El 26 de marzo, en la sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, Myriam Moscona recibió de manos de María Cristina García Cepeda, directora general del INBA, el diploma y reconocimiento económico otorgado por el Conaculta, el Instituto Nacional de Bellas Artes, en colaboración con la Sociedad Alfonsina Internacional.
Ante miembros del jurado, autoridades culturales, colegas y amigos, Moscona detalló que su primera novela Tela de sevoya, es un libro entre varias fronteras, la del español arcaico y el actual, en el que conviven distintos géneros.
“No tuve el menor reparo de valerme del diálogo, entrevistas, poemas, testimonios, sueños, bitácora de viaje, cuentos familiares y una buena dosis de memoria e invención. Las fronteras entre la vigilia y el sueño, así como entre los muertos y los vivos son también las capas de esta sevoya que el jurado ha distinguido con el premio que lleva el nombre de un poeta que he leído desde mi juventud”.
Jaime Labastida, presidente de la Sociedad Alfonsina Internacional, leyó el acta del jurado integrado por los escritores Angelina Muñiz-Huberman, Sergio Mondragón y Felipe Garrido, donde dio cuenta de la decisión unánime para reconocer la obra de la escritora de amplia trayectoria profesional nacida en la Ciudad de México en 1955.
Para Alicia Zendejas, secretaria de la Sociedad Alfonsina Internacional, Tela de sevoya es una mutibiografía “cortada en retazos, en gajos, ora sabrosos, ora melancólicos”, que va mostrando la imagen del árbol de la vida, de las antiguas y sufridas generaciones sefardíes a través de instantes dispares y disímbolos.
En opinión del escritor Sergio Mondragón, Premio Xavier Villaurrutia 2010, la novela de Moscona, en la que se narra la vida de la autora y su viaje de México a Bulgaria en busca de sus raíces, su identidad y su memoria, presenta una escritura clara, ágil e inteligente con un hábil e interesante entrecruzamiento de géneros, cuyo protagonista central es el lenguaje y los personajes son entrañables.
“Leía en su libro poemas y refranes que ella encontró en los legajos que abrió en Bulgaria a donde viajó en busca de sus raíces y de los judíos que aún hablan ladino. […] El libro es un recordatorio siempre pertinente, de los extremos a donde pueden llevar la intolerancia y el racismo al incluir en su texto datos y documentos que ilustran la expulsión de los judíos de España en 1492 y el extermino nazi que afectó de manera directa a su familia. Intolerancia que reverdece a todas horas y en todas partes en el mundo”.
Angelina Muñiz-Huberman, distinguida con el premio en 1985, indicó que Tela de sevoya es un libro con características originales en cuyas páginas se acumulan un deseo de autodefinición, búsqueda, identidad, de reconciliación con los orígenes, de viaje expiatorio, y en el que se le rinde tributo a la lengua judeo-española.
En el acto, María Cristina García Cepeda expuso que el Premio Xavier Villaurrutia de Escritores para Escritores se creó en 1955 para distinguir la excelencia de las obras publicadas en México. Felicitó a Moscona por obtener la distinción con la que también se celebra su entrega a la literatura y su gran talento.









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