Ciudadania Express
Jueves 30 de abril, 2015. 10:00 am

Gabo hizo más de mil correcciones a Cien años de Soledad

| | 110 lecturas | 0 comentarios

Oaxaca, México.-De “amedrentar” a “intimidar”, de “obstruir a “cegar” o de “completar” a “complementar”, estás fueron algunas de las correcciones con bolígrafo o rotulador, que el fallecido escritor colombiano Gabriel García Márquez hizo al primer ejemplar impreso de su novela cumbre Cien años de soledad. A 58 ocho años de que el autor de Crónica de una muerte anunciada recibió su primer ejemplar impreso y rompió el original para que no se pudiera saber de éste, ayer el diario el El País dio a conocer uno de los escasos documentos que se recuperaron: la primera copia de las pruebas de imprenta. [caption id="attachment_30869" align="alignleft" width="300"]Ni el Gabo se salvó del esponaje oficial en México Ni el Gabo se salvó del esponaje oficial en México[/caption] Un total de mil 26 modificaciones son las que hizo García Márquez con su puño y letra sobre las galeradas, en ellas se señalan los inicios de capítulo, cómo reordenó párrafos, suprimió y añadió frases. Además de sustituir o corregir más de 150 palabras y, en ocasiones, alerta de erratas, donde se muestran sus confusos juegos del lenguaje. En las 181 hojas de doble folio numeradas a mano se muestra cómo el escritor va más allá en las modificaciones a su texto, por ejemplo: las mariposas se vuelven “amarillas”, las sanguijuelas se sacan “achicharrándolas” con tizones, el troglodita queda convertido en un “atarván”, los niños andan como “zurumbáticos”, la Ópera Magna se transforma en “alquimia”, un San José de yeso descubre un interior “atiborrado de monedas de oro” o la descarga del máuser “desbarata”, que no “desarticula”, un cráneo. De acuerdo con El país, en algunos personajes también realizó cambios, Amaranta, por ejemplo, “finge sensación de disgusto” al oír hablar de boda, y Aureliano ve su “antigua piedad” transformarse “en una animadversión virulenta”. Así, agrega algunas mejoras sin que haya cambios de fondo ni giros argumentales. El autor de El amor en los tiempos del cólera nunca devolvió las pruebas de imprenta a la editorial Sudamericana, sino que mandó sus correcciones aparte. En vez de destruir este documento, lo regaló y dedicó como prueba de amistad al director de cine Luis Alcoriza y a su esposa, la actriz austriaca Janet Riesenfeld, a quienes escribió: “Para Luis y Janet, una dedicatoria repetida, pero que es la única verdadera: del amigo que más les quiere en este mundo. Gabo. 1967”. El matrimonio formó parte de un círculo íntimo del escritor colombiano, con quienes compartió sus épocas malas —de carencia de recursos— pero también las buenas: su nueva novela. Fue así que la pareja guardó las páginas como un objeto sagrado. Luis Alcoriza, murió en 1992 en Cuernavaca, y su esposa, seis años después, por lo que ahora los documentos quedaron en manos de su heredero, Héctor Delgado. Pese a dos intentos fallidos para subastarlos, en Barcelona y en Christie’s, busca un comprador interesado. Hasta ahora, sólo la Universidad de Texas, se ha interesado en estos valiosos archivos que desmenuzan cómo el escritor , concibió esta obra que lo consagró como uno de los grandes fabuladores en castellano. click para ver gráfico
www.ciudadania-express.com