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El jurado consideró que con La isla de las breves ausencias, Hernández ha conseguido un texto de una extraordinaria fuerza emotiva y un vasto poder metafórico que reafirman su reconocido vigor poético.
A partir de una meditación sobre las ausencias provocadas por la enfermedad –el petit mal y el grand mal–; Hernández, se sumerge en trances y visiones alucinantes que lo mismo lo llevan a surcar los vastos océanos de la conciencia que a esas islas donde, entre mensajes alucinantes y precisos, es posible entrever una vida paralela, acaso la única cierta.
Al respecto, José Luis Franco comentó que después de 35 años nuevamente un libro estrictamente de poesía se hace acreedor al PML. Hecho curioso, ya que el primer libro que recibió este galardón fue precisamente uno de poesía: Muerte sin fin, de José Gorostiza, en 1965.
El director del instituto recalcó que, aunque usualmente la novela es el género que más veces se ha distinguido en la historia del Mazatlán de Literatura, el premio reconoce a todos los géneros literarios por igual, ya que también han sido declarados ganadores tanto libros de cuentos como de ensayos .
A través de un enlace telefónico, Francisco Hernández fue enterado de su galardón. Sobre su obra, el escritor mexicano dijo que para él significa un libro catártico, muy doloroso que tiene mucho que ver con la soledad y la enfermedad, que a fin de cuentas alguien enfermo de epilepsia es un hombre solo y quizá más solo que otros.
Agradecido por la distinción, Francisco Hernández aceptó gustoso la invitación para asistir el próximo 6 de febrero a la Velada de las Artes. Por su parte Almadía, orgullosa editora de esta galardonada obra, envía una enorme felicitación al Maestro Francisco Hernández.Te podría interesar...








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