestro se trata del primer estudio que evalúa la dinámica de estos marcadores en trasplantes de células madre del limbo corneal cultivadas, no hay estudios como tal que evalúen eso. De igual forma, la relevancia que le da el centro, ya que son pocos los centros que tienen la oportunidad de aplicar este tipo de terapia y, por último, que abre paso a nuevos experimentos, por ejemplo, si estos marcadores son capaces de tener mayor influencia en otras terapias.

AIC: ¿Cuáles son los retos que enfrentaron durante este trabajo y los que faltan por afrontarse?

JCSO: El principal, como investigador clínico, fue precisamente involucrarme en tareas de laboratorio, en aspectos de ciencia básica; asimismo, un reto fue la propia disponibilidad y acceso que nuestros pacientes tenían a los medicamentos.

Nosotros somos una institución privada y este proyecto no contó con recursos adicionales a los que proporciona la clínica, así que los pacientes tenían que conseguir sus medicamentos por cuenta propia y esto era un reto en algunos casos porque si no lo hacían no se podía garantizar el seguimiento.

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