
Además de procurar su estado de ánimo y asegurarse que no cargan con materiales punzocortantes, medicamentos, sustancias tóxicas, explosivos, etc.
También se elaboraron indicadores de conductas de riesgo en las y los adolescentes como cambios notorios en los hábitos alimenticios, manifestaciones autoagresivas, dificultades para integrarse en grupos de iguales, cambios en la vestimenta o aspecto, pasar mucho tiempo fuera de casa y/o haber tenido fugas de la misma, consumo de sustancias tóxicas como alcohol, cigarros, drogas, etc., tendencia a aislarse, desinterés para realizar las actividades escolares, alteraciones en sueño, negativa, cambios bruscos en su estado de ánimo sin motivo aparente y malestares físicos y/o signos de golpes o lesiones.
También se enlistaron recomendaciones para disminuir desde el hogar, conductas de riesgo en escuelas de Educación Básica:
Dedicar un tiempo especial o exclusivo para hablar con hijos al menos 20 minutos al día o tres veces a la semana, mantenerse al tanto en los cambios de ánimo, evitar gritarles o castigarlos si su comportamiento cambia, acudir con frecuencia la escuela para preguntar por la conducta de ellos, conocer amigos y amigas de los hijos.Te podría interesar...

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