El concierto fue un espectáculo audiovisual. Cada canción fue acompañada de fotografías o animaciones que ilustraban los ecosistemas, las especies endémicas y los pueblos indígenas de México, con el fin de que el público cree conciencia ambiental. “No sé puede cuidar lo que no se conoce”, comentó la cantante.
País de las maravillas, Agua marina, Se vive así y El Gusto fueron algunas de las canciones interpretadas. Además se proyectó el cortometraje Un día en la vida de Fabiola, que ejemplifica cuánto contamina una persona en sus actividades diarias.
El decimista, José Samuel Aguilera, compartió el escenario con Susana. Él recitó una décima entre cada melodía. Juntos interpretaron Canto de amor y desesperanza al Río Papaloapan.
Aguadiosa, sones y décimas por la vida se creó en 2012, año en que Susana Harp participó en las actividades de la Década Internacional de la Diversidad Biológica 2011-2020, una iniciativa de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).
Este proyecto contó con el apoyo de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), la Asociación Cultural Xquenda, el Instituto de Ecología y el Programa Universitario del Medio Ambiente, entre otras instituciones, para llevarse a cabo.
En nuestro estado, la fundación Alfredo Harp Helú (FAHHO) patrocinó el evento para que fuera gratuito.Te podría interesar...








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